Artículos sobre ‘Mayte Aguado’

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Las 4 sendas del Yoga y Raja Yoga
Publicado el 7 Nov, 2016

El hombre desde que nace está constantemente eligiendo. Su elección más importante es su camino hasta el final de sus días. Cuando esa elección que hacemos es hacia nuestra propia existencia, es decir, hacia nuestra esencia, entonces estaremos en el camino del Yoga. Escribe Mayte Aguado (Maheshwari). [caption id="attachment_26732" align="aligncenter" width="576"] [1] Foto: Yoga en Red[/caption] Lo más complicado en este camino es conseguir una disciplina en la práctica, y para ello es necesario hacerlo de una forma lenta y gradual a fin de evitar una reacción contraria a la esperada. Los resultados dependerán del objetivo, que no es otro que sosegar a la mente, observándola, escuchándola y haciéndola partícipe del cambio. El simple hecho de tomar decisiones en base a esa disciplina que queremos conseguir es utilizar un mandato, y debemos observar que cada vez que lo hacemos nuestra mente tira por el camino contrario o lo interpreta como una meta a lograr rápidamente para quitarse esa carga de encima. Haciéndolo así lo más probable es que no se pueda cumplir, ya que es como sobrecargar un músculo débil que con tanta presión terminará sufriendo un colapso.Tan sólo debemos reeducar la mente con valores positivos o, como se dice, vulgarmente, “darle la vuelta a la tortilla”. Un buen principio es dejar de volcarnos de esa forma pasional y casi kamikaze hacia el mundo exterior, serenar nuestros sentidos, que son las antenas por las que recibimos una gran cantidad de información que entretiene nuestra mente y nos impide estar en los niveles más profundos de la existencia. Mi humilde experiencia me ha hecho ver que las antiguas grandes enseñanzas, sin sucedáneos ni modificaciones -estoy hablando de las cuatro sendas del Yoga: Jñana Yoga (el Yoga del conocimiento), Raja Yoga (el Yoga del control mental y físico), Bhakti Yoga (el Yoga de la devoción) y Karma Yoga (el Yoga de la acción)- son grandes legados ya experimentados desde milenios, y lo más importante de ellas es que funcionan. De todas estas sendas se tiene mucho que aprender pero en este compartir quiero profundizar un poco en el Raja Yoga. Hablar del Raja Yoga es hablar de Patanjali y del Yogasūtra, un sistema muy amplio que abarca también el Kundalini yoga, Kriya yoga, Mantra yoga y Dhyana yoga. Y ¿quién fue Patanjali? Resumiendo muchísimo, a él le debemos este gran legado: todos los que practicamos Yoga, indistintamente de la escuela a que pertenezcamos, seguimos en mayor o menor medida sus enseñanzas. La gran labor de Patanjali se basó en la recopilación y sistematización de las enseñanzas que surgieron de la experiencia de los sabios Rishis a lo largo de la historia. Gracias a ello el Yoga adquiere la categoría de dhársana, es decir, el sistema filosófico de la India aceptado por los Vedas e incluido en seis escuelas (Mimansa, Vaisheshika, Nyaya, Vedanta, Samkhya y Yoga). Como he dicho antes, hablar del Yoga de Patanjali es hablar del Yoga de los Vedas, el Yogasūtra. Y ¿en que están basados los textos del Yogasūtra? Se dividen en cuatro capítulos que en su totalidad contienen 196 aforismos o sutras, divididos en: Samadhi Pada (la súper consciencia), Sadhana Pada (la práctica), Vibhuti Pada (los poderes psíquicos) y Kaivalya Pada (la liberación). Cada uno de ellos es de gran importancia, pero en el capítulo del Sadhana y en el de Vibhuti se expone la estructura técnica para alcanzar el estado de Yoga (práctica y mente); en ellos se explica los ocho pasos para alcanzar la liberación: Yama, Niyama, Asana, Pranayama, Pratyahara, Dharna, Dhyana y Samadhi. Esta técnica la comparo con una pirámide que consta de varios escalones donde existen ocho mesetas. Desde abajo no es posible ver lo que hay en la cima, por ello es importante pisar y sentir cada escalón, entenderlo para poder subir al siguiente hasta alcanzar su