Yoguis docentes y emprendedores

La enseñanza de yoga es una tradición viva, un legado de valor incalculable que nos entrega las herramientas para liberarnos. Es disciplina y técnica. Alcanza temas tan amplios como la anatomía, la fisiología, la biomecánica, la filosofía, el funcionamiento de la mente y además, la pedagogía educativa, la secuenciación, la comunicación manual y verbal, la creación de contenido… Сюзи пишет больше.

(c) Can Stock Photo / dolgachov

Los profesores de yoga nos ocupamos de grandes componentes de la condición humana y del impulso constante de trascender, mejorar y transformar.

Esto significa que nuestro trabajo no es tan simple como dar seis o diez clases de yoga a la semana y conseguir que los alumnos se encuentren mejor. Por supuesto que eso es parte de nuestra tarea… pero, seamos conscientes de esto, hay algo mucho más grande detrás de la enseñanza que a veces no recibe la apreciación adecuada: los profesores de yoga somos educadores, somos docentes.

Nos plantamos cada día delante de nuestros alumnos y nos convertimos en la voz que transmite la profundidad del Yoga a todos y cada uno de ellos.

Para hacerlo con respeto y calidad trabajamos sobre el diseño de nuestras secuencias e, idealmente, construimos una línea pedagógica que aporte conexión, coherencia y progresión a todo lo que contamos en clase para que lo transmitido a nuestros alumnos sea lo más ajustado posible a los objetivos del yoga.

Lo dicho: somos docentes.

Pero además somos emprendedores.

Dice el diccionario de la RAE que emprendedor es “aquel que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras”.

En un contexto en el que los profesores de yoga tienen más presencia cada día y más ganas de impulsar y mejorar su enseñanza para vivir dignamente de sus clases, es inevitable que entremos en el campo del “emprender”.

Me considero #yoguiemprendedora, no porque quede chulo o genere audiencia, sino porque eso es lo que soy desde el momento en que empecé a moverme en el mundo de las clases de yoga, a ser mi propia jefa, a gestionar mi enseñanza.

Porque para bien o para mal, y aquí va una gran lección, hoy día un profesor de yoga no sólo da clases de yoga, sino que tiene que aprender a gestionar eficazmente su mayor activo: a sí mismo.

Y en ese camino (puede que seas consciente o no) trabajas también todos estos campos:

– organizas grupos
– gestionas la comunicación interna con tus alumnos
– estableces colaboraciones con otros profesores y profesionales
– manejas alquileres, porcentajes, precios
– analizas tus finanzas
– ejerces de community manager: facebook, instagram, youtube, etc.
– creas contenido: blogs, textos, fotos, artículos, etc.
– respondes a las dudas por mail, whasap, comentarios privados
– diseñas talleres, retiros, actividades…

Es decir, emprendes y te mueves en áreas como la gestión, la productividad, las finanzas, la comunicación y el marketing.

Tú eres el responsable de tu enseñanza, el que crea las reglas y el que cuida de que todos los elementos que la componen sean de calidad. Y para impulsar, construir y consolidar una enseñanza de yoga solvente, rentable y sostenible tienes que empezar a considerar tu enseñanza de yoga como una profesión y una empresa.

Y para eso necesitas sobre todo creer en ti y valorar el maravilloso trabajo que haces cada día.

Сюзи больше es profesora de yoga desde hace 10 años. Desde entonces está plenamente dedicada a la enseñanza y combina sus clases presenciales con su pasión por el mundo digital. Es fundadora del Instituto de Yoga, una plataforma online pionera en España comprometida con su deseo de que la labor de la enseñanza de yoga sea digna, reconocida y profesional. A través de su contenido y formaciones Susi acompaña a los profesores de yoga recién titulados a mejorar sus clases, potenciar sus talentos y generar ingresos estables.

http://institutodeyoga.es/

Другие статьи на
По • 14 Nov, 2018 • Sección: Подписи