Los fundamentos de la alimentación ayurvédica

Alimentarnos de forma sana y equilibrada es mucho más que seguir unas cuantas normas que van cambiando al compás de las tendencias o los intereses comerciales del momento. El Dr. José Ruguê expone en este artículo los fundamentos reales de la alimentación ayurvédica, que hace de la nutrición un acto sagrado, fuente de salud y respetuoso con la vida.

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Existen muchas teorías sobre la alimentación en el mundo. Algunas tienen alguna base científica, pero con frecuencia se parecen a la experiencia de un científico que buscaba entender cómo perciben el sonido los insectos. Hizo experimentos con insectos para comprobar si su percepción del sonido se daba a través de las patas. Su método era el siguiente: él gritaba y el insecto saltaba. Entonces, le quitaba una pata y volvía a gritar… y el insecto saltaba menos. Le quitaba una segunda pata… y el insecto saltaba aún menos. Al final, tras quitarle los tres pares de patas, el insecto ya no saltó, y entonces su teoría de que los insectos tienen su sentido de la audición en las patas se confirmó: habrían dejado de oírle porque ya no saltaban.

Del mismo modo, algunos científicos descubren que una sustancia que está en el tomate, el licopeno, previne el cáncer de próstata y enseguida muchas personas empiezan a comer más tomates… Pero se olvidan de que el tomate es una “entidad” que contiene muchas otras sustancias, entre ellas ácidos que generan una predisposición al cálculo renal, y que los tomates que se encuentran en el supermercado, por ejemplo, han sido producidos con una cantidad exagerada de tóxicos fitosanitarios. Es decir, no comemos una sustancia aislada, sino un conjunto ecológico de la entidad llamada alimento.

Por ejemplo, hoy en día todos sabemos que el sobrepeso genera una predisposición a diversas enfermedades; de este hecho se deriva la teoría de que “comer poca cantidad es rejuvenecedor”. Un experimento que apoyó esta teoría consistió en dejar a dos monos aislados. A uno de ellos se le impuso una dieta hipercalórica y al otro una dieta hipocalórica. Al final de esta experiencia con los dos pobres monos que habían sido dejados solos durante mucho tiempo en un ambiente artificial, el primero estaba con sobrepeso, viejo y triste, y el segundo delgado, más rejuvenecido que el otro y también triste (el estado emocional es una suposición mía). Es obvio que estos experimentos tienen un componente altamente artificial, pues no toman en consideración para sus conclusiones el ambiente donde viven los sujetos. Desgraciadamente, la validez de los experimentos científicos depende de aislar un factor de estudio, lo cual puede generar un gran número de distorsiones, pues en realidad no vivimos aislados: interactuamos y dependemos del lugar donde vivimos, el clima, la humedad del aire, los vientos, el sol.

De la misma manera, los diferentes tipos de suelo y clima hacen que los alimentos también contengan diferentes y variables cantidades de nutrientes y de substancias tóxicas. Esto se debe a que los alimentos, como entidad viva (sea en forma de planta o de animal, para quienes comen animales), interactúan con el ambiente y modifican su composición como respuesta a factores agresivos como insectos, cambios climáticos, depredadores y, principalmente, el gran depredador humano, que se cree “dueño” de la naturaleza (en lugar de “parte de ella”) haciendo uso, por ejemplo, de todos esos fitosanitarios tóxicos que afectan activamente a la composición de los alimentos.

Factores que cuentan

Ahora bien, desde la perspectiva ayurvédica, la cuestión de la alimentación es vista siempre desde una perspectiva amplia y rica que contempla, principalmente, ocho factores importantes a tener en cuenta:

  • Prakritti – la naturaleza del alimento
  • Karana – el modo de preparación
  • Samyoga – la combinación de unos alimentos con otros
  • Rashi – la cantidad de comida ingerida
  • Desha – el lugar donde se come
  • Kala – factores del tiempo: horario, edad, estación del año
  • Upayogasamstha – reglas para la adecuada ingesta de los alimentos
  • Upayokta – la persona que come el alimento, con sus singularidades

Prakritti: los alimentos, como los seres humanos y todo lo que existe, están formados por diferentes proporciones de los cinco elementos (tierra, agua, fuego, aire y espacio) y por lo tanto de los Doshas: Vata, Pitta y Kapha. Esto puede ser traducido en el caso de los alimentos por la teoría de los seis sabores: dulce, salado, ácido, picante, amargo y astringente.

Karana: El modo como se prepara un alimento modifica sus propiedades. Una ensalada, por ejemplo, formada por diferentes hojas, tiende a ser un alimento que tiene el sabor amargo como predominante, energía fría y cualidades como seco, leve y áspero. En lenguaje ayurvédico esto quiere decir una fuerte capacidad de aumentar Vata Dosha, ya que todas estas características son iguales en Vata*. Sin embargo, si en su preparación añadimos aceite de oliva y una salsa hecha con hierbas calientes (jengibre, comino, nuez moscada, albahaca y menta, por ejemplo) reducimos este efecto “agravante” de Vata.