meseta, descansar y decir: “Sí, estoy. Y sí, soy”. Así hasta llegar a la última meseta de esta pirámide, llamada “Samadhi”, ese lugar al que no es nada fácil llegar ni aunque se sea yogui. Hace falta mucha disciplina y voluntad para poder conseguir ese estado donde sólo existe la Consciencia Pura, la Realidad Última y se está en una infinita bienaventuranza. Ahí es donde el yogui se eleva a la categoría de hombre iluminado (Jivamukta). Como dice Krishna en el Bhagavad Gita (cap VI): “Aquél que halla su felicidad en la visión interior del Conocimiento, tiene sujetos sus sentidos y gozoso el corazón, debido a la experiencia de su propia vida interior. Sólo entonces puede reconocérsele como un Yogui en armonía. Una vez alcanzado este estado, para él, el oro no tiene más valor que las piedras de la tierra”. Maheshwari (Mayte Aguado). Profesora de Yoga certificada por la Escuela Sivananda en Rudraprayag (India). Discípula de Fernando Díez. Colaboradora de la Fundación Vicente Ferrer y profesora de yoga en Guadalajara.   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/11/CaminosYoga.jpg

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ヴェーダのヨガ
Publicado el 31 Oct, 2016

Hablar de los Vedas es hablar de toda una cultura milenaria, de las más antigua que existe, transmitida de unos a otros hasta llegar a nosotros, traspasando fronteras, porque es y fue creada para su extensión ilimitada, para ayudar al hombre y con ello ayudar al mundo a entender su existencia". Escribe Mayte Aguado(Maheshwari). [1] El Yoga del dealiento de Arjuna: “…Y cuando un pueblo pierde sus tradicionales virtudes encuentra el vicio y la impiedad. Es así como se corrompen las mujeres de una familia y se altera la pureza de la sangre. La adulteración de la sangre empaña los ritos y ceremonias realizados en honor de los antepasados, de acuerdo con nuestras antiguas costumbres; y si las enseñanzas populares no mienten, aquéllos permanecen sumidos en la miseria y en la desgracia. Así, ¡oh Krishna!, mediante los crímenes de aquellos que destruyen a sus propios parientes, se pierden las virtudes y se ensombrece la gloria de la familia. Semejante calamidad apena y degrada a los antepasados, según nos enseñaron los instructores de nuestro pueblo.¡Ay de mí! La maldición nos espera si intentamos matar a nuestra parentela, arrastrados por la ambición del poder y del insensato afán del dominio terrenal. Prefiero ofrecer mi pecho desnudo a las armas de los kurus antes de cometer tan necio crimen contra mis parientes. ¡Ay de mí! ¡Ay de todos nosotros!” (Bhagavad Gita_Cap.1). Hacer Yoga es aprender el camino de la acción en la inacción, aquí es donde se abre la puerta hacia el conocimiento, tal y como se describe en los Vedas, esos grandes filósofos (sabios) que dedicaron su existencia al entendimiento y transmisión de Sat Chi Ananda (existencia, conocimiento y bienaventuranza), donde la conciencia individual y la conciencia Universal se reencuentran, para alcanzar cierto estado de conciencia de Unión con el Todo. Hablar de los Vedas es hablar de legado y del conocimiento basado en la investigación básica (donde se observa la teoría), para continuar con la investigación aplicada (donde se resuelve el planteamiento). Para obtener las enseñanzas de los Vedas se requiere de paciencia y voluntad, para entender el proceso y el orden por el cual tiene que transcurrir nuestro discernimiento (percepción sensorial, el entendimiento y la razón). Si nos saltamos cualquiera de ellos podemos caer en la mala praxis y llevarnos a juicios erróneos, incluso esa mala praxis es la que ha llevado a muchos a transformar dichos conocimientos, para hacer de ello un nuevo método que realmente no lleva a la transformación, tan sólo se llega a ciertos estímulos que nada tiene que ver con la transformación personal. Muchas personas pueden pensar que ese tipo de transformación es buena y lógica, pero quizá sea mejor trabajar desde el principio del paso al conocimiento, para