Amor profundo

Este viaje hacia la historia y surgimiento de la Filosofía Nyasa Yoga Nidra es un fragmento del libro Hacia el Amor profundo que está escribiendo Ezequiel Anguizola, ponente de la Formación Internacional de Yoga Nidra.

Si viajamos a la antigüedad e investigamos en todos los caminos que canalizaban amor, todos coinciden en que ese conocimiento fue abierto o emanado por un ser elevado desde el plano energético, enviado desde el mismo Universo.

Más allá de sus formas de práctica o de sus creencias, en muchísimas culturas estos conocimientos o filosofías surgidos desde el amor y la unidad no tenían la meta de generar dependencia en el practicante, sino potenciar que no dependiese de una práctica, método ni maestro. Su punto principal de partida era despertar su maestro interior, aunque sí comenzar con un guía al que no debía apegarse.

Justamente el Yoga Nidra, decodificado del Nyasa por un gran y profundo ser: Satyananda Saraswati, contenía todos esos principios amorosos. Nyasa parte de una gran filosofía de Oriente, el Tantra, tan antigua como el Yoga, Tanto el Yoga como el Tantra se tocan en sus comienzos, en ambos se habla de 3.000 a 5.000 años antes de Cristo.

Este conocimiento era transmitido de maestro a discípulo de forma oral, no había escritos. Era el conocimiento de manejar, trasmutar, sanar, percibir y programar la energía. Se focalizaba en el entendimiento de que había que fortalecer el interior y desvanecer todo lo externo donde el ser humano, a través de deseos y mediante pensamientos interminables, colocaba la supuesta felicidad.

La práctica de canalizar amor incondicional

Nyasa contenía toda las prácticas ritualistas, ofrendas, creencia en dioses, pujas, retribuciones de energía. A fin de prepararla y adaptarla para Occidente, Satyananda decodificó y reordenó toda la información de esta filosofía, sacándole toda la connotación religiosa y ritualista.

En realidad, ninguna de estas filosofías surgidas en Oriente eran una religión, sino conocimientos en la práctica de emanar amor incondicional, para volver al recuerdo de lo que realmente somos: parte de la Fuente o Universo.

En la antigüedad, Oriente, al recibir tantas invasiones de otras culturas y filosofías, generó que estas incorporaran prácticas como el Yoga e incorporaran sus creencias. Por tanto, es importante saber que el conocimiento puro, tradicional y antiguo no es religión; está mas allá de cualquier creencia o fe que el ser humano coloca en este plano.

Swami S. Saraswati pasó muchísimos años de estudio del Nyasa, investigando y recopilando información perdida, canalizando mucho de lo que fue su decodificación.

Otra gran maestra que tuve la dicha de conocer fue Indra Devi, gran comunicadora o canal del Karma Yoga, o, lo que es lo mismo, del dar sin esperar nada a cambio, la esencia o alma del Yoga en la antigüedad, de donde se expandió la práctica de Yoga Nidra.

Mi experiencia con Indra Devi

Durante estos años que vengo estudiando y practicando el Yoga Nidra me encontré con varias situaciones. Comencé de pequeño, de la mano de mi madre, la práctica de control mental. Gran parte de esa práctica, como años más tarde me daría cuenta, surgía del Nyasa, no exactamente igual, pero tenía una estructura similar.

Luego en mi camino apareció ese ser de Luz, Indra Devi. También su práctica contenía gran cantidad de Nyasa en su esencia, y lo mismo con la decodificación de Swami Satyananda, pero en todas faltaba una forma, una estructura, una unión en las partes.

A lo largos de los años, de estudio e investigación, fui comprendiendo que todo venia del mismo lugar, de la misma fuente. Cuanto más estudiaba diferentes filosofías y las practicaba, más sentía la misma integración, diferentes maneras de expandirnos hacia el amor incondicional.

Meditando, confiando, canalizando, uniendo, sentí profundamente la necesidad de trazar un mapa de este camino amoroso. Agradezco la apertura de esos seres conductores que lo fueron plasmando en la práctica, y así se fue canalizando.

Y a medida que más lo compartía, más crecía, más el velo se caía. Y entendí, soltando las expectativas, que nada podemos comprender de aquello que es totalmente ilimitado. En este plano limitado no es posible razonarlo o entenderlo, simplemente dejé ir y todo se complementó.

No tenemos que hacer nada; simplemente somos canales eternos y naturales. Debemos entregar un cien por cien de amor a todo lo que hacemos, pero en ese mismo instante soltarlo al universo, pues ya no depende de nosotros. Y abandonar nuestras expectativas es amor, es fluir con el universo, es amarse. Cuando soltamos amando, el universo festeja, las estrellas brillan más fuertemente, estamos en un comienzo de reconocimiento, de lo que realmente somos. Estamos en el primer estado de la trasmutación.

Y este es el fundamental principio de la filosofía real del Yoga.

Ezequiel Anguizola. Profesor Formador Internacional. Director OIYAY Centro América y Caribe. Kula Yoga Panamá.

Ponente en la Formación Internacional de Yoga Nidra: Ver aquí toda la información: https://www.yogamudra.es/yoga-nidra/

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Por • 30 Jan, 2019 • Sección: Assinaturas