Artículos sobre ‘Joaquín G. Weil’

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Cómo hacer una convocatoria para charlas, talleres, fines de semana
نشرت في 22 فبراير 2018

Compartimos por su interés esta entrada del blog Yoga Sala Málaga [1], para todos aquellos que organicen una actividad y quieran enviarla a las páginas que, como nuestra Agenda YogaenRed, difunden esta información. [2] Estos son los puntos que Yoga Sala Málaga sugiere incluir en la estructura de la convocatoria: Título (y, en su caso, subtítulo): Actividad Lugar Fecha y Hora Para qué: objetivos y beneficios Para quién: destinatarios del evento (que abarque al mayor número posible de personas, si es posible). Cómo: (aquí explicar cómo se desarrollará la actividad) Qué: (nota breve sobre el objeto de la misma) Quién: trayectoria profesional de quien la imparte o dirige. Coste: lo más económico posible dentro de lo razonable. Inscripciones y más información en: Tlfno: Correo-e: Sitio web: Darle la mayor difusión posible mediante reenvío a contactos, blog, carteles o folletos, agendas y revistas de ocio, etc. Entrada original: http://yogasala.blogspot.com.es/2010/12/como-hacer-una-convocatoria-para.html [3] [1] http://yogasala.blogspot.com.es/ [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2018/02/Mats_Esterillas.jpg [3] http://yogasala.blogspot.com.es/2010/12/como-hacer-una-convocatoria-para.html

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El Yoga de la Sanación psicofísica /2
Publicado el 5 Feb, 2018

En la anterior entrega de este artículo [1] hemos estudiado cómo las ideas y la actitud mental-emocional pueden causar la enfermedad del cuerpo en la persona. Ahora pasemos a examinar cómo la actitud mental y sentimental pueden causar la recuperación de la salud a través del Yoga de la Sanación psicofísica. [caption id="attachment_33779" align="aligncenter" width="605"] [2] Foto: Kiko Izquierdo. En la foto, Gloria Rico Narváez, profesora de yoga.[/caption] Hace pocos meses que tengo un velocímetro instalado en la bicicleta. Cuando por la mañana recorro el Paseo Marítimo camino de YogaSala Málaga o por la tarde cuando regreso, he observado cambios no intencionados en la velocidad que alcanza el vehículo. Examinando más detenidamente el fenómeno (psicofísico), a modo de meditación ciclista (y los ciclistas, y más aún los yogui-ciclistas con certeza sabrán a lo que me refiero) comprobé que el aumento o la disminución en la cadencia de mi pedaleo estaban en relación directa con la calidad de las ideas y otros fenómenos mentales que me transitaban por la mente. Cuanto más positivas las ideas, tanto mayor la velocidad (sin excesos). Este fenómeno, que puede parecer en principio anecdótico, está atestiguado científicamente por numerosos estudios estadísticos, tal como recoge el libro La Ciencia del Lenguaje Positivo, de Yoldi, Hidalgo y Castellanos, referido a palabras positivas. Como es conocido, el pensamiento verbal es sólo una parte de los fenómenos mentales, aparte de los cuales, entre otros, podemos citar las figuraciones, las emociones y los recuerdos. En cualquier caso, aquel libro recoge, de modo científico, la relación que existe entre las palabras-pensamientos positivos y la salud, la longevidad, la energía y la eficiencia en las tareas realizadas por personas. Igual cabría decir de la relación entre cualquier fenómeno mental y estos efectos benéficos. ¿Cómo puede intervenir de modo positivo las prácticas del Yoga, asanas, pranayamas y meditación, a este respecto? Recuerdo que en una ocasión asistí a un curso de meditación. En este curso, en la sala de práctica, estaba establecido el orden de que se sentaran los más veteranos delante y los más principiantes atrás. Cuando uno tenía la visión de conjunto de toda la sala, aquello parecía la tradicional lámina de la evolución de lo homínidos, donde los encorvados especímenes primitivos dan progresivamente lugar al erguido sapiens-sapiens. Salvo excepciones, los principiantes tenían posturas sedentes encorvadas y abatidas, y los veteranos, posturas relajadamente erguidas. Aprovecho la ocasión para señalar que aquella lámina de la evolución de los homínidos es por completo errónea. En el homínido la posición encorvada es tan ineficiente y perjudicial que no pudo haber, en contra de lo que el tópico sugiere, medias tintas: o se es cuadrúpedo o se es bípedo, el paso intermedio, aunque en principio pudiera parecer lo lógico, es filogenéticamente insostenible. Si bien, esta creencia popular nos sirve para observar que, en nuestro imaginario, las posiciones físicas encorvadas en las personas son consideradas como símbolo de lo primitivo y animalesco. Mente positiva Del mismo modo que las ideas y los fenómenos mentales positivos generan posiciones erguidas y expandidas, esto es, posiciones “inteligentes”, enérgicas y saludables, el yoga en general y en particular la práctica de las yogasanas o posiciones y ejercicios de yoga, al generar posiciones físicas positivas, causan fenómenos mentales de índole positiva. Repito que este hecho lo podrán apreciar principalmente quien cuente con suficiente experiencia en la práctica del yoga. En cualquier caso, tanto para la personas experimentadas en el yoga, como para quien todavía no se haya iniciado lo suficiente en la práctica, cabe señalar y comprender que cuando la imitación de lo real es tan perfecta y adecuada a lo real, como no se pueden distinguir propiamente, la imitación se convertiría en lo real, es decir, sería por completo verdadero y no imitativo, semejante o parecido. Este principio, que podríamos llamar tautológico, si se me permite el tecnicismo, aplicado a la persona sería algo así: si la posición de una persona es verdaderamente relajada, enérgica, expandida, alegre y vital, si su respiración es del mismo signo, armoniosa, amplia, larga, poderosa y libre, la persona tendrá una actitud mental igualmente positiva. Aquí no cabe la sugestión o el engaño. Quien se siente bien, es que de hecho está bien, porque aquí el hecho es precisamente de carácter subjetivo, es un sentir (ojo, un sentir o sentimiento, no una emoción). A través de la práctica del yoga podemos