Principiantes

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Curso de Yoga para principiantes, ¡a 9.90€ para celebrar el mes del yoga!
Publicado el 6 Jun, 2016

Nos unimos a la celebración del Día Internacional del Yoga bajando un 35% el precio del estupendo Curso online de Yoga para Principiantes, que lo podrás comprar por ¡solo 9.90€! durante todo lo que queda de mes. 10 clases maravillosas para aprender los fundamentos del yoga clásico con la máxima eficacia, corrección y seguridad. [1] Es un Curso de Yoga para Principiantes completo y progresivo, con el que se aprender o consolidar los cimientos del mejor yoga. Dirigido por la profesora Silvia Jaén con el objetivo de guiar al practicante desde el principio en las herramientas del Hatha Yoga clásico. Es, por tanto, un curso único en un mercado lleno de clases de vídeo dispersas y sin continuidad ni finalidad. Dice Silvia Jaén que su objetivo fue hacer "un curso que tuviera una progresión, un hilo conductor, para que el practicante pudiera conocer y entender el yoga desde la base: respiraciones básicas, pranayama, ásanas sencillas, transiciones en diferentes posturas, y sentirse en calma. Me parece fundamental para un practicante de yoga aprender ese proceso". Puedes ver una clase de prueba pinchando AQUÍ [2] Para poder comprar el Curso con el descuento del 35% (recuerda, ¡solo hasta final de mes!), solo tienes que entrar en el siguiente enlace e introducir el código YOGADAY en el paso final de la compra:  Enlace al descuento del 35% en el Curso de Yoga para principiantes [3] Toda la información, en los enlaces de más abajo. Con la garantía de Televisión Consciente y YogaenRed. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/06/descuento-yoga-principiantes.jpg [2] https://www.televisionconsciente.com/video/1xvkmcXPli/Pranayama---Curso-Yoga-para-Principiantes/ [3] https://www.televisionconsciente.com/blog/cupon-descuento-para-celebrar-el-dia-internacional-del-yoga/

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Yoga para principiantes
Publicado el 21 May, 2016

Cualquier persona, sean cuales sean sus condiciones físicas, puede iniciarse en el yoga (o consolidar sus conocimientos) y obtener todos sus maravillosos beneficios si lo hace siguiendo un programa completo, progresivo, preciso y seguro. [1] Este curso online de 'Yoga para principiantes' [2] cumple esos requisitos, y además de forma clara y fácil. La profesora Silvia Jaén nos ofrece diez clases de casi una hora, dedicadas a los fundamentos del hatha yoga: ásanas básicas, relajación, pranayama, yoga nidra. Todo el curso completo solo por 14.90 € Conoce un poco más sobre este precioso curso en este breve vídeo promocional:  [youtube]https://www.youtube.com/watch?v=QKRhYfVljl0[/youtube] Si llevas tiempo queriendo apuntarte a clases de yoga pero no logras sacar un rato para hacerlo de forma presencial este curso online de yoga para principiantes está pensado especialmente para ti. Podrás iniciarte en el apasionante mundo del yoga y realizar las sesiones desde dónde quieras en el momento en el que mejor te venga. Silvia Jaén, una de las mejores profesoras y formadoras de profesores de España, te guiará a lo largo de un programa de diez vídeos introduciéndote, de manera progresiva, en los aspectos básicos del yoga. Este curso de yoga para principiantes te permitirá adquirir la técnica y la disposición necesarias a la hora de realizar las asanas más comunes, ejecutadas con seguridad y precisión. Así podrás descubrir y penetrar en el espíritu del yoga genuino gracias a las explicaciones y consejos que irás recibiendo sesión tras sesión. En caso de que hayas practicado yoga pero no seas un experto, este curso podrá servirte para consolidar tus conocimientos y mejorar la ejecución y concentración de tus prácticas habituales. En palabras de Silvia Jaén: “El curso puede ser muy útil como primer contacto con el yoga, pero también sirve para quienes llevan tiempo practicando y quieren profundizar en otros aspectos más sutiles. Recomiendo a éstos que echen un vistazo al curso porque a lo mejor encuentran comentarios que no están acostumbrados a escuchar”. YogaenRed tiene el placer de colaborar con Televisión Consciente [3], plataforma de vídeo especializada en contenidos relacionados con la salud, el desarrollo personal y la espiritualidad, en el lanzamiento y difusión de este completo curso.     [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/05/Silvia_Jaen_Curso2.jpg [2] https://www.televisionconsciente.com/cursos/yoga-principiantes/ [3] https://www.televisionconsciente.com/

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El Curso de Yoga perfecto, pronto en YogaenRed
Publicado el 10 May, 2016

