Aprender a fundirse en la meditación como en un abrazo

Cuando damos un abrazo, lo primero que hacemos es abrir los brazos y el pecho, hacer espacio delante de nosotros. Y entonces, al envolver con ellos a la otra persona, ya no estamos solos, ya no estamos vacíos. Escribe Julián Peragón (Arjuna).

Aparentemente hay entre nuestros brazos otro, pero no es verdad: el abrazo sincero amasa los cuerpos y congrega corazones en una sola esfera. No somos dos sino uno, una nueva entidad en la que hemos abolido las diferencias.

Dicen que el primer acto de la creación fue un acto de amor. Dios, en su plenitud e infinitud, lo primero que hace es contraerse, dejar espacio para que aparezca lo otro, la creación. El verdadero amor no es dar un paso hacia el otro sino, más bien, vaciarse de uno mismo, hacer hueco en el corazón y escuchar en silencio.

Eso mismo hacemos en meditación en la última etapa: amar más allá de nuestro yo, abrazar profundamente el sufrimiento del mundo, como si nuestro arrobamiento pudiera destilarse en lluvia, en brisa, en luz, y así llegar a cada uno de los seres de este planeta y amortiguar su sufrimiento. Ese es el objetivo más noble: meditar para aligerar el sufrimiento del mundo.

ジュリアン Peragón アルジュナ トレーナー、教師の指示の学校 ヨガの合成 バルセロナでは。彼は本の著者 瞑想の合成 (編アカンサス)。

彼の最新の本は La Síntesis del Yoga. Los 8 pasos de la práctica. アカンサスの発行します。

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によって • 13 Apr, 2018 • Sección: アルジュナ