obtener un desarrollo más profundo del mismo. Trabajar el desarrollo personal a través de las técnicas y la filosofía de los Vedas, donde su propia esencia parte de lo ilimitado, en el que su finalidad es romper los obstáculos que el ser humano se ha generado, es trascender a una verdadera experiencia de vida, a una filosofía práctica. Las grandes enseñanzas legadas por los Vedas abarcan un gran abanico donde la temática parece distinta pero toda está entre sí conectada. Nos hablan del mundo visible, el vivo y el inanimado, siendo guiados en ese camino a través del constante fluir de los cinco elementos (fuego, tierra, agua, aire y cielo o espacio), que en la armonía de su combinación mantiene en equilibrio y funcionamiento al Universo, incluyendo en ello al ser humano, por eso nos trae la conciencia de Unión. Si fuéramos más allá en ese aprendizaje veríamos ciertas similitudes, como por ejemplo citar la ciencia de los Vedas que nos habla de esa parte que conocemos como Feng Shui, que en los Vedas se llama la Ciencia Védica del Vastru Shastra, esta ciencia que es una técnica milenaria que estudia la disposición de las viviendas y los lugares de trabajo para atraer el bienestar, armonía y prosperidad. Descubrir esos grandes secretos que guardan los Vedas en el Vastu Shastra es descubrir que en los Vedas también tenían en cuenta el color, olor, sabor, resonancia y consistencia del suelo, la orientación de la vivienda, la distribución de las dependencias... Y esto es tan sólo un ejemplo, porque es increíble averiguar la amplitud de las enseñanzas de los Vedas, desde sus orígenes hasta llegar al Vedanta (el final de los Vedas). Entender la existencia del mundo Como veis hablar de los Vedas es hablar de toda una cultura milenaria, de las más antigua que existe, que se ha transmitido de unos a otros hasta llegar a nosotros, traspasando fronteras, porque es y fue creada por y para su extensión ilimitada, para ayudar al hombre y con ello ayudar al mundo a entender su existencia. Y aquí es donde me pregunto: ¿por qué insistimos en hacer de un conocimiento un ejercicio de gimnasia, o de ciencia, o de teología? Así alzamos fronteras de algo que nos fue legado con generosidad. Tan sólo sirve para llevar a grandes errores a los estudiantes. Para terminar, no olvidemos que el término Veda significa conocimiento, y tal conocimiento fue basado en la creación material, del alma, de la vida y de la realidad absoluta. Por lo tanto va más allá de cualquier frontera o parcelación. Encasillarlo en ciencia o teología y no digamos en gimnasia, es una barbaridad. Son enseñanzas creadas para motivar a los seres humanos con el fin de que se entienda que no somos entidades independientes, sino más bien partes del cuerpo universal dependientes de otras muchas fuerzas superiores, y que las vías para llegar a ello son infinitas. Como veis la filosofía del Yoga no es sólo ejercicio; va mucho más allá. Conocer su origen, saber el porqué de su esencia, es recuperar las enseñanzas transmitidas, porque sinceramente en este bello camino del Yoga creo que debemos seguir transmitiendo, cada uno en su modesta medida, esta filosofía y dejar de conformarnos con las migajas que caen de la mesa. Ser un yogui es ser y estar en este presente siempre conectados con nuestro interior, con lo Universal, porque descubrir que somos los grandes dioses de esta humanidad es la llave que abrirá una puerta de infinita Paz Universal. Maheshwari (Mayte Aguado). Profesora de Yoga certificada por la Escuela Sivananda en Rudraprayag (India). Discípula de Fernando Díez. Colaboradora de la Fundación Vicente Ferrer y profesora de yoga en Guadalajara. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2014/03/Diosa-durga.jpg

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Svadhistana と Sahasrara (愛と愛)
2016 年 7 月 26 日に掲示されます。