Está a punto de desvelarse un secreto, una gran sorpresa que te espera el próximo lunes. YogaenRed, en coproducción con Televisión Consciente, lanza un maravilloso 'Curso de Yoga para Principiantes' online, dirigido por la profesora Silvia Jaén. [1] Llevábamos mucho tiempo dando vueltas al deseo de ofrecer a todas las personas que se sienten atraídas por el Yoga, un curso íntegro de Hatha Yoga, bien realizado, atrayente, riguroso, práctico, eficaz. Pues el curso perfecto para principiantes y practicantes medios ya está aquí, y nuestro partner, Televisión Consciente, nos lo ha ofrecido en bandeja de plata. Por fin, un curso online del mejor Hatha Yoga, completo, claro, bien estructurado... ¡Así conmemoramos este año el Día Mundial del Yoga, que será dentro de un mes! Toda la información sobre este Curso... el lunes próximo, día 23 de mayo. ¡No te pierdas este gran lanzamiento! [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/05/Curso-principiantes.jpg

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Consejos de Gustavo Plaza para principiantes: “Buscad un profesor honesto”
Publicado el 26 Jul, 2013

Gustavo Plaza es profesor de yoga, meditación y orientalismo. Edita y escribe en la revista de yoga y espiritualidad Sadhana en Guayaquil. Nacido en Ecuador, se ha especializado en el estudio de los distintos senderos de autoconocimiento de la mística oriental y los variados procesos filosóficos de la India. [1] Gustavo recomienda a quien se inicie en la práctica de yoga que comience “poco a poco, con humildad, sincera motivación y con una práctica sostenida”. A la hora de elegir un profesor, que busque “un instructor honesto que pueda brindarle una enseñanza integral, no un yoga reinterpretado que de yoga no tiene nada, sino una enseñanza que integre los aspectos que se descuidan a diario: el mental y el espiritual”. Para mejorar el cuerpo -continúa Gustavo Plaza- ya tenemos muchas cosas que funcionan, como el tenis, la natación, el ciclismo, el gimnasio. “Por supuesto que el yoga puede ayudarte de una manera única a tener tu cuerpo en un estado de radiante salud. Pero es el cultivo de la mente, el cultivo del espíritu, lo que te traerá la verdadera oportunidad de conocerte y entenderte, pero sobre todo realizarte. La mente que cultiva el yogui es una mente que se proyecta de forma positiva al futuro, que vive en armonía consigo misma y que no permite que nada ni nadie le robe su paz interior”. ¿Y cuáles son los errores en los que no debe incurrir un practicante? “Es bastante frecuente que los estudiantes de este mundo moderno se dejan timar por los ‘estudios’ y centros de yoga para hacer ‘inmersiones’ y ‘entrenamientos’ rápidos para ser profesores de yoga”. Gustavo Plaza recomienda al estudiante que practique por largo tiempo, cinco o tres años por lo menos, limpie su mente, descubra su Ser interior por medio de las prácticas avanzadas del yoga (dharana, dhyana, etc.) “Y quizá luego vea si vale la pena ser profesor de yoga. Muchos estudiantes caen en la equivocación de pensar que si cambian de carrera o profesión serán más ‘espirituales’ y personas más relajadas. Más bien ¡practica yoga! y tu profesión será más rentable, ¡practica yoga! y tendrás más claridad para enfrentar los problemas de la vida diaria”. “No hay nada de malo en ser abogado, ingeniero o arquitecto. Hay profesores de yoga que, por no haberse entrenado de una forma disciplinada, viven vidas más desordenadas y vacías que los hombres y mujeres del mundo de los negocios”. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/07/Gustavo-Plaza.jpeg

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Principiantes: dolor bueno vs dolor malo
Publicado el 15 Mar, 2013