cambiar la causalidad mente-cuerpo-mente en un sentido positivo, creando de este modo un círculo virtuoso. Dicho en términos budistas: habremos puesto en marcha la Rueda del Dharma. Si fenómenos mentales erróneos causaron una posición física y una respiración errónea, a través de la práctica primero de las asanas y, con el tiempo, del paranayama o ejercicios de respiración, estableceremos una postura física relajadamente enérgica y libre, y una respiración del mismo signo, con lo que con certeza lograremos la correspondiente actitud mental positiva y saludable. Como habrá apreciado el lector he elegido la palabra “errónea” para referirme a determinadas posiciones físicas habituales, que en la anterior entrega llamamos “antiasanas”. Igual con las respiraciones igualmente erróneas, que hemos designado como “antipranayamas”, me refiero a respiraciones sofocadas, débiles y jadeantes. ¿Son verdaderamente erróneas tales posiciones y modos de respiración? Con absoluta certeza. Tales posiciones y respiraciones son vividas con desasosiego, inquietud, tristeza o sufrimiento y generan, como ya señalamos en la anterior entrega, diversas dolencias, además de estar aparejadas a la confusión mental. Por tanto de modo tajante podemos decir que son claramente erróneas. ¿Mente errónea? El lector/a sagaz tal vez, uniendo cabos, se pregunte: ¿Si estas posiciones física y modos de respiración son erróneos… qué ocurre con los fenómenos mentales a los que van aparejados en relación mutua de causa y efecto? ¿Podemos hablar en términos absolutos de fenómenos mentales erróneos? Como suele decirse, quien formula una pregunta de algún modo ya conoce la respuesta, por eso es que puede formularla. En realidad la sucesión de pregunta-respuesta no es más que la celebración del ritual discursivo del diálogo. En un próximo artículo, que publicaré en este mismo medio de YogaenRed, hablaré más en extenso sobre este asunto de los fenómenos mentales erróneos y sobre los positivos. Precisamente la práctica de la meditación es el enfoque directo sobre los fenómenos mentales, en relación con la posición física, estudiada específicamente a través de las asanas y los modos de respiración, estudiados mediante el pranayama. Por su parte, la relación entre el intelecto y las vísceras ha sido ampliamente estudiada por el neurofisiólogo portugués Antonio Damasio, recogiendo numerosos casos clínicos y datos. Damasio se centró principalmente sobre la toma de decisiones: el intelecto es una facultad de carácter analítico. La voluntad, por su parte, es de carácter visceral. En otras palabras, el intelecto despliega las opciones, y visceralmente decidimos entre las opciones que el intelecto ha desplegado. Lo cual explica el fenómeno cotidiano de que el los trabajos intelectuales nos agoten a nivel visceral (y también muscular) lo cual es de experiencia común. Extendiendo este fenómeno, podemos inferir que el intelecto de modo continuo “consulta” con las vísceras la verdad de los pensamiento que examina. Esto es un fenómeno que habían observado los antiguos, tanto de Oriente como de Occidente. Por eso en la China antigua se sitúa el pensamiento en el corazón, y Platón dice que parte de la psique se ubica en el corazón y el abdomen. Por lo tanto, pensamientos de carácter negativo o positivo afectan el funcionamiento de los órganos de modo negativo o positivo. El proceso es del siguiente modo: ideas negativas son percibidas con malestar por parte de los órganos, y las ideas positivas como beneficiosas para los órganos. Y recordamos de nuevo el principio: sentir y ser en esta esfera (y cabría añadir, en todas) es lo mismo. Estos hechos explican que la práctica del yoga (asanas, pranayamas y meditación) nos hagan pensar de un modo más claro y cierto, dicho en sánscrito: satya. El yoga promueve salud Admitamos si se quiere que hay una influencia directa entre la calidad de lo fenómenos mentales y su efecto en el cuerpo. Admitamos también, como hemos dicho, que haya una influencia indirecta entre los fenómenos mentales sobre la salud a través de las posiciones menos o más saludables que el cuerpo adopta y los modos en que se respira, menos o más amplios, eficientes, energéticos y libres. Por fin hay que señalar un tercer modo en que la calidad del pensamiento actúa sobre la salud, y es a través de los hábitos que la persona adopta. Me explico: es un fenómeno común que la persona que empieza su camino evolutivo a partir de la práctica del yoga, con el transcurso del tiempo comienza a abandonar hábitos nocivos, como son el uso de intoxicantes (tabaco, alcohol, drogas legales o ilegales, etc.), el consumo excesivo de carne, etc. Al mismo tiempo comienza a adoptar hábitos beneficiosos para la salud y la persona, por ejemplo, realiza más ejercicio, descansa más y mejor, se nutre mejor (menos cantidad y más calidad de los alimentos, más frutas, verduras y otros vegetales, menos alimentos refinados y procesados y más naturales, más hierbas aromáticas y medicinales, etc.). En ocasiones se olvida este hecho evidente y de sentido común: las ideas positivas, la claridad de la mente, la mayor conexión consigo, que por lo general las personas que practican yoga experimentan, conducen a una mayor y mejor comprensión y discernimiento de lo que es pernicioso o beneficioso para la salud. Por fin señalar que estos tres modos que relacionan de manera positiva la calidad de los fenómenos mentales con la salud actúan de modo conjunto: de modo directo mente-salud; de modo yóguico-curativo mente-cuerpo/respiración-salud; y a través de una mayor comprensión de lo que es saludable, mente-hábito-salud. Ya el filósofo Hume señaló la dificultad de establecer de modo preciso la relación causa y efecto. Puesto que el Yoga de Sanación Psicofísica actúa de modo conjunto en estos tres modos, es difícil discernir qué cuota en importancia y efecto corresponde a cada una de estas tres maneras. Y como dice la fábula budista del herido por la flecha, en realidad, tampoco nos importa. Si no vemos heridos por una flecha no queremos estudiar a composición de la misma, sencillamente extraerla y curarnos. El Yoga y las ideas-semilla En cualquier caso, dado