« Palatium aquae » : la signification de la sagesse

¿Cuál es el sentido profundo de la sabiduría? ¿Qué la diferencia del mero conocimiento? ¿Cómo, dónde, por qué y para qué adquirirla? En ocasiones un suceso en nuestras vidas, un encuentro con personas notables nos da la clave. Joaquín G. Weil écrit.

(c) Can Stock Photo / vencavolrab

En el antiquísimo dolmen enterrado bajo un túmulo, que es como un círculo, como un chakra de la tierra, perfilado por un sendero flanqueado por cipreses alrededor, círculos concéntricos, en mitad de la vega.

Dentro, en la oscuridad atenuada por los leds, un gatito maúlla misteriosamente tras de las inmensas losas megalíticas. En el justo centro de la sala principal un pozo profundo al que da un tanto de vértigo asomarse… abismarse…

El zahorí ha dicho: “El pozo mide exactamente lo mismo que el largo del dolmen, desde la entrada hasta el fondo. ¿Qué fue antes, el pozo o el dolmen?”. El zahorí con barbas blancas aclara un poco más sobre la construcción, su antigüedad, las posibles canteras donde pudieron cortar las lápidas que pesan más de cien toneladas cada una…

La madre nos muestra un mensaje que ha tecleado el niño en el teléfono móvil: “El pozo fue primero. Palatium aquae”. El zahorí revisa el mensaje y asiente con la cabeza. “Sí. Palacio del agua”.

El niño no habla (nunca ha hablado), pero me dijo su nombre al oído cuando nos abrazamos al conocernos.

“Estas inmensas lápidas que hacen de pilar son innecesarias. Las lápidas del techo podrían sostenerse sobre las laterales. Esos pilares son una acupuntura sobre la tierra… hizo falta una gran emoción y convicción espiritual para construir estos dolmenes…”, ha dicho el viejo zahorí.

La madre ha vuelto con otro mensaje del niño: “Joaquín, ¿qué quieres saber?”.

Cada dolmen está orientado a un punto determinado de la rosa de los vientos: Norte, solsticio de verano o de invierno, eventualmente en línea con la cúspide de la peña que preside el horizonte…

Respirar con los párpados

Mas tarde… Estamos en la parte alta de la ciudad. “Esta iglesia -dice el zahorí- está construida sobre una mezquita, que fue construida sobre una iglesia visigoda, que fue edificada sobre un templo romano, que se alzó sobre un templo megalítico…”.

Comento que se habla de Benarés como la ciudad más antigua continuamente habitada del mundo, pero si ese carácter primordial de la sagrada ciudad del Ganges fuera cierto, esta donde estamos ahora no le va muy a la zaga: ¿Cinco, seis, siete mil años?

Le he preguntado viendo desde lo alto el antiguo caserío de paredes encaladas y tejas de cerámica: ¿Puedes leer la imbricación de este milenario urbanismo sobre las energías del terreno? “Claro -contesta el zahorí-. Para los antiguos era una necesidad vital construir siguiendo las energías de la tierra, el sentido de las aguas. Estas calles, estas casas, como los templos de arriba, fueron edificadas sobre los solares antiguos en una sucesión de estratos, desde hace milenios”.

A la hora del almuerzo, en una terraza desde la que se divisan las murallas de una antigua fortaleza, me incorporo el último a la mesa y coincido con el niño frente a frente. La madre, sentada junto a mí, ha hablado del interés de su hijo por la filosofía oriental, de su recomendación entusiasta del estudio del Ayurveda y la práctica del pranayama. “Él dice que la mayoría de las personas están estresadas, que necesitan respirar con los párpados”. La madre me ha preguntado el sentido de esta expresión: “Respirar con los párpados”. Le ofrezco mi perspectiva. Lo formulo en otras palabras.