"No pain, no gain", reza un viejo dicho inglés que viene a afirmar que sin dolor no hay ganancia. ¿Hay que sufrir en Yoga para que haya un avance? ¿Una práctica no es tal si no tiran los músculos, molestan las articulaciones y se quejan los huesos? Difícil respuesta a tan arduas preguntas, Sancho amigo. Escribe Víctor Medina. [1] La actividad física implica esfuerzo, y el esfuerzo demanda su cupo de dolor. Agujetas, pinchazos... El día después a la sesión de Yoga puede ser un calvario. Te duelen hasta las cejas, tus movimientos parecen más el baile del "Chiki Chiki" y no quieres ni oír la palabra "yoga". Intentas pronunciar la sílaba "Om"... y más que mantra suena a quejío flamenco. Durante el ejercicio de las asanas, en determinadas acciones del cuerpo, vamos a experimentar molestias. La rodilla reacciona ante la flexión, la cadera responde a la apertura, los hombros reclaman atención cuando los giramos. Lógicamente, las partes que dan forma a nuestro yo físico dan respuesta al estiramiento, a la torsión. Las claves de un Yoga respetuoso y atento con el cuerpo residen en la atención a las sensaciones, la paciencia, el tesón y el saber distinguir entre dolor "bueno" y dolor "malo". Por dolor bueno se entiende es el que sentimos como producto de nuestro esfuerzo, y que tiene reflejo en agujetas, ciertas molestias derivadas del uso de articulaciones y puntos del cuerpo que estaban en "letargo". Es una sensación soportable que permite continuar con la práctica, ciertas tensiones que vienen cuando estiramos, doblamos o giramos, reflejo del proceso de flexibilización y fortalecimiento. Dolor malo, en cambio, es esa sensación concentrada en un punto del cuerpo que indica que debes detener la acción que estás realizando. Es una alerta que pone límite al esfuerzo. Normalmente localizado en las zonas más frágiles de la anatomía (hombros, columna, rodillas...), como grito silencioso que demanda atención. Hacer caso omiso de su reclamo puede acarrear lesiones, a veces irreversibles. El cuerpo es sabio cuando habla a través de las sensaciones: calor, placer, frío... dolor. La mente, en cambio, puede ser necia. La ambición desmedida, el orgullo o el afán competitivo, producto del pensamiento, perjudica la nobleza de nuestro cuerpo. Hay que ser indulgente con uno mismo, pero no condescendiente. No se puede vivir anclado en la comodidad, pero de nada bueno sirve cruzar el umbral de lo seguro en Yoga. Escucha cuando tu cuerpo habla. Disfrutarás de Yoga y progresarás en tu práctica. Víctor Medina es profesor de Yoga y periodista. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/03/Dolor-muscular.jpg

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Principiantes: ¿Tienes lo que hay que tener para ser yogui?
Publicado el 12 Mar, 2013

Por mucho que tu compañera de piso intente convencerte de las maravillas de estirar el cuerpo con posturas extravagantes, o que tu novio te proponga que le acompañes al centro de Yoga, solo tú tendrás la llave que te franquea la puerta a este otro mundo. Escribe Víctor Medina. [1] Vas a moverte en un espacio de 1,80 x 0,60 metros Dentro de esas reducidas dimensiones transcurrirá tu vida como yogui o yoguini practicante de posturas. Durante una hora, o incluso más, el mundo se reduce a lo que ocupa tu esterilla. Eso sí, eres el dueñ@ y señor@ de ese espacio. Prepárate para dejar a un lado tus preocupaciones, inquietudes, deseos... Lo que ha pasado antes de ponerte sobre las esterilla, lo que ha de ocurrir después de enrollarla, no importa. En Yoga todo (la postura, el alineamiento del cuerpo, la respiración, incluso hasta donde llevas la mirada) está pensado para que vivas el momento presente. Disponte a estirar, retorcer y doblar tu cuerpo Ya sé, ya sé, "Soy cero flexible"... Anda que no he oído esa frase en boca de algún alumno que se iniciaba en Yoga. Son pocos y pocas los privilegiados que vienen de serie equipados con articulaciones de juncos, pero con paciencia y dedicación, los que comenzaron siendo una "tabla" ahora se flexionan desde las caderas y tocan el suelo con las manos. Mejor aún, se han librado de aquel dolor pertinaz de espalda. Mirarás dentro de ti, aunque no te guste lo que encuentres Con frecuencia, sin aviso previo, te toparás con el individuo desconocido que acecha dentro de ti. Ese que te hace muecas al otro lado del espejo, al que vapuleas cruelmente, el que está cerca y tan lejos de ti. Salúdale, respétalo y dispónte a descubrirlo. Apartarás toda ambición, orgullo u objetivo El Yoga está reñido con metas estilo "quiero que en un mes pueda sentarme con las piernas cruzadas y hacer el loto". Si es lo que buscas, te auguro un buen dolor de rodillas o, peor aún, la rotura de ligamento cruzado que aterrorizaría a Messi. Paciencia, amig@, todo llega cuanto menos lo persigues. Tu cuerpo es tu guía; escucha los mensajes que te envía. Si duele, para. Estarás dispuest@ a dejar a un lado inhibiciones y pudores Las salas de Yoga suelen ser lugares bastante caldeados. Te sobrará ropa y será bueno que practiques con camiseta y pantalón corto. Tu compañero de al lado esta sudando la gota gorda embutido en un short minúsculo. Reconcíliate con los cuerpos ajenos... y con el tuyo propio. Vas a descubrir lugares de tu cuerpo que ni pensabas que existían. Víctor Medina, profesor de Yoga y periodista. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/03/Estiramiento.jpg

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Principiantes: Las cinco frases más pronunciadas en tu primera clase
Publicado el 21 Feb, 2013