que la mayor parte de las actividades de yoga que se realizan se centran en las asanas o ejercicios físicos, es preciso recordar que la salud a través de la práctica del yoga se procura (entre otros factores) a través de: la energía, la relajación y el espacio, por zonas específicas y, sobre todo, del conjunto del organismo. Si el cuerpo, a través de la práctica del yoga (o como fuere), logra estar pleno de energía, cómodamente expandido, flexible y relajado, y su respiración por consiguiente es amplia, armoniosa y libre, entonces ese cuerpo está sano, y la mente clara y calma (Recordemos que cuando la imitación es idéntica a lo original o real, entonces la imitación se convierte en la realidad misma). En otras palabras: a través de la práctica del yoga adoptamos la posición física y la respiración correspondiente a un cuerpo sano y una mente serena y clara. De este modo causamos salud física y la claridad y serenidad mental (esto último sería el Yoga de la Sanción Fisiopsíquica). Ocurre que las personas que se acercan por vez primera a la práctica del yoga suelen estar movidas por un impulso inicial, que pueda provenir de algunas explicaciones escuchadas o leídas, el ejemplo de algún conocido que mejoró notablemente su aspecto de salud al practicarlo, una intuición o vislumbre personal, etc. Por eso es importante destacar el papel desempeñado por las ideas-semilla en la salud de la personas. En algún punto es necesario que se ponga en marcha la rueda del Dharma: mente-cuerpo-mente. Incluso las personas que se acerquen al yoga de un modo lúdico o deportivo, se sitúan en la oportunidad de descubrir sus efectos positivos sobre esferas más profundas de su ser. Y quien se acerca al yoga movido por su filosofía o su mística, puede acercarse también hacia una experiencia más personal y directa, no meramente intelectual o folclórica de lo que es el yoga. Esas motivadoras ideas-semilla no necesariamente tienen que ser largas parrafadas filosóficas o severos sermones. En ocasiones son suficientes unas sencillas palabras de cariño o aliento, una metáfora, un mantra en cualquier idioma, una figura poética. Además de las palabras, también existen los gestos-semilla, una sonrisa, un abrazo, una posición física relajada, acogedora y abierta. Y también está el arte, una bella lámina con una figura humana o divina inspiradora, una fotografía, película o vídeo que genere buenos sentimientos. Una bonita música, un armonioso canto, una danza… Es a través de estas ideas-semilla, de estos gestos-semilla o del arte inspirador cómo en la Humanidad y en el Universo la luz va ganando terreno sobre la oscuridad y las sombras. Pero… eso no es solamente el devenir de la Historia, sino que se trata en realidad de otra historia. Salud, energía, calma y felicidad para todos. [3]Joaquín G Weil El próximo seminario en el que participo es este: Seminario gratuito “Salud y Energía a través de los ajustes de columna: Yoga y Quiropráctica”. José de San Juan, Rafael Valencia y Joaquín G Weil. Sábado 3 de marzo. En YogaSala Málaga. https://iayoga.org/blog/2018/01/04/seminario-gratuito-salud-y-energia-a-traves-de-los-ajustes-de-columna-yoga-y-quiropractica-jose-de-san-juan-rafael-valencia-y-joaquin-g-weil-sabado-3-de-marzo-en-yogasala-malaga/ [4]   [1] http://www.yogaenred.com/2018/01/04/el-yoga-de-la-sanacion-psicofisica-1/ [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2018/02/IMG_9698.jpg [3] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [4] https://iayoga.org/blog/2018/01/04/seminario-gratuito-salud-y-energia-a-traves-de-los-ajustes-de-columna-yoga-y-quiropractica-jose-de-san-juan-rafael-valencia-y-joaquin-g-weil-sabado-3-de-marzo-en-yogasala-malaga/

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El Yoga de la Sanación Psicofísica /1
Publicado el 4 Jan, 2018

Como decía un amigo, existen las enfermedades psico-físicas, y luego están aquellas causadas por la mente. La buena noticia es que, si existen enfermedades psico-físicas, por pura lógica también existen las sanaciones psico-físicas, y por supuesto también las sanaciones causadas por la mente… Escribe Joaquín G. Weil. [caption id="attachment_33280" align="aligncenter" width="605"] [1] La profesora Gloria Rico Narváez fotografiada por Inma Abolafio[/caption] …del mismo modo que se habla mucho del círculo vicioso, y bastante poco del círculo virtuoso. Voy a explicar en qué consiste el Yoga de la sanación psico-física de la manera más sencilla posible. Si hay un aspecto que no me gusta del positive thinking es aquel que se obceca en no ver los problemas, y por tanto tampoco encuentra las soluciones. Entonces, aplicando la lógica y el sentido común, para comprender cómo sucede la sanación psico-física es necesario comprender cómo sucede la enfermedad psico-física. (Y esto, por no hablar de la enfermedad fisio-psíquica, que bien podría ser objeto de otro artículo, al igual que las curaciones fisio-psíquicas). Del mismo modo, sólo puede haber un efecto placebo si es que también existe el efecto nocebo. Hablemos brevemente del efecto nocebo: tiene mucho de profecía autocumplida, al estilo Max Weber (la autoridad carismática). Es decir, aquella predicción que entra a ser causa de lo predicho. Con el efecto placebo ocurre otro tanto de lo mismo. Por aquello de la interrelación (misteriosa) entre cuerpo y mente, si te dicen que este azucarillo te curará, te curas… Y si el médico con su bata blanca o verde, su radiografía (donde sólo ves manchas blancas o negras) y con la analítica (donde sólo lees letras y números abstrusos), te dice que te vas a morir, es que te mueres, pero mayormente del susto. (Sí, es un chiste, como en los telefilmes, basado en hechos reales). Admitamos que existe un efecto placebo (o nocebo) que actúe como energía o aura misteriosa desde la mente (¿cerebro?) para curar el cuerpo de un modo mágico, milagroso o misterioso. Ok, de acuerdo. Como quiera que esta relación causa-efecto hoy por hoy nos resulta intangible o inobservable, pues poco podemos decir de ella en cuanto a su funcionamiento, salvo que de hecho puede establecerse una relación causal entre ideas y emociones positivas (sugestión o