Los chakras son flujos energéticos por donde circula la fuerza de vida de nuestro ser. Nuestra acción o trabajo sobre ellos hará que podamos regular la entrada y salida de esa energía. Hoy quiero hablar de dos de ellos, Svadhisthana y Sahasrara, para poder entender la diferencia en el yoga de "amor" y "amar". Escribe Maheshwari (Mayte Aguado) [1] “Los Yoguis también llegan al mismo lugar al que llegan los Samkhyas o Jñanis. El que entiende que el conocimiento y la realización de acciones (karma yoga) son lo mismo, entiende correctamente”. (Bhagavad Gita V4.5) Si entendemos que el conocimiento es superior a la acción pero que ésta es superior a la inacción, fundiéndose conocimiento y acción, entonces entenderemos esa unión que nos hace tomar consciencia de que la perfección puede alcanzarse, convirtiéndonos en el ser observador de lo observado de la recta acción. Esa es la acción de transformación que nos va a exigir conocimiento. Será ahí donde renacerá una acción peculiar y diferente que nos transformará con cada paso que demos, haciendo que con ello descubramos nuestra capacidad de: estabilidad, fuerza creativa, voluntad, compasión, conexión con la voz interior y la intuición, siendo cada una de ellas protagonistas de nuestra esencia “amar” que no “amor”, porque con el amor, ese amor que sentimos al comenzar estará impregnado de pasión, esa que juzga cada paso o cada peldaño que subimos, y que sólo depende de nosotros de nuestra actitud y de nuestra voluntad el hecho de que estemos preparados para subir al siguiente, porque gracias a esa perseverancia reconoceremos, “amar” de “amor”. Como sabemos los chakras son flujos energéticos por donde fluye la fuerza de vida de nuestro ser, que dependiendo de nuestra acción o trabajo sobre ellos, hará que podamos regular la entrada y salida de la energía. Hoy quiero hablar de dos de ellos, Svadhisthana y Sahasrara, para poder entender la diferencia en el yoga de amor y amar. Svadhisthana, es el segundo chakra, dónde a través de él, experimentamos los sentimientos más profundos relacionados con su manifestación física, de ahí su significado, Sva “lo que pertenece a sí mismo”, y Dhisthana “sitio verdadero”, y no hay nada más verdadero que amar pero que es su plano físico se convierte en amor. Amor, que ya en su definición nos dice que: “Es un sentimiento vivo de afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno.” Pues si leemos detenidamente tal definición, podremos darnos cuenta de que es una manifestación física, donde el observador comienza emitiendo juicios de valor de la esencia del propio amor, el bien del mal, que son esas grandes arpías que nos estancan en la pasión, haciendo que el ser se aleje de lo eterno, anclándolo en ese espacio, en ese tiempo, semejante a las arenas movedizas que en la distancia se las confunde pero cuando uno está en ellas, si no se usa el conocimiento junto con la acción, nos absorberá para llevarnos a la profundidad de su cieno del cual no podremos salir, haciendo que nuestra mente se estanque en la propia situación sin poder ver más allá de ese momento pensando que ahí está en toda su expansión. Amor es un puro espejismo que nos ofrece la mente, porque está educada para poner las cosas dentro del espacio y del tiempo para así moldear nuestras pasiones. Amar que según dice el diccionario, es sentir amor por una persona o cosa. Detengámonos en esa parte donde nos dice, “sentir amor”, aquí ya se convierte la esencia, amar, en infinitivo, ya lo hace sin ponerle obstáculos, ya no se entiende de tiempos, se convierte en ese sentir de unión y no sólo material, sino espiritual, donde amar es a la vez sentir, convirtiendo a amar en vivir con consciencia, dónde la energía del observador se transforma en el objeto observado, en ese estado en el que se encuentra nuestra esencia, entendiendo con ello que no estamos separados, porque el plano físico se expande yendo más allá del espejismo que formó la mente, donde la materia está en ese estado de transformación de su energía interior. Este es el hermoso estado de rendición de la propia existencia como tal, donde impera la