Te has decidido. Por fin vas a debutar como practicante de Yoga. Cierta excitación y un poco de miedito te invaden cuando plantas los pies sobre la esterilla. La experiencia de la primera clase es una prueba para el cuerpo y la mente. Escribe Víctor Medina. [1] El profesor comienza a dar instrucciones. Mientras tratas de seguir la clase, tu diálogo interior intenta dar sentido a las sensaciones que percibes. Con mensajes parecidos a los que siguen: "¡Me asfixio, no me llega el aire!" Tranquilo. El Yoga es, entre otras cosas, una práctica física ligada a la respiración. Lo que estás haciendo es aprender a respirar y a adecuar el ritmo de inhalaciones y exhalaciones. Y eso cuesta. "No me entero de nada de lo que dice el profesor" El profesor hilvana instrucciones mientras tú aún estás preguntándote dónde tienes la mano derecha. Tu cuerpo (y por añadidura, la mente) va a integrar con la práctica la acciones que te llevarán a hacer una u otra asana. "No sabía que tuviera un músculo ahí" Parece mentira lo poco que conocemos nuestro cuerpo. Pero el Yoga y sus posturas "raritas" harán que intimes hasta con la uña del dedo pequeño del pie izquierdo. "En la vida voy a hacer lo que hace este de aquí al lado", o "Estoy hecho un palo" Pocos humanos cuentan con la genética de un contorsionista. Es normal que, por ejemplo, no llegues a tocar el suelo con las manos al inclinarte hacia delante desde la postura de pie. Alégrate: estás en el camino para hacerte más flexible. No te compares ni te juzgues. "Ay, ¿qué me pasa que me da la llorera?" La energía del Yoga también es remueve las emociones. A veces, sin previo aviso ni razón, te puede asaltar un sentimiento intenso, ganas de reír o de soltar lágrimas. Da rienda suelta al impulso, abre tu corazón y exprésate. Víctor Medina [2] es profesor de Yoga y periodista. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/02/musculos.jpg [2] http://www.facebook.com/vic.yoga.5

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Principiantes: lo que esperas y lo que encuentras
Publicado el 18 Ene, 2013

Los profesores afirman que la mayoría de las personas empiezan a practicar buscando mejorar su salud en algún aspecto concreto. Pero luego van descubriendo que el Yoga es mucho más ejercicio físico y relajación. Escribe Julián Peragón (Arjuna) [1] La mayoría de los principiantes que empiezan la práctica de Yoga lo hacen por un tema de salud, por ejemplo, puede que sea el dolor de espaldas, el insomnio o un elevado nivel de estrés. Es evidente que la salud es una primera necesidad a la que el Yoga puede dar una respuesta satisfactoria, y de ahí el gran éxito que ha tenido durante las últimas décadas. Ahora bien, a menudo la persona que inicia no puede o no sabe expresar otras demandas que son bien reales aunque no son del todo explícitas. Es posible que la persona no sólo busque salud sino también un espacio que ordene su vida a través de las clases semanales, creando momentos de calma y vigorización. No es de extrañar que haya, de forma subterránea, una demanda de atención, una necesidad de comunicación más sincera o simplemente la búsqueda de un oasis de silencio. Como profesionales no podemos darle la espalda a estas demandas y debemos canalizarlas adecuadamente, al menos en el intento de enfocar a la persona en su globalidad. Poco a poco el principiante se da cuenta de que el Yoga no es sólo una esterilla donde estirarse y relajarse, empieza a ver su profundidad. Se da cuenta de que hay cambios en su cuerpo pero también en su conciencia. Es como si al soltar lastre en el cuerpo, la mente se liberara también de sus preocupaciones. El Yoga nos sirve como lo hace un buen espejo, nos refleja nuestro momento actual, con sus luces y sus sombras, y nos da alas para actuar sobre aquello que impide nuestra plenitud. Digamos que la practica de Yoga es cuestionadora de nuestros hábitos vitales y nos abre un camino esperanzador. Otra cosa será que el principiante no se dé el tiempo suficiente y la perseverancia para que se produzca una verdadera transformación. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/01/ClaseYoga.jpg

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Conceptos físicos básicos de Yoga: Alineamiento
Publicado el 3 Ene, 2013