creencia de curación) y curación efectiva, según comprobación estadística de los resultados. El yoga y la relación mente-cuerpo-mente Ahora centrémonos en lo que sí es clara y absolutamente observable, que es la interrelación directa entre mente-cuerpo-mente. Y esto es sobre lo que el yoga (asanas, pranayamas y meditación) trabaja. Por lo tanto será lo que más nos interese para el uso apropiado y eficiente de estos tres antiguos instrumentos de bienestar. ¿Cómo es que una idea o una emoción negativa puede enfermar un cuerpo? Repito, más allá de lo misterioso, hay una explicación, no sobrenatural, sino completamente natural y de sentido común. Advierto que esto que voy a explicar ahora sólo podrá ser plenamente comprendido por aquellas personas que tengan una cierta experiencia en la práctica del yoga: asanas, pranayamas y meditación. Esto se debe principalmente a que voy a remitirme a unos hechos y una observación que sólo ha sido transitada por personas experimentadas en la práctica del yoga. Aquellos que no lo hayan practicado, a lo más que pueden llegar a un vago vislumbre intelectual, por tanto a una mera comprensión superficial. Como anticipamos al principio, comencemos estudiando esta relación de causa-efecto, en el proceso de la enfermedad. Ante todo, señalar la relación que existe entre idea negativa y emoción, pues una idea negativa genera determinada gama de emociones, y una emoción genera determinada gama de ideas y figuraciones. Y así sucesivamente en un círculo vicioso (“vicioso” en el sentido estricto de la palabra). También destacar que, desde el punto de vista de la experiencia de las prácticas del yoga, el fenómeno emocional es un fenómeno que puede ser comprendido primero desde lo estrictamente físico, y también de su relación con lo psíquico. A esta altura de la explicación, pido un poco de paciencia al lector, pues necesariamente la descripción de estos hechos generan en nosotros sensaciones simpáticas respecto a lo descrito, del mismo modo que la descripción de todo el proceso digestivo produce en el estudiante de medicina salivación, hambre, etc. Efectos de la "antiasana" Desde el punto de vista estrictamente físico una emoción se expresa en una determinada posición física, llamémosla “antiasana”, teniendo en cuenta que la palabra “asana” tiene un sentido eminentemente positivo, asociado entonces a ideas y sentimientos netamente positivos. Por poner un ejemplo genérico: una idea pesimista y una emoción de abatimiento conducen en sí a una posición que podemos denominar “abatida”, y que puede describirse como encorvada, cerrada sobre el eje central (hombros girados hacia dentro, pecho hundido, etc.) y baja de tono muscular. Como es lógico esta posición va asociada a un determinado tipo de respiración. Puesto que el tórax está bajo de tono y carente de espacio, debido al encorvamiento y al hundimiento del pecho y corazón, la respiración será necesariamente débil. Igual ocurrirá con la cavidad abdominal, carente de tono y espacio. Desde el punto de vista de la práctica del yoga, las emociones y las ideas negativas provocan un hundimiento de los chacras y del canal central Sushumna donde están inscritos. Por lo tanto, provocan una disfunción de los procesos fisiológicos y los las capacidades mentales a las que van asociados dichos centros de energía Por su parte, emociones como la agitación y las ideas relativas de apremio, de miedo, inseguridad o peligro, van asociadas a posiciones físicas tensas, a micromovimientos titubeantes o espasmódicos, a inquietud general. Y la respiración que generan es entrecortada, bloqueada en la base diafragmática y jadeante en la zona clavicular. Beneficio integral Como puede comprobar el lector, el mero repaso a estos síntomas provoca en nosotros (de modo simpático) el correspondiente agobio. Pero es necesario seguir un poco más adelante. Como es lógico, tales fenómenos mentales, emocionales y físicos (antiasanas y antipranayamas) no sitúan al cuerpo en la mejor situación para protegerse de agentes patógenos, pues están asociados a debilidad y agotamiento. A su vez provocan importantes disfunciones en los procesos digestivos, circulatorios y excretores. En suma, “causan” enfermedades. ¡Uf! Y ahora sí, por fin (aquí una profunda exhalación de alivio), hablemos ahora de la recuperación respecto a estos estados. Se trata sencillamente de cambiar o revertir el sentido de esta causalidad, o mejor dicho, establecer la causalidad psico-física en el recto sentido. En esto consiste precisamente el Yoga de la sanación psico-física: en establecer un orden y una lógica en el proceso de causalidad mente-cuerpo-mente, de modo que haya beneficio mutuo entre una y otra esfera de nuestra persona. Esto es algo que ha sido contemplado por los antiguos tratados clásicos del yoga y de la antigua sabiduría de India en general (que comprende en la persona los tres cuerpos Sarira Traya y los cinco envoltorios o Pancha Kosha), y en su relación con el cuerpo energético definido en marmas, chakras y nadis. Por su parte, también se reconoce oficialmente en España (y en Europa) el efecto positivo del yoga sobre la salud, con el reconocimiento del yoga como actividad físico-deportiva, entendida en un sentido amplio y precisamente etimológico. “Deporte” significa en latín algo así como senderismo, o sea, un ejercicio físico no encaminado hacia la competición, sino a solaz y a la salud de la mente y el cuerpo. “Mens sana in corpore sano”. En efecto, la práctica del yoga está tradicionalmente orientada hacia un bienestar integral del ser humano (cuerpo, mente y alma, sí, también el alma). No es ni puede ser competitiva y tampoco tiene un fin estético (como por ejemplo, el aumento del volumen muscular, para quien le parezca esto estético). Filosofía deísta Además, el yoga es una de las ástica darshanas tradicionales de la India, descritas por Max Müller. Por traducirlo de un modo libre, se trata de una de las escuelas filosóficas clásicas de la India. Y aquí señalo un aspecto del yoga que, de modo ignorante o intencionado, suele eludirse en Occidente. Como escuela “ortodoxa” (ástica) que es, el yoga es un filosofía deísta, es decir, establece