comprensión de estar en armonía con el mundo pero sin estar a merced del mundo, sin importar lo que pueda suceder alrededor. Ya no percibimos nuestro propósito en esta vida, sino que estamos sintonizados con él de forma permanente, estar en ese estado es tener despierto el Sahasrara, donde descubrimos nuestra propia eternidad, que sólo se puede dar a través de, amar en la plenitud del Absoluto, donde la conciencia individual se disuelve con la conciencia universal. La importancia de prestar atención en la acción armoniosa de cada uno de nuestros siete chakras, es conocer cada uno de los aspectos de nuestro ser, que va abriéndose a la vez que los va haciendo cada uno de los pétalos de ese bello loto que está en nuestro interior, que va entrando en contacto con nuestro ser trascendental, haciendo que se abra nuestro séptimo chakra y conectándonos con el infinito despertar de nuestra propia esencia que es, Amar. Si desde la simplicidad entendemos que el ser humano es una primitiva y efímera forma mental, que conoce cierta información, y que esa información es cíclica, fugaz e inconstante donde toda actividad racional se sostiene en la dialéctica que se provee de verdades a medias, mentiras a medias, vidas a medias, hace que sea importante estar o tener una acción correcta, ya que es un medio de purificación para la mente, que como dicen los cánones del Vedanta, “se requieren dos condiciones: No apetencia al fruto de la acción y ausencia de yoidad en la acción.”   Con mucho amor, Maheshwari (Mayte Aguado) Namasté [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/07/Svadhistana.jpg

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ヨガと心の解放
Publicado el 5 Jul, 2016

Pueden darse algunas situaciones en las que nos parece que no seremos capaces de pensar en una salida hacia algo positivo. ¿Alguna vez has estado en esa situación? ¿Cómo te has ocupado de ella? Pratipaksha Bhavana puede ser la solución. Escribe Maheshwari (Mayte Aguado). [1] “No creo que nada puede extinguir este fuego de la pena que rabia dentro de mí, incluso si tuviera que convertirme en el gobernante próspero y sin igual de la tierra incluso en los cielos” (Bhagavad Guita, cap. 2.8). Apaciguar el alma es estar en paz, y para ello la gran herramienta es la práctica de Pratipaksha Bhavana, que es trabajar el pensamiento positivo. Comencemos hablando de yoga y salud, dos conceptos que van unidos gracias a la constancia en trabajar siguiendo sus cinco pilares o sus cinco etapas, (Asanas, Pranayama, Savasana, Dieta adecuada, Vedanta y Dhyana). ¿Y por qué es importante seguirlas? Sencillo: porque todos ansiamos alcanzar un buen estado de salud mental que nos permita mantener una mente libre de la tristeza, del desánimo, de las preocupaciones y tensiones, situaciones que ahondan aún más en los pensamientos negativos derivando en ira, odio, codicia u orgullo. En el Katha Upanishad se dice: “Conoce al ser individual (ātman) como el dueño del carro y al cuerpo ciertamente como el carro. Los sentidos son los caballos, y los objetos de los sentidos son los caminos”. Pues, mis queridos amigos, tan sólo de nuestra propia mente dependerá controlar los sentidos, y debemos decidir si les damos rienda suelta o los frenamos. Como adelantaba al principio, en el yoga hay un método útil para tener un pensamiento saludable: Pratipaksha Bhavana. Es una práctica yóguica indicada en los Yoga Sutras, mediante la cual los yoguis abandonan cualquier forma negativa de pensamiento a través de la disciplina de "cultivar lo contrario”, es decir, educar a la mente para cambiar por completo su conciencia de un objeto negativo a otro más positivo. Según los Sutras, los pensamientos negativos se describen como algo contra los Yamas o Niyamas, es decir, las prohibiciones o abstenciones y la base moral y ética del Yoga. Yamas y Niyamas son dos de las ocho sendas del yoga que sirven para la pacificación de la mente, el desapasionamiento y la ruptura del encadenamiento a la rueda