Roberto Rodríguez Nogueira indaga en los "Conceptos físicos básicos", esos cimientos esenciales de la práctica yóguica que a menudo se resuelven en clase con instrucciones mecanizadas y superficiales. En esta primera entrega, con mucho humor como siempre, nos habla del "enderezamiento vertebral". [1] Rapo mis barbas y las ofrendo, avergonzado, a los dioses por atreverme a hablar de algo de lo que otros saben mucho más que yo. Pero como dice Néstor Luján: “Enseñar es aprender dos veces”, y de esto último necesito mucho. Me endulzo pues la lengua con miel y vino blanco de Rueda para decir palabras gratas y certeras. Pongámonos serios… Inhalemos profundo y digamos: El alineamiento consiste en el refinamiento progresivo de tu relación personal con tu apoyo sobre la tierra, dentro del aire en el que te mueves y que también penetra en ti, a través de las masas (casi) líquidas de tu cuerpo mientras te estiras hacia el cielo. Debe ser lo más natural, espontáneo y económico posible, lo menos complejo y artificioso… Y te encantará. Hasta aquí la teoría. Ahora veamos cómo la destrozamos a conciencia. El alineamiento físico, que debe ser la exudación natural del ligero espíritu en su tránsito en la materia, puede fingirse notablemente bien a través de un complejo estudio que nos hará parecer leves ángeles acariciando el suelo, estivales golondrinas besando arroyuelos o míticas montañas de elevadas cumbres y profundas raíces. Lo bueno del arte de fingir es que si lo practicas a conciencia harás algo más que parecer. Te sentirás como un ángel, como una golondrina, como una montaña, incluso (inexplicablemente) como todo ello a la vez. ¡Finjamos hasta remontar el vuelo!... Y en Yoga se finge respirando bien, recuérdalo todo el rato: no finjas la respiración, eso mata. Debes recordar siempre que el arte de la ligereza forma parte de tu herencia biológica. Estamos diseñados para encajar nuestro peso en el aire y la tierra sin notarlo, para desplazarnos sin apenas darnos cuenta, lo mismo que respirar, lo mismo que digerir. No se trata de mejorar nuestra movilidad sino de reconocernos como el bloqueo que ponemos al paso de la naturaleza y liberarnos de ese papel.  Se trata de dejar que tu cuerpo se ajuste en el instante y en los elementos: tierra, agua, aire, fuego, movimiento, armonía, éxtasis (o énstasis, que dice Dragó). ¿Y cómo conseguir esa naturalidad que nos es propia? Pues practicando naturalmente… hasta aburrir a las estatuas, hasta que las ranas críen pelo. En una palabra, la palabra: Técnica, que en griego (tecné) quiere decir “arte”.  1ª clave: El alineamiento de la columna. 2ª clave: El alineamiento de la columna se hace desde las extremidades. 3ª clave: La respiración es parte esencial del proceso. 4ªclave: Estabilización y dinámica. Sujetar para moverse y moverse sujetando. 5ª clave: Esto es Yoga. Alinear la columna es para un yogui un proceso de liberación energético. Se realiza con honestidad, sensibilidad y firmeza y se percibe como expansión, integración, calma, “enstasis”. El “arte” en Yoga no es lo que haces, sino desarrollar tu percepción de lo que “recibes” al hacer eso que haces.   (Una nota: La  “clase” de Yoga que te voy a administrar, si te dejas, sirve para mucha gente, pero todos somos más excepciones que reglas a un cuerpo teórico y una columna vertebral de libro. Un ojo experto desde fuera te indicará todas estas acciones de una manera muchísimo más simple y eficaz para tu propio cuerpo). Y ahora, a saltarme el guión. PRIMERA CLAVE (donde todas las demás se unen): [2]La columna, vista de lado, tiene curvas. Aplanarlas no es correcto. ¿Qué habría sido de Nefertiti o del perfil de Mónica Bellucci? Lo correcto es reconocer la propia forma de la columna y, con ayuda del profesor, aprender cómo fortalecerla y estirarla de manera íntegra para obtener tu mayor beneficio. No hay dos columnas iguales, si bien, por lo general, suelen ser notablemente parecidas si se miran a bulto. Y ahora yo debería hablar de las curvas de la columna, del número y forma de las vértebras, de que a algunas les salen costillas y de los discos intervertebrales… pero  otros lo dicen mucho mejor, así que te voy a contar lo que me sirve en mi práctica y en mis clases: Samastitihi o Tadasana. La postura de Atención, o de la Montaña. SEGUNDA CLAVE “desde las extremidades” y TERCERA “respirando” 1.- De pie, recomiendo pies juntos (en cuyo caso juntas en lo posible rodillas, tobillos, talones y borde interior de la base de los dedos gordos) o, si no se puede, paralelos,  separados como mucho un pie de distancia. -No puedo juntar las rodillas. -Yo no puedo juntar los tobillos. -Si junto los pies me caigo. -¡¡¡A mí me pasa todo eso!!! Esto es Yoga. Las instrucciones son invitaciones, no un mapa que hay que seguir obligatoriamente. Obviamente, los tres primeros alumnos sólo necesitan encontrar una posición estable y cómoda aunque no  lleguen a juntar el nosequé con el nosecuál. El cuarto alumno debe moderar sus libaciones. Seguimos con la clase: Inhalando levantas dedos, luego talones, luego dedos de nuevo dejando los dedos de los pies en el aire mientras afirmas sobre el suelo tanto talones como la parte ósea tras los dedos de los pies. Exhalando posa los dedos, separados si se dejan. En la misma exhalación, como si cerrases una cremallera, tiras de los muslos hacia las ingles elevando las rótulas, a continuación deslizas, con suavidad, el sacro hacia abajo. Fíjate que delante de un espejo tus rodillas deberían verse paralelas, que no bizcas. Es muy posible que reconozcas la necesidad de un movimiento de rotación interna en los muslos, junto a la acción citada de tirar de ellos hacia arriba. Esta rotación refleja y