Samyoga: La combinación de alimentos en la misma comida y no solamente en el mismo plato, puede hacer que uno contribuya a la digestibilidad del otro o, por el contrario, la vuelva imposible. Por ejemplo, la sandía y el melón son frutas de energía demasiado fría que apagan al fuego digestivo, por lo tanto impiden la digestión de cualquier otro alimento y deberían ser tomadas siempre de manera aislada.

Rashi: Esta es una cuestión polémica para muchos; algunos textos antiguos sugieren que la cantidad idónea es un anjali (lo que cabe entre las palmas de tus manos unidas). Para muchos estudiosos no está claro si se refiere a la cantidad por día o por comida. Desde nuestro punto de vista, lo más razonable es que uno coma la cantidad suficiente para eliminar el hambre real (física) de acuerdo con las actividades físicas que hace, la edad y el clima.

Desha: Debemos adaptar los alimentos que ingerimos basándonos también en nuestra localización geográfica y las condiciones del lugar donde nos encontramos. Si estamos rodeados por agua en una isla en mitad del atlántico, con un nivel alto de humedad y frío, no vamos a comer lo mismo que comeríamos en el desierto del Sahara. Nuestro cuerpo tendrá que atender a necesidades diferentes.

Kala: Quiere decir “tiempo”, y se refiere tanto a los horarios para comer, como a diversificar la alimentación de acuerdo con la edad y con las estaciones del año. Con relación a los horarios, la base fundamental es que la hora perfecta para comer es cuando uno tiene hambre real; si no sentimos hambre, en general es señal de que una limpieza es necesaria y que el fuego digestivo necesita ser estimulado. En cuanto a la edad, es importante señalar que en la medida en la que pasan los años, nuestro metabolismo (el fuego digestivo) cambia y nuestras necesidades fisiológicas también cambian. En cuanto al clima, el equilibrio de los opuestos se aplica también al contraponer las condiciones climáticas y los factores específicos de cada sitio. Esto se puede ver con un sencillo ejemplo: en lugares húmedos y calientes, el cuerpo nos pide comer más seco y frío (por ejemplo, ensaladas); sin embargo, cuando estamos en un invierno rígido y seco, es mucho más apetecible y recomendable para el cuerpo tomar alimentos calientes y cocidos, como un potaje.

Upayogasamstha: Las recomendaciones para la ingesta de alimentos son simples pero muchas veces contrarias al modus vivendi moderno. Si uno las valora lo suficiente para aplicarlas en su cotidianeidad podrá sentir los frutos en su salud de forma clara. Una de ellas es en relación a la armonía del lugar donde se come. La decoración debe ser cálida y calma, y el ambiente de estar limitado a sonidos suaves y armoniosos, sin agitación. La hora de comer es un momento que requiere conversaciones elevadas, requiere que hables del amor, de la alegría y el placer de vivir si quieres tener buena salud. Por favor, ¡no tengan discusiones de relación mientras comen! Yo soy testigo de que las comidas y cenas de negocios, en mi experiencia médica, son una gran causa de enfermedades. Las indigestiones psicológicas generan indigestiones físicas y viceversa. El Ayurveda también recomienda que se ofrezcan los alimentos a la Divinidad antes de ingerirlos. El acto de alimentarse es cómo un “ritual del fuego” védico. Eres el que hace la ofrenda, los alimentos son los objetos de la ofrenda, tu fuego digestivo es el receptáculo y tu Prana es la Divinidad que recibe las ofrendas. Ten una actitud mental equilibrada y sagrada al comer…

Upayokta: Aquí se incluye tanto la constitución de los Doshas de la persona que come como el estado de su Agni (fuego digestivo). Estos dos factores son esenciales. Cada Dosha y cada Agni tiene capacidades de digestión y necesidades diferentes. Saber discernir qué es el hambre real de la búsqueda por confort emocional o de placer es primordial para alimentarse de manera sana.

Con estos datos se puede ver que para alimentarse de una manera ayurvédica no basta con buscar en los libros las listas de alimentos buenos para Vata, Pitta o Kapha, ni contestar a un cuestionario buscando tu Dosha (constitución natural) para decidir qué tipo de alimentos poner en tu plato.

Escribo este breve artículo para incentivar una visión justa de la alimentación como uno de los principales factores para vivir una vida saludable, larga y bella. ¡Sacralicemos el acto de comer y todos los aspectos de la vida!

*Uno de los principios básicos de la terapia ayurvédica está basado en la ley natural de “semejante aumenta semejante” y “opuesto reduce opuesto”.

Dr. José Ruguê. El Dr. José Ruguê Jr. (Swami Narayanananda) es director y coautor de la Formación semipresencial de Terapeutas Ayurvédicos de la Escuela Yoga Brahma Vidyalaya, que por primera vez se ofrece en castellano. Aquí nos explica con el debido rigor cómo funciona el Ayurveda, ‘Ciencia de Vida’. jrugue@triang.com.br

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Por • 16 May, 2018 • Sección: Firmas