el estudio de Dios como uno de sus objetivos primeros. Recuérdese a este respecto el principio de Ishvarapranidhana, el último y principal de los niyamas establecidos en los Yoga-Sutras de Patanjali. En fin, como puede verse, un deporte-filosofía un tanto peculiar. Una vez vistos algunos conceptos básicos, y cómo actúa la causalidad en las enfermedades psico-físicas, en la próxima entrega de este artículo estudiaremos propiamente en qué consiste y cómo actúa el Yoga de la Sanación Psico-física. Gracias al lector por su paciencia y volvemos a encontrarnos en breve en este espacio virtual de YogaenRed. Aprovecho para anunciaros este interesante seminario formativo de Enrique Moya en cuya organización participo: https://iayoga.org/blog/2017/12/30/20-21-de-enero-seminario-formativo-impartido-por-enrique-moya-bases-teorico-practico-del-yoga-integral-en-yoga-yantra-edf-horizonte-la-malagueta/ [2] [3]Quién es Joaquín García Weil es licenciado en Filosofía, profesor de yoga y director de Yoga Sala Málaga. Practica Yoga desde hace veinte años y lo enseña desde hace once. Es alumno del Swami Rudradev (discípulo destacado de Iyengar), con quien ha aprendido en el Yoga Study Center, Rishikesh, India. También ha estudiado con el Dr. Vagish Sastri de Benarés, entre otros maestros. YogaSala. Yoga en el centro de Málaga. C/ Moreno Monroy 5 Planta 3ª. T 626 08 80 86 Más información: http://yogasala.blogspot.com [4] https://www.facebook.com/yogasala.malaga [5] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2018/01/GloriaRicoNarvaez.jpg [2] https://iayoga.org/blog/2017/12/30/20-21-de-enero-seminario-formativo-impartido-por-enrique-moya-bases-teorico-practico-del-yoga-integral-en-yoga-yantra-edf-horizonte-la-malagueta/ [3] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [4] http://yogasala.blogspot.com/ [5] https://www.facebook.com/yogasala.malaga

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'حمام Palatium': معنى الحكمة
نشرت في 11 ديسمبر 2017

¿Cuál es el sentido profundo de la sabiduría? ¿Qué la diferencia del mero conocimiento? ¿Cómo, dónde, por qué y para qué adquirirla? En ocasiones un suceso en nuestras vidas, un encuentro con personas notables nos da la clave. Escribe Joaquín G. Weil. [caption id="attachment_33009" align="aligncenter" width="605"] [1] (c) Can Stock Photo / vencavolrab [2][/caption] En el antiquísimo dolmen enterrado bajo un túmulo, que es como un círculo, como un chakra de la tierra, perfilado por un sendero flanqueado por cipreses alrededor, círculos concéntricos, en mitad de la vega. Dentro, en la oscuridad atenuada por los leds, un gatito maúlla misteriosamente tras de las inmensas losas megalíticas. En el justo centro de la sala principal un pozo profundo al que da un tanto de vértigo asomarse... abismarse… El zahorí ha dicho: “El pozo mide exactamente lo mismo que el largo del dolmen, desde la entrada hasta el fondo. ¿Qué fue antes, el pozo o el dolmen?”. El zahorí con barbas blancas aclara un poco más sobre la construcción, su antigüedad, las posibles canteras donde pudieron cortar las lápidas que pesan más de cien toneladas cada una… La madre nos muestra un mensaje que ha tecleado el niño en el teléfono móvil: “El pozo fue primero. Palatium aquae”. El zahorí revisa el mensaje y asiente con la cabeza. “Sí. Palacio del agua”. El niño no habla (nunca ha hablado), pero me dijo su nombre al oído cuando nos abrazamos al conocernos. “Estas inmensas lápidas que hacen de pilar son innecesarias. Las lápidas del techo podrían sostenerse sobre las laterales. Esos pilares son una acupuntura sobre la tierra… hizo falta una gran emoción y convicción espiritual para construir estos dolmenes…”, ha dicho el viejo zahorí. La madre ha vuelto con otro mensaje del niño: “Joaquín, ¿qué quieres saber?”. Cada dolmen está orientado a un punto determinado de la rosa de los vientos: Norte, solsticio de verano o de invierno, eventualmente en línea con la cúspide de la peña que preside el horizonte… Respirar con los párpados Mas tarde… Estamos en la parte alta de la ciudad. “Esta iglesia -dice el zahorí- está construida sobre una mezquita, que fue construida sobre una iglesia visigoda, que fue edificada sobre un templo romano, que se alzó sobre un templo megalítico…”. Comento que se habla de Benarés como la ciudad más antigua continuamente habitada del mundo, pero si ese carácter primordial de la sagrada ciudad del Ganges fuera cierto, esta donde estamos ahora no le va muy a la zaga: ¿Cinco, seis, siete mil años? Le he preguntado viendo desde lo alto el antiguo caserío de paredes encaladas y tejas de cerámica: ¿Puedes leer la imbricación de este milenario urbanismo sobre las energías del terreno? “Claro -contesta el zahorí-. Para los antiguos era una necesidad vital construir siguiendo las energías de la tierra, el sentido de las aguas. Estas calles, estas casas, como los templos de arriba, fueron edificadas sobre los solares antiguos en una sucesión de estratos, desde hace milenios”. A la hora del almuerzo, en una terraza desde la que se divisan las murallas de una antigua fortaleza, me incorporo el último a la mesa y coincido con el niño frente a frente. La madre, sentada junto a mí, ha hablado del interés de su hijo por la filosofía oriental, de su recomendación entusiasta del estudio del Ayurveda y la práctica del pranayama. “Él dice que la mayoría de las personas están estresadas, que necesitan respirar con los párpados”. La madre me ha preguntado el sentido de esta expresión: “Respirar con los párpados”. Le ofrezco mi perspectiva. Lo formulo en otras palabras. Sigue la conversación. Expreso mi entusiasmo por el "Overview efect", la emoción que suelen sentir los cosmonautas cuando contemplan por vez primera la Tierra desde el espacio, esa sensación de la fragilidad del planeta azul y de la vida sobre él, bajo una finísima capa de atmósfera, vagando todo en la inmensidad del espacio acompañado por el sol y la luna. Cris comenta que sintió algo parecido cuando por unos instantes pilotó un jet a catorce mil metros de altura. La madre ha mostrado un texto del niño sobre las danzas sufíes. Cito de memoria: “Los sufíes son una hermandad