Sigue la conversación. Expreso mi entusiasmo por el “Overview efect”, la emoción que suelen sentir los cosmonautas cuando contemplan por vez primera la Tierra desde el espacio, esa sensación de la fragilidad del planeta azul y de la vida sobre él, bajo una finísima capa de
atmósfera, vagando todo en la inmensidad del espacio acompañado por el sol y la luna. Cris comenta que sintió algo parecido cuando por unos instantes pilotó un jet a catorce mil metros de altura.

La madre ha mostrado un texto del niño sobre las danzas sufíes. Cito de memoria: “Los sufíes son una hermandad viril, masculina. Para ellos la danza es un buena práctica. La danza es femenina. Es necesaria la integración de los principios femenino y masculino en la danza de los sufíes.”

Nunca ha leído, ha aclarado la madre. Es un conocimiento que extrae de sí. Él dice que de sus células. Ha insistido: “Joaquín, ¿qué quieres saber?”, tecleado en el terminal de la madre.

La sabiduría, en el silencio

De mi cartera tomo dos frascos, cada uno de ellos etiquetados con el nombre químico de la sustancia que contienen. Se los he mostrado, y el niño ha agarrado la mano de la madre, sin mirar ni el teclado ni la pantalla teclea a través de la mano de ella la respuesta. Cómo usar la
composición resultante de la suma de ambos principios en mi caso concreto.

¿Por qué no habla el niño? Él dice que se le iría la energía a través de la palabra hablada. Yo comento que el silencio tanto en Oriente como en Occidente es de por sí una práctica. Si hay una sabiduría, esta sabiduría pertenece al silencio. No existen los libros ni las palabras de sabiduría, a lo más se trata de conocimiento. Por más que el famoso dedo apunte a la también afamada luna del dicho zen.

Conocer al niño está siendo para mí un koan, un enigma de profundidad insondable, más allá del pensamiento. (José también está fascinado, no para de mirarlo y de hacerle preguntas. Quiere comprenderlo).

“¿Qué quieres saber?”. Este es también el koan. Es como la pregunta del genio de la lámpara maravillosa en clave de sabiduría. La primera vez le he respondido: “Todo”, le he sonreído y le he dado un abrazo. La segunda vez no he podido responderle. “¿Nada?”.

La sabiduría tiene ese imperio y esas condiciones. Se expresa en esta ecuación: Sabiduría = Bondad. No podemos tener sabiduría más allá de la bondad. No podemos “tener” sabiduría. La sabiduría es bondad. Nos obliga a ella. Disuelve el ego. ¿Quién quiere entonces la sabiduría? Incluso aunque yo le preguntara al niño por los arcanos de la ciencia, la respuesta estaría vedada… velada…

Descifrar las inscripciones del Valle del Indo, conocer el significado del Manuscrito Voynich, sólo por poner algunos ejemplos, entre miles, visitar juntos los orígenes del yoga, de la meditación… saber sobre el origen espiritual del Universo y de la Humanidad toda…

No incurro de modo mecánico en el capricho de la curiosidad. Bien me guardo. Se me ofrece la pregunta porque precisamente me está vedado formularla. Lo que ha de conocerse poco a poco se va destilando como un imperativo. La verdadera sabiduría no es una posesión sino que es un imperioso mandato.

Gracias. Con lo que voy sabiendo ya apenas puedo lidiar en un corto día de veinticuatro horas. Son tantas las tareas…

En esta jornada, en los ámbitos sagrados de las piedras antiguas, hemos tenido ocasión de conocer todo esto… juntos… Palatium aquae. Definitivamente esas aguas deberían analizarlas, químicamente estudiar sus propiedades.

La cualidad de este alma es la valentía.

Joaquin G Weil

Seminario formativo de Joaquin G. Weil el 16 y 17 de diciembre:

https://iayoga.org/blog/2017/12/09/16-17-de-diciembre-asanas-y-pranayamas-seminario-
formativo-impartido-por-joaquin-g-weil/

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Par • 11 décembre 2017 • section : Joaquín G. Weil