del samsara (encarnación y muerte). Para los yoguis, practicar Pratipaksha Bhavana es el ejercicio práctico fundamental para llegar al final de las ocho etapas del yoga: Samadhi, el estado de la superconciencia. Cualquiera puede practicar Pratipaksha Bhavana para entrenar la mente en el pensamiento positivo y con ello reducir el sufrimiento. Esta práctica puede ser muy beneficiosa cuando se aplica en nuestra rutina diaria, ya que uno se convierte en testigo de sus pensamientos cuando son negativos, violentos y crueles, para así poder cambiarlos inmediatamente en pensamientos positivos que nos llenarán de paz, bondad y humildad. No hace falta ser un yogui para "cultivar lo opuesto", tan solo hay que cambiar el “no” por el “si”, hay que dejar de alimentar el ego que esclaviza a la mente, para conseguir manejar el estrés y soltar tensiones, para aportarnos energía, claridad y capacidad de concentración y además equilibrar la energía electromagnética que nos rodea. Os propongo un ejercicio: Siéntate en el suelo en postura fácil del loto, con la espalda recta. También puedes hacerlo sentado en una silla. Levanta los brazos y abre bien los dedos de las manos, para luego recogerlos de forma que las yemas toquen la base de los dedos y los pulgares queden estirados, con los codos también estirados y sin subir los hombros. Luego aplica un ligero mulabhanda (contracción del ano, genitales y punto del ombligo) y jalandarabhanda (cerradura de cuello), concentra tu mirada en el punto del entrecejo (el ajna, sexto chakra), proyecta hacia arriba la energía subiendo por tu columna, facilitando que la energía fluya, sin bloquear la pelvis. Cuando estés en la postura comienza con la respiración de fuego o Kapalabhati. Empieza lento, pues el despertar también es lento, recuerda que con esta respiración no se ha de sacudir el cuerpo, manteniendo la postura alineada, moviendo sólo el punto del ombligo. Para terminar, inhala, junta los pulgares por encima de la cabeza, aplica mulabhanda y retén la respiración, luego exhala. Repite dos veces más y relájate completamente. (No hacerlo si estás embarazada). Con ello fortalecerás el sistema nervioso, relajando las tensiones en el área del corazón, ayudándote a manejar el estrés, favoreciendo a tu mente para que se centre y se relaje. “Cuando encuentras la paz dentro de ti mismo, te conviertes en el tipo de persona que puede vivir en paz con otros.” (Peace Pilgrim) Maheshwari (Mayte Aguado). Profesora de Yoga certificada por la Escuela Sivananda en Rudraprayag (India). Discípula de Fernando Díez. Colaboradora de la Fundación Vicente Ferrer y profesora del yoga del Gimnasio Aylu de Guadalajara.       [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/07/yoga_liberacion.jpg

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内側に外から
Publicado el 30 May, 2016

Cuán difícil es mantener la mente y el cuerpo bajo control abandonando lo poseído (mi y mío). Ser y estar feliz con lo que nos traiga el camino, siendo espectador de los pares opuestos (placer-dolor, tristeza-alegría…) sin envidias, equilibrando el éxito y el fracaso, para llegar a la ansiada Paz. Escribe Mayte Aguado (Maheshwari). [1] Aquel que ve la inacción en la acción, y la acción en la inacción, es inteligente entre los hombres y se halla en la posición transcendental, aunque esté dedicado a toda serie de actividades. (Bhagavad Guita cap. 4.18). Para tomar ese camino hacia la verdadera búsqueda, debemos empezar por lo más básico, respirar, dar la importancia que se merece a esa vital acción de respirar, porque es el gran vínculo que nos une a la vida, no hay otro tan importante y relevante como éste. Piensa cuánto tiempo puedes estar sin respirar... pues piensa cada vez que respires que debes de respirar de forma perfecta porque de ello dependerá tu vínculo a la vida. Este sencillo ejemplo debe servirnos de guía para cada paso que demos en nuestra vida, porque cuando inspiramos no sólo hinchamos el abdomen sino que nos