viril, masculina. Para ellos la danza es un buena práctica. La danza es femenina. Es necesaria la integración de los principios femenino y masculino en la danza de los sufíes.” Nunca ha leído, ha aclarado la madre. Es un conocimiento que extrae de sí. Él dice que de sus células. Ha insistido: “Joaquín, ¿qué quieres saber?”, tecleado en el terminal de la madre. La sabiduría, en el silencio De mi cartera tomo dos frascos, cada uno de ellos etiquetados con el nombre químico de la sustancia que contienen. Se los he mostrado, y el niño ha agarrado la mano de la madre, sin mirar ni el teclado ni la pantalla teclea a través de la mano de ella la respuesta. Cómo usar la composición resultante de la suma de ambos principios en mi caso concreto. ¿Por qué no habla el niño? Él dice que se le iría la energía a través de la palabra hablada. Yo comento que el silencio tanto en Oriente como en Occidente es de por sí una práctica. Si hay una sabiduría, esta sabiduría pertenece al silencio. No existen los libros ni las palabras de sabiduría, a lo más se trata de conocimiento. Por más que el famoso dedo apunte a la también afamada luna del dicho zen. Conocer al niño está siendo para mí un koan, un enigma de profundidad insondable, más allá del pensamiento. (José también está fascinado, no para de mirarlo y de hacerle preguntas. Quiere comprenderlo). “¿Qué quieres saber?”. Este es también el koan. Es como la pregunta del genio de la lámpara maravillosa en clave de sabiduría. La primera vez le he respondido: “Todo”, le he sonreído y le he dado un abrazo. La segunda vez no he podido responderle. “¿Nada?”. La sabiduría tiene ese imperio y esas condiciones. Se expresa en esta ecuación: Sabiduría = Bondad. No podemos tener sabiduría más allá de la bondad. No podemos “tener” sabiduría. La sabiduría es bondad. Nos obliga a ella. Disuelve el ego. ¿Quién quiere entonces la sabiduría? Incluso aunque yo le preguntara al niño por los arcanos de la ciencia, la respuesta estaría vedada… velada… Descifrar las inscripciones del Valle del Indo, conocer el significado del Manuscrito Voynich, sólo por poner algunos ejemplos, entre miles, visitar juntos los orígenes del yoga, de la meditación… saber sobre el origen espiritual del Universo y de la Humanidad toda... No incurro de modo mecánico en el capricho de la curiosidad. Bien me guardo. Se me ofrece la pregunta porque precisamente me está vedado formularla. Lo que ha de conocerse poco a poco se va destilando como un imperativo. La verdadera sabiduría no es una posesión sino que es un imperioso mandato. Gracias. Con lo que voy sabiendo ya apenas puedo lidiar en un corto día de veinticuatro horas. Son tantas las tareas… En esta jornada, en los ámbitos sagrados de las piedras antiguas, hemos tenido ocasión de conocer todo esto… juntos… Palatium aquae. Definitivamente esas aguas deberían analizarlas, químicamente estudiar sus propiedades. La cualidad de este alma es la valentía. [3]Joaquín G Weil Seminario formativo de Joaquin G. Weil el 16 y 17 de diciembre: https://iayoga.org/blog/2017/12/09/16-17-de-diciembre-asanas-y-pranayamas-seminario- [4] formativo-impartido-por-joaquin-g-weil/ [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/12/Pallatium-Aquae.jpg [2] https://www.canstockphoto.es [3] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [4] https://iayoga.org/blog/2017/12/09/16-17-de-diciembre-asanas-y-pranayamas-seminario-

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توفي بوذا المسممة بلحم الخنزير
Publicado el 30 Nov, 2017

El final de la vida de Buda no fue una muerte heroica o sacrificial, sino una muerte como la de la mayoría de las personas: la enfermedad en la edad provecta. A continuación os contaré una historia que puede dar un giro a nuestro modo de ver estas cosas.... Escribe Joaquín G. Weil. [1] Hace poco una persona me contó su historia, la típica historia de estar sumida en la enfermedad y gracias a unas terapias y trabajos de desarrollo personal pudo recuperar la salud. “Me alegro -le dije-. Si bien ahora déjame que te cuente otra historia que puede dar un giro a tu manera de ver las cosas" Todos queremos estar mejor. Cualquier modo de curación, de mejora, de bienestar, de revitalización y de motivación vital bienvenido sea. Un señor de noventa años me contó el modo que había tenido de curarse una artrosis de cadera. Como es habitual, sus médicos habían achacado la dolencia a la edad y no le habían ofrecido más que remedios paliativos. El hombre había llegado a un estado en que apenas podía caminar algunas decenas de metros. Ahora, sin embargo, estaba reestablecido y bienhumorado y podía dar largos paseos junto al mar. Este señor dudaba si contarme motivos de su extraordinaria curación, porque ésta no había sido “científica”. Se sinceró cuando le expresé mi perspectiva de que lo importante es la salud sea esta alcanzada de un modo científico o como fuere. Al ver que las medicinas no acababan de sanarlo, decidió rezarle a uno de esos santos populares contemporáneos, llamémosle Lolo, un seglar por más señas, un mero ciudadano no perteneciente al clero. Lo singular de esta historia es que ese santo popular, Lolo, había sido amigo personal suyo en la juventud. Qué bueno, tener un santo como amigo. Haberlo conocido en persona y poder luego rezarle. Permítanme los lectores que no cite más detalles; considero que esto preservará tal vez la privacidad y la tranquilidad de algunas personas, pues no pretendo alimentar una devoción, sino narrar este significativo caso. Por añadidura, este nonagenario reestablecido de su artrosis de cadera, es a día de hoy bien celebrado por los seguidores de aquel santo popular, como memoria viva, pues es de uno de los pocos que todavía viven de los que le conocieron personalmente y pueden aún dar testimonio de sus milagros y obras. Por su parte -y ahí es donde quiero llegar- el mencionado santo popular, Lolo, sufría de una aparatosa enfermedad degenerativa que le hacía progresivamente perder movilidad en su cuerpo, circunstancia que el trataba de suplir con esfuerzo y con ingenio. Por ejemplo, utilizaba férulas, cordeles tendidos sobre un tablero y otros mecanismos para poder seguir escribiendo