potencia tu pisada en la base del dedo gordo (un punto de apoyo clave desde ahora mismo y para el resto de tu vida) con el arco plantar graciosamente levantado en sus lados interno y externo. Un mundo nuevo de sensaciones al alcance de tu mano… de tu pie. …Seamos realistas. Si puedes hacer todo eso tal y como lo has leído, desconfía. O eres un profesor que se ha confundido y se ha metido en una clase para principiantes, o te estás engañando con todo éxito. Pero tranquilo, mi desconocido adepto (André Van Lysebeth lo decía mucho, mola). Lo importante, si eres principiante, es que sea entretenido, no que lo hagas “bien”. En un mundo ideal, haber colocado la masa de la pelvis al deslizar el sacro hacia abajo, (yo suelo decir "empujar suavemente el coxis hacia delante”, parece que marca un sentido más claro. Para que no tengas dudas: es como un afirmativo y exultante empellón sexual, pero en suave y a solas). El haber colocado la pelvis, decía,  sobre unas piernas que empujan correctamente el suelo debería hacerte sentir que tu peso va cayendo en el centro de la planta de los pies, en la clave del arco, no en los talones, no en los dedos, no en el borde exterior, no en el interior. Todo bien repartidito. -Es que tengo los pies planos… Todos necesitamos instrucciones personales: por la pelvis en retroversión, por los pies planos, por las compensaciones de años… Sólo un profe que te vea hacia dónde caes puede enseñarte las acciones exactas que tú necesitas. Si no te veo sólo puedo decirte: intenta presionar el suelo equitativamente con toda la planta prestando atención a hacerlo con la base del dedo gordo y enderezando, lo más posible, tu tendón de Aquiles mirándolo en un espejo (cosa compleja, por cierto…). Colocar la masa de la pelvis o deslizar el sacro con los pies sobre el suelo sin compañía sexual (real  o imaginaria) que te distraiga de tus deberes yóguicos, debe haberte puesto en contacto con tus abdominales, al menos en su sección inferior; también puede haberte puesto en contacto con tus glúteos y con tus ingles. -¿Hay que apretar el culo, jefe?  -me preguntan los alumnos refiriéndose normalmente a los glúteos, no a una suave succión, refinadísima, del suelo pélvico que verán en clases posteriores… si siguen viniendo a clase; el profesor despistado sabe que hablo de los bandhas- Y me ponen en un aprieto a mí también. La pelvis es la base de la columna vertebral. El apoyo-impulso que efectuamos a través de las plantas de los pies ha de haberse conducido a través de las piernas hasta ella, y ella, la pelvis, en un firme estado de gracia y ligereza que refleja el de los pies,  debe transmitir ese apoyo o empuje a cada vértebra, como el corazón impulsa la sangre o el diafragma empuja el aire que respiramos, o el invierno al otoño… El problema es que eso lo da la práctica, el arte, la tecné. Hasta entonces, a veces, muchos deben apretar los glúteos para estirar unas ingles demasiado tensas como recluso nuevo en ducha carcelaria… Sin embargo, la técnica (arte) correcta no es apretar los glúteos. El movimiento de la pelvis debería dirigirse, por seguir con la imagen educativa,  más bien con la sutileza aplicada al manejo del jabón en las instalaciones citadas. Demasiado fuerte o demasiado flojo, y colocarse la pelvis será algo que haga otro. Colocar la pelvis implica una succión de la parte inferior del abdomen, un remeter el bajo vientre, un (en fino) ajuste del transverso. Esto es “muy fácil” de ver en la postura del Puente con apoyo de brazos al levantar el culo del suelo y al volver a posarlo vértebra a vértebra (para entendernos, en la postura del misionero: cómo se mueve la persona de abajo; borra de tu imaginación a la de arriba y te acercarás bastante). ¿Vas entendiendo el porqué del celibato en Yoga?  Muchas posturas se visualizan mejor con compañía, pero si no abstraes esa compañía de tu imaginación no será la columna lo que endereces. En este momento de la clase los alumnos más dedicados y obedientes caen con ruido sordo. Por hacerme caso llevaban un buen rato sin respirar. Como ves, en Yoga no hay que hacer caso de todo lo que el profe te diga. 2.- Inhalando, sosteniendo todas las acciones citadas en 1, deja que tu caja torácica se expanda… pero no de cualquier manera, como dijo Joseph Pilates un frío día de noviembre en Nueva York: la naturaleza no revela sus secretos sin esfuerzo. Esta inhalación natural que ahora tomas debe expandir tu caja torácica en todas sus dimensiones, no sólo hacia delante. Tu abdomen no debe expandirse porque los músculos que lo recubren  están trabajando para ayudar a fortalecer y estirar tu columna: los músculos abdominales (con el transverso, ese músculo recóndito de nombre reveladoramente atravesado) sostienen el abdomen desde la parte delantera de la pelvis para que no saques culo curvando aún más la zona lumbar. Para lograr esto con total eficacia, también deben sostener la parte inferior de tus costillas, con lo que al respirar, no debes proyectar estas costillas hacia delante arqueando la espalda, debes sostenerlas (no es el momento de fingir tres tallas más de sujetador)… las costillas. Observa cómo la caja torácica se expande lateralmente. 3.- Exhalando: cuelga, querida adepta, los hombros de la percha de las clavículas-omóplatos rotándolos con delicadeza hacia delante, arriba y atrás, poniendo cuidado en bajarlos manteniendo los omóplatos bien pegaditos a la espalda y dirigiéndolos hacia la cintura. Entonces rota los húmeros (el hueso entre el hombro y el codo) hacia fuera suavemente y el antebrazo hacia dentro. Las palmas suavemente estiradas abriendo ligeramente los dedos terminarán mirando hacia tu cuerpo. Una espiral. Ya llevas varias. Otro día hablamos más de esto de los muelles y las espirales. En esta misma exhalación en la que has colgado los hombros de su sitio más natural (¡Ja!) aprovecha para colocar (por supuesto, de manera natural, ¡deja de apretar la mandíbula, las cejas, las rodillas entre ellas,  el culo… que no te va a servir de nada!, ¡y respira como puedas pero respira, si no te da tiempo a hacerlo todo en las respiraciones que yo te pido!)