Inmersión en yoga ‘La consciencia del ser’

El yogui de hoy se ha olvidado de ese acto revolucionario de ser yogui y se ha quedado anclado en las formas, en el traje, la etiqueta… Si estás en el camino del autoconocimiento, sigue ahí. Y si te encuetras nadando en la superficie, atrévete a dar un paso más, a confiar en que el cambio social viene de un cambio interno de toma de consciencia. Escribe Pablo Ferrero.

“Donde sea que la mente vaya, ya sea hacia afuera o hacia adentro, en ese mismo lugar se revela el estado de Siva. Puesto que Siva (Consciencia universal) lo impregna todo, ¿hacia dónde más podría ir la mente?” Dharana 116 Vijñana Bhairava Tantra

Cuando estamos tristes, queremos estar alegres. Cuando estamos calmados, queremos estar activos. Cuando sentimos ira, queremos paz. Cuando estamos en paz, nos inquietamos. Cuando estamos enfadados, sonreímos. Cuando sentimos envidia, la escondemos. Cuando sentimos miedo, huimos de él. Cuando queremos algo, lo que tanto queríamos nos ahoga o nos avergüenza quererlo. Cuando tenemos libertad, la libertad nos pierde. Cuando nos comprometemos, nos ahogamos. Cuando estamos perdidos nos queremos encontrar. Cuando necesitamos algo, lo obviamos.

Y de esa manera seguimos nadando en un mar de frustraciones por querer ser algo que no somos, sentir algo que no sentimos y no expresar ese fuego interior que tanto quiere ser expresado.

Nos olvidamos de sentir, de involucrarnos emocionalmente con el presente dejando que el proceso de nuestras vidas nos enseñe a través de la propia experiencia, de la propia existencia. De esta manera nos mantenemos en una constante culpabilidad por ser quien somos y sentir lo que sentimos.

Con miedo a expresar lo interno y vergüenza por salirse de la regla, lo estipulado, el sistema, nos mantenemos en esa continua contracción donde la responsabilidad de nuestros actos la ponemos en manos de un sistema que educa para generar rebaños de personas sin libertad de expresión, sin libertad para ser.

Con miedo a no ser querido por ser quien es, con miedo a no ser aceptado por sentir lo que siente, el yogui de hoy en día se ha olvidado de ese acto revolucionario de ser yogui y se ha quedado anclado en las formas, en el traje, la etiqueta, el comer sano, el “buenismo”, no beber alcohol, no comer carne, no ser asertivo con sus opiniones y un sinfín de etiquetas que no hacen más que embellecer una fachada social repleta de miedos, utilizando el yoga como morfina.

Reflejo de la sociedad en la que vivimos

A veces veo que el yoga tal y como se entiende hoy en día ya tiene una forma, unas maneras, un protocolo de actuación que no hace más que ser reflejo de una sociedad carente de espacio y tiempo para conectar con uno mismo. Es el yoga de la construcción de la identidad y de la evasión emocional por la frustración provocada por un sistema que quiere una población sumisa, sin capacidad de elección, ni de opinión.

Si aceptáramos cómo somos y cómo nos sentimos, nos costaría mucho no expresar nuestro enfado. Nos costaría mucho seguir aguantando este estilo de vida impuesto.

El yoga, deconstrucción de la identidad

Una deconstrucción como acto de disciplina para observar cuáles son nuestros condicionamientos, ¿Qué es ese picor interno que nos duele y no nos permite ver que tal como somos estamos bien, que tal como nos sentimos es como debe de ser? Es un vehículo de cambio y de pacificación. Primero individual y por ende social.

El vehículo hacia la práctica del yoga es el ardiente deseo de “ser”: miedo, paz, ira, alegría, tranquilidad, actividad, euforia, envidia, generosidad, individualidad, colectividad, pasividad, libertad, contracción, expansión y por lo tanto libertad dentro de la contracción. El ardiente deseo de ser, sentir y decir cualquier cosa que la espontaneidad e intensidad del momento nos provoque.