cuando el pulso y las fuerzas le fallaban. El beato Lolo, pese a su inmenso sufrimiento conservaba su bonhomía, su simpatía con sus congéneres, su voluntad de servicio y su devoción por Dios. Parecía como si viviera todos sus padecimientos como un camino personal en pos de la bondad. Finalmente esta enfermedad degenerativa le condujo a la parálisis física, a la ceguera y, por fin, a la muerte. La enfermedad como error Lo realmente significativo del caso es el grado de conciencia de las personas que le admiraban y le veneraban como santo vivo, pues para nada consideraban la enfermedad una refutación de su verdad, su bondad o su valía. Al contrario, respetaban esta enfermedad como un peculiar camino de santidad. Incluso le rezaban y le rezan para sanar sus propias dolencias. Veremos ahora cómo puede explicarse todo esto. Hace años tuve la ocasión de mantener una conversación con el Dr. Hammer, recientemente fallecido. Y sus teorías me parecen cuanto menos interesantes. Aunque presumiblemente con la buena intención de facilitar la sanación de sus pacientes y seguidores, pienso que fue él, de algún modo, quien dio pie a esta creciente boga de considerar la enfermedad como una especie de problema cognitivo, comportamental o psicológico. De donde se extrae que tras un conveniente tratamiento psicoterapeútico se curarán todos las dolencias. Este es evidentemente un terreno delicado, pues hablamos del sufrimiento, de la enfermedad y la muerte; en realidad (junto con la vejez), las condiciones samsáricas de la existencia humana, según Buda. Y luego volveremos a Buda. Como dije en un principio, bienvenido sea todo modo efectivo de curación. Con certeza quien sana su alma o su mente, está mejorando la salud de su persona toda, también en lo que a lo físico respecta. He tenido también la oportunidad de conversar personalmente con Anita Moorjani, autora de un libro autobiográfico y de interesantes conferencias disponibles como vídeos en la red. Para quien no sepa de ella, se trata de una persona que literalmente murió a causa de un grave enfermedad. Se le paró el corazón. Consiguieron reanimarla y tuvo, a partir de entonces, una portentosa curación espontánea. Sostiene Anita Moorjani que la enfermedad y la muerte en nada merman o dañan la natural magnificencia espiritual del alma humana. El superman del alma Señalo todo esto porque aquellas mencionadas teorías que pretenden la sanación psicoterapéutica de toda dolencia, si se simplifican o fanatizan llegan a la soberbia pretensión de considerar que la persona puede tener en su mano factores de la vida humana, que en realidad le superan. Lo peor es que pueda generar una culpabilidad o juicio sobre las dolencias. Cayetano Arroyo, por ejemplo, murió joven a causa de un cáncer en el sistema digestivo. No sería de extrañar que, desde aquellas teorías en boga, se explicara el caso como una dificultad a la hora de “digerir” diversas ideas o vivencias. Y estamos hablando de Cayetano Arroyo. Tal vez esto que digo sea caricaturesco, pero habrá quien reconozca este tipo de planteamientos. Pura soberbia. La famosa hýbris de la que hablaban los antiguos griegos, la tentación humana de considerarse dios. El resumen (sí, tal vez caricaturesco) de estas teorías es que la enfermedad de algún modo es un error. El gran mito espiritual contemporáneo es considerar que existe algo así como un “éxito” que es una suerte de gran triunfo del superman o superwoman del alma, donde se consigue: salud, fama, riquezas, sabiduría y… santidad. Y nótese que si este tipo de mitos triunfa es porque nos encanta engañarnos con estas supercherías tan deliciosas para el ego inmaduro y, por tanto, exacerbado. En la vida de los santos todo suceso es en realidad una enseñanza, un mensaje, en ocasiones difícil de interpretar o de comprender. Buda, con su historia vital, nos lanzó varios mensajes. El primero viene con su propio principio en esta vida, cuando su nacimiento estuvo aunado a la muerte de su madre. Esta era una circunstancia relativamente frecuente en otros tiempos de fiebres puerperales, es decir, durante toda la historia de la humanidad hasta los tiempos recientes de la asepsia y el antibiótico, y marcaba una importante desazón en la persona que la padecía. Budas en los infiernos Buda asumió ese sufrimiento psicológico. Quiero hacer una breve digresión sobre este asunto. Por lo general se dice que hay budas en los infiernos. Lo cual no deja de ser sorprendente, pues los infiernos no dejan de ser estados ilusorios de la mente. ¿Cómo puede la mente clara y consciente vivir en lo ilusorio? Respuesta: atravesando la inconsciencia con plena consciencia. Sí, un buda también puede vivir en la ilusión del desempleo o el divorcio. Y su mensaje sería: tranquilos, también hay budas en los infiernos. Si el principio de la vida de Buda fue de desazón psicológica, el final de la vida de Buda no fue menos lustroso, en realidad un desastre. No fue una muerte heroica o sacrificial, sino una muerte como la de la mayoría de las personas: la enfermedad en la edad provecta. Muchos consideran que una personalidad tan radiante, tan clarividente como la de Sidarta no pudo haber concluido de un modo tan mostrenco, y se dice que las traducciones son inadecuadas, que son meras leyendas. Por mi parte, me inclino a pensar que ese final está bastante conforme con todas sus enseñanzas: Buda murió intoxicado por carne de cerdo. Podemos incluso darnos cuenta de que hay un cierto humorismo en todo esto, igual que hay un cierto humorismo y una diplomacia en la omnisciencia, que se le atribuyen a un Cristo o a un Buda, el conocer los arcanos de la vida misma, y la de cada persona en particular y ser capaz de convivir sin mencionarlo. Y qué no decir de su vida misma: saber, callar, sonreír y vivir. Buda murió intoxicado por carne de cerdo. “Tranquilos. La enfermedad existe. Estaos tranquilos”. Nos dijo. Habrá quien lo niegue y se escandalice, si bien es una de las cuatro nobles verdades que descubriera Sidarta Gautama en el famoso paseo con su cochero, en aquella primera salida del palacio de su padre, el rey, que quería hacerle vivir en la ilusión para que nada le perturbara