… De manera natural, decía, querida adepta, aprovecha para colocar la cabeza, mentón dentro, coronilla arriba, estirando las vértebras cervicales como casadera virgen victoriana paseando con el libro de salmos sobre la cabeza. Lo más probable, si es tu primera vez, es que hayas puesto los hombros tan atrás y abajo que los omóplatos  se solapen uno sobre otro: sepáaaaaaralos (sin adelantar los hombros). Lo más probable es que al encajar los hombros-omóplatos hayas sacado pecho elevando las costillas inferiores y olvidando todo lo que hemos hablado, tu y yo, en el punto 2. Vueeeelve a meter costillas. Lo más probable es que también hayas soltado la pelvis, con lo que habrá vuelto a volcarse hacia delante, con la tripa fuera,  arqueando la zona lumbar. Coloooooooca la pelvis. Lo más probable es que tu pisada haya vuelto a ser la natural, pero la natural tuya, no la natural artística yóguica de la muerte con los arcos plantares ligeros y fuertes como las vidrieras góticas que sostienen catedrales… Piiiiiiisa hacia dentro girando suavemente los muslos hacia el interior tirando hacia arriba de las róooooootulas. Y si no, finge. Haz como que lo disfrutas a tope (agradecemos todos evitar metáforas sexuales aquí). En serio que lo digo: disfruta, al menos de estar en clase aprendiendo las vocaaaaaaaaales. Disfruta de pensar con el culo, que es la manera de despertar la percepción de la pelvis (la cabeza no da para tanto, te lo aseguro). Disfruta de la sensación de perderte en tu cuerpo y cree en la promesa del Yoga: si te quieres encontrar, reconoce que estás perdido. Verás qué fácil es esto último. Vas bien. Como dijo Juan de La Cruz una fría mañana salmantina: “Para ir adonde no sabes has de ir por donde no sabes”. Haz una foto mental: date cuenta de los movimientos que realizas para sostener este edificio. Pues todos esos movimientos van a cambiar tanto que a veces se van a transformar en sus contrarios cuando empieces a moverte (este aspecto ilustra perfectamente la  CUARTA CLAVE: Estabilización y dinámica. Sujetar para moverse y moverse sujetando). Una clave esencial en la práctica es movernos manteniendo el alineamiento correcto del tronco, los espacios que hemos abierto, pero lo que antes era un empuje muscular en un sentido, ahora, para sujetarse, requerirá acciones musculares diferentes. Fíjate que, por ejemplo, que al inclinarte en una flexión hacia delante (tronco a 90º de las piernas),  en  vez de, como hacías,  dirigir el coxis hacia el pubis suavemente (movimiento sesual), tendrás que hacer lo contrario: pubis hacia coxis para mantener la zona lumbar colocada, o si no se arqueará y la catedral colapsará estruendosamente (si estás en una clase de yoga Iyengar el grito del escandalizado profesor, en el otro rincón de la sala, quedará registrado en los sismógrafos de Pune, donde Maese Iyengar -mi héroe- controla todo el alineamiento  del planeta sin despeinarse -más- las cejas, y quedarás súbitamente colocado). Si en esa flexión adelante te pasas en lo de pubis hacia coxis sin saber frenar porque tus articulaciones son más sueltas y desprendidas que las cuentas de Bankia, arquearás la zona lumbar en exceso, incluso con la misma acción  proyectarás las costillas hacia delante y, ya sin freno posible ni sentido de la medida ni del decoro victoriano, sacarás la barbilla hacia delante y arriba en gesto arrogante que acabará con tus opciones de lograr un matrimonio como Dios manda. Pero tranquilos todos. Si estás en clase con un profe o profa sobones ninja se meterán en tu espacio con tal destreza, casi sin tocar, que para cuando te quieras dar cuenta habrás decidido consagrar tu nueva virginidad al Yoga para siempre, porque has visto a Dios en tu cuerpo nuevo  “-¡Qué me ha hecho con qué cosa! ¡Qué me ha dejado no sé cómo, despeinada-o y sin respirar!”-. Respiiiiiira, te dirá entonces… y querrás más porque del Yoga bien hecho uno no se repone jamás. Aunque se lo haga otro. A estas alturas se supone que estás de pie en una perfecta posición de Tadasana o Samashtitihi (o flexionado hacia adelante si se te ha olvidado subir: sube), clavándote en la tierra (al inspirar o al espirar, dependerá de la escuela de tu profesor), penetrando en el cielo, abriendo tu corazón, expandiendo todo tu espacio, liberando tus tejidos, oxigenando tus células, sintiendo que todo eres tú y que tú eres todo (espiralmente, por supuesto). Es el momento del mantra: ¡¡Olé!! Si puedes hacerlo mientras lees esto, eres Dios. Déjame recordarte algo: eres Dios. Y otra cosa: la literatura universal se basa en la mentira más fantástica de todas: lee y vívelo. Tú puedes… pero es mejor que vayas a clase, mi amado adepto, con ese profesor que se ha confundido de clase y tienes ahora mismo al lado enseñándote: aprendiendo dos veces. [3]Quién es Roberto Rodríguez Nogueira es profesor de yoga, blogger y escritor. http://elartedelacalma.com/ [4] https://www.facebook.com/yogapirata?ref=ts&fref=ts [5] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/01/abdomen.jpg [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/01/Raul-en-Talasana.jpg [3] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/10/Roberto_Nogueira-cuad.jpg [4] http://elartedelacalma.com/ [5] https://www.facebook.com/yogapirata?ref=ts&fref=ts