expandimos con la vida, y espirando no sólo deshinchamos el abdomen sino que es ese acto de contracción también expulsamos a la muerte, y no la del otro sino hablo de la nuestra. En lo más esencial de la vida ocurre exactamente lo mismo, amar es vida y odiar es muerte. Cada vez que respiramos es una nueva oportunidad para alcanzar la inmortalidad, porque morimos cuando nos contraemos, esa contracción que es generada por el deseo y los más bajos instintos que nos impiden renacer, obstaculizando nuestro camino hacia una vida de Paz. De la angustia a la serenidad Esa Paz en mayúscula que se aloja en nuestro ser con consciencia y de forma permanente sin forzar, en esa acción en la inacción que nos hará conscientes de la serenidad de nuestra mente, enfocando nuestros pensamientos en lo positivo y ocurriendo de fuera hacia dentro, a través de nuestra respiración. Al inspirar pondremos lo positivo en nuestro interior y al exhalar desecharemos lo negativo que nos contrae. Alimentar nuestro cuerpo y nuestra alma de pureza, acercaremos al intelecto hacia la evolución espiritual donde el individuo y el universo es uno, donde lo exterior es mortalidad y lo interior es ese mundo sin forma, que es la ansiada inmortalidad donde seremos uno en la nada más absoluta, la nada con Brahmán. Observar nuestro camino desde el exterior hacia el interior, sin anclarnos en el principio ni obsesionarnos por el final, tan sólo vivir el camino desde fuera hacia dentro nutriendo nuestra alma de la experiencias de ese bello andar. Reconociendo nuestro exterior con su belleza y sus miserias para poder iniciarnos en el proceso de la purificación interna. Aprendiendo a reconciliarnos en el grado de aceptación de quienes somos, desde la enfermedad del alma hasta llegar al reconocimiento del Amor Absoluto. Identificar lo que nos agita: la rutina, el apego, la avaricia, la ambición, el egoísmo, la mentira, los celos, la envidia, el odio, la soberbia, el abuso, el error, el miedo, la agresividad, la cólera. Reconocer todo ello como la causa de nuestra enfermedad psicofísica es hacer la contrapostura de la angustia a la serenidad más absoluta, es combatir ese dolor incapaz de aliviarse si no es reconocido y trabajado desde la conciencia, siendo esta acción la que mayor esfuerzo nos exige porque es por y para nosotros. Estar en la acción de la inacción es trabajar las contraposturas de lo que nos causa la enfermedad del alma, es trabajar la generosidad, la experiencia, la voluntad, el deseo de mejorar, la fe, el entusiasmo, la motivación, el estudio, la comprensión, el cariño, la alegría y llevar una vida sana, desde el exterior hacia el interior, aprendiendo a amar con aceptación, devoción y humildad, fluir como manantial con ese vínculo vital que nos une a la vida, respirar. Inspirar amando a la vida y expirar exhalando enfermedad, avivando cada célula de nuestro cuerpo para despertar esa gran serpiente que es la conexión de nuestra esencia que nos funde con el absoluto. Inhala entusiasmo y exhala pereza. Inhala generosidad, exhala egoísmo. Inhala comprensión, exhala agresividad. Inhala amor, exhala dolor. “Empieza haciendo lo necesario, continua haciendo lo posible; y de repente estaremos haciendo lo imposible”. San Francisco de Asís, nos quiere decir que aprender a trabajar desde el exterior hacia el interior, es dejar de pensar en la idea de que el hombre es quien hace las cosas, pero el hombre que sienta a Dios, sabiendo que es Dios quien hace y él es un mero instrumento, nos ayudará a vivir con sencillez y nos hará tener un pensamiento elevado. Desde mi exterior para tu interior. Maheshwari. (Mayte Aguado). Profesora de Yoga certificada por la Escuela Sivananda en Rudraprayag (India). Discípula de Fernando Díez. Colaboradora de la Fundación Vicente Ferrer y profesora del yoga del Gimnasio Aylu de Guadalajara.       [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/05/interior.jpg

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