Es la expresión de la emoción la que nos libera y no la culpabilidad, que nos apega o genera miedo. Para mí el yoga es el compromiso de ser de una manera consciente. No hay nada que cambiar, no hay nada que tenga que llegar. Simplemente mantenerse despierto ante los eventos de la vida.

El yogui primero deconstruye sus creencias, introyectos y condicionamientos aprendidos y heredados para poder empezar a construir desde la nada. Construir desde la ligereza y la inocencia del niño que se permite ser desde el corazón.

Desde hace ya muchos años están en auge el yoga, las terapias alternativas y filosofías ancestrales. Y es que este cambio social tan ansiado por muchos solo se puede hacer a través del autoconocimiento, un cambio interno individual y global logrado gracias a ponerse a uno mismo en autoevaluación y al sistema que nos rodea.

La sociedad y el sistema necesita de una deconstrucción de la identidad, para ser de una manera más inocente. Nuestro sistema necesita de una nueva visión de futuro y un objetivo que incluya el respeto a los procesos individuales y globales del ser humano.

La práctica del yoga es un posicionamiento interior de respeto hacia nuestro propio proceso y el proceso de las personas que nos rodean. El proceso es el que es. Nosotros no podemos cambiar el proceso. Mantenerse como testigo de ese proceso es el camino del yoga, el camino al entendimiento de que somos seres que sienten.

No solo se practica yoga con yoga

El creer que solo con la práctica del yoga se aprende yoga es una ilusión como muchas otras.El yoga no reside solo en el yoga. El yoga se esconde en la literatura, la danza, la escultura, la música, las artes marciales, la naturaleza, el canto, el mar, el sol, la tierra, el aire, la respiración, la inspiración, la espiración, la enfermedad, la salud, las relaciones humanas, la comunicación, el respeto a la naturaleza. Todo esto y mucho más es yoga.

Es más, llamar solo yoga al yoga es una limitación de por sí.

El yoga es en definitiva la consciencia del ser y dejar ser. Sin máscara.

Este texto no es una crítica ni al sistema ni al yoga. Es el deseo de que aquellos que están en el camino del autoconocimiento sigan ahí. Y que los que se encuentren nadando en la superficie, se atrevan a dar un paso más, a confiar que el cambio social viene de un cambio interno de toma de consciencia.

Pero sobre todo es un texto que expresa lo que siento dentro de un espacio–tiempo limitado que forma parte de una toma de consciencia que es pasajera y que sigue evolucionando, confío.

Curso de Inmersión al Yoga “La consciencia del Ser”

Datas: 9, 10 y 11 de noviembre 2018
Onde: en la Hospedería del Silencio, Sierra de Gredos. (Robledillo de la Vera)
Contacto y reserva: T 661 098 359 – Pablo. info@pabloferrero.org
Mais informações: www.pabloferrero.org

Pablo Ferrero. Licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación. Comenzó en yoga en la tradición de Satyananda, Bihar School of yoga a los 16 años. Luego descubrió las enseñanzas de B .K. S. Iyengar. “Viajé por primera vez a la India con 18 años, quedando realmente fascinado por la cultura de este país. Desde entonces no he parado de viajar a la India y vivir largas temporadas estudiando con profesores de Yoga, Ayurveda, Shaivismo tántrico de Cachemira, música tradicional de la India y otras disciplinas”.

Estudió con Rajiv y Swati, Usha Devi, en el Ramamani Iyengar Memorial Yoga Institute (RIMYI) con Prashant Iyengar, Geeta Iyengar y Abhijata. Especial mención a la Kashmir Shaivsm School Of Yoga con Amit Raina y Lina Ma. Es profesor de formación para profesores en España. En la actualidad se forma como profesor de yoga Iyengar en Niza.

También sigue formándose en ayurveda, tai chi, Feldenkreis, musicoterapia, PNL, eneagrama, coaching ontológico, gestáltico, sistémico y en todas aquellas displinas que permitan explorarme.

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Por • 29 Oct, 2018 • Sección: Assinaturas