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Principiantes: qué buscan y qué aporta el Yoga
Publicado el 12 Dic, 2012

Los profesores de Yoga no deben dar la espalda a los deseos de mejora y transformación de sus alumnos, sino canalizarlos adecuadamente  Así nos lo explica Arjuna, director de la escuela Yoga Síntesis de Barcelona. [1]La mayoría de los principiantes que empiezan la práctica de Yoga lo hacen por un tema de salud; por ejemplo, puede que sea el dolor de espalda, el insomnio o un elevado nivel de estrés. Es evidente que la salud es una primera necesidad a la que el Yoga puede dar una respuesta satisfactoria, y de ahí el gran éxito que ha tenido durante las últimas décadas. Ahora bien, a menudo la persona que inicia no puede o no sabe expresar otras demandas que son bien reales aunque no del todo explícitas. Es posible que la persona no sólo busque salud sino también un espacio que ordene su vida a través de las clases semanales, creando momentos de calma y vigorización. No es de extrañar que haya, de forma subterránea, una demanda de atención, una necesidad de comunicación más sincera o simplemente la búsqueda de un oasis de silencio. Como profesionales no podemos darle la espalda a estas demandas, y debemos canalizarlas adecuadamente, al menos en el intento de enfocar a la persona en su globalidad. Poco a poco el principiante se da cuenta de que el Yoga no es sólo una esterilla donde estirarse y relajarse: empieza a ver su profundidad. Se da cuenta que hay cambios en su cuerpo pero también en su conciencia. Es como si al soltar lastre en el cuerpo, la mente se liberara también de sus preocupaciones. El Yoga nos sirve como lo hace un buen espejo, nos refleja nuestro momento actual, con sus luces y sus sombras, y nos da alas para actuar sobre aquello que impide nuestra plenitud. Digamos que la practica de Yoga es cuestionadora de nuestros hábitos vitales y nos abre un camino esperanzador. Otra cosa será que el principiante no se dé el tiempo suficiente y la perseverancia para que se produzca una verdadera transformación. Julián Peragón, Arjuna http://www.yogasintesis.com [2]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/meditacion.jpg [2] http://www.yogasintesis.com/

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