y fuera un gran monarca (de la ilusión). Y Buda dijo que la enfermedad (junto con la vejez y la muerte) existe; en la realidad más allá del palacio de la ilusión, existe. Y algo parecido dijo el santo Lolo, amigo de juventud del nonagenario con artrosis de cadera a quien curó con su símbolo en la devoción de sus rezos. “Tranquilos. La enfermedad existe”. Y paradójicamente esta tranquilidad y este relajo, saber que por allí también estuvieron los santos y los budas con su símbolo (su figura de confianza y serenidad es el mensaje), es lo que quizá nos cure, más allá de toda devoción y todo rezo. [2]Joaquín García Weil es licenciado en Filosofía, profesor de yoga y director de Yoga Sala Málaga. Practica Yoga desde hace veinte años y lo enseña desde hace once. Es alumno del Swami Rudradev (discípulo destacado de Iyengar), con quien ha aprendido en el Yoga Study Center, Rishikesh, India. También ha estudiado con el Dr. Vagish Sastri de Benarés, entre otros maestros. yogasala.blogspot.com [3] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/11/IlustracionBuda.jpg [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [3] http://yogasala.blogspot.com.es/

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وما حدث في "المنتدى كونها واحدة"؟
Publicado el 15 May, 2017

Tras horas de retraso en su inauguración el día 12, comenzó el así anunciado “mayor evento de espiritualidad y desarrollo personal de Europa”, Being One. Al día siguiente la prensa generalista publicó que el evento había sido cancelado, pero el evento continuó… ¿Qué pasó en el One Being Forum? ¿Y qué enseñanza podemos extraer de todo lo sucedido? Escribe Joaquín G. Weil. [caption id="attachment_29643" align="aligncenter" width="605"] [1] Suzane Powell, Sara Veneros y Joaquín G Weil.[/caption] Responder a esta pregunta es la tarea que le tocó hacer a los propios ponentes (los que llegaron a intervenir). Being One Forum había reunido, entre otros, a Robin Sharma, autor de El monje que vendió su Ferrari; Neale Donald Walsch, autor de Conversaciones con Dios, Gregg Braden, Álex Rovira, Mooji y varias decenas de superventas del desarrollo personal y espiritual de España y otros países. La asistencia anhelada se cifraba en 10.000 asistentes. Dos días antes de su celebración, el emplazamiento se trasladó desde el antiguo Madrid Arena a la Cubierta de Leganés, donde asistieron aproximadamente 2.800 personas. El evento comenzó el viernes con dos horas de retraso y con problemas de sonido que tardaron dos horas adicionales en resolverse. No pasa nada, era lo que tocaba vivir, dijo Sergi Torres, esto es una práctica, y cuando no se le oía y el público así lo manifestaba, pues hacía mímica. Estos momentos fueron, paradójicamente, de lo mejor de la jornada. Parecía una circunstancia diseñada para que Sergi pusiera en práctica sus enseñanzas, básicamente ser capaces de vivir en el momento presente. Y tal cual. Por la tarde tenía una cola enorme a que le firmaran sus libros.También me gustaron las palabras enérgicas y sentidas de Don José Ruiz y su hermano Don Miguel Ruiz Jr., hijos de Don Miguel Ruiz, el autor de los Cuatro acuerdos toltecas. Al día siguiente, ante las puertas, había una larga cola ya avanzada la mañana. Me había dado tiempo a hacerme una buena sesión de yoga y estaba contento. En previsión de otra larga espera, me metí en una cafetería a desayunar, responder correo, tomar notas y otras diversas tareas de oficina. Me llamó Rocío por teléfono para decirme que el evento se había suspendido. De camino de vuelta al hotel donde pensaba recoger para tomar el tren, me di cuenta de que tenía algunos libros que devolverle a Andrés Espinosa, así que volví a la Cubierta. Allí me encontré con el físico cuántico Félix Torán, que acudía desde Francia, de modo gratuito, a participar en el evento, y con quien estuve conversando un rato. Después, de repente, se abrieron las puertas del recinto. Así que llamé al hotel para reservar de nuevo y extender mi estancia un día más. Esa mañana había estado, mientras tomaba el café, leyendo algunos diarios generalistas. Sentí claramente que sus noticias (“No news, good news”, que decía Winston Churchill) tenían en mí un impacto nada bueno. Así que no era de extrañar que algunos de esos medios se avalanzaran contra el evento, cuando se anunció la cancelación, aquella cosa tan típica de poner a alguien en la picota (en este caso digital) para que una jauría de comentaristas anónimos tiren piedras al estilo de “Ya lo decía yo”, “Ahí tenéis vuestro merecido”, etc. Los espontáneos toman en poder Me alegré de que el evento hubiera proseguido, toda vez desarbolada la organización del mismo, de repente hubo hasta personas del público que espontáneamente tomaron el testigo y el relevo, como Joel Miñana, que empuñó el micrófono para animar a los participantes a proseguir en el empeño. El mismo foro se había convertido en una efemérides, que tomaba un ritmo y un rumbo interesante. Entre otras cosas, tocaba hacer la evaluación colectiva de lo que estaba ocurriendo. Tuve ocasión de hablar personalmente sobre esto con Anita Moorjani y con Emmanuel Dagher. Cuando les pregunté acerca de lo que pensaban de los problemas financieros del evento, me miraron con una sonrisa. Imagínate lo que pueden pensar de estos contratiempos una persona que literalmente ha vuelto de la enfermedad terminal y la muerte y otra que ha sobrevivido a la guerra y los campos de refugiados en el Líbano. Se lo conté a Sergi. Lo que Sergi Torres pensó y transmitió de todo esto lo podéis ver en los vídeos de Mindalia, OM Radio y La Ventana Alternativa, que colocaron sus cámaras ante el escenario y también hicieron algunas entrevistas, igual con los mencionados Moorjani, Dagher y Joe Vitale, que estuvo varios años de su vida viviendo como homeless.¿Qué es lo que de verdad estaba pasando? La realidad es que Robin Sharma, Álex Rovira y otros se auparon improvisadamente en sillas para hablar ante el público a la manera de los antiguos oradores de antes de los micrófonos, a viva voz, ante cientos de personas, mientras la organización exponía que no había dinero para seguir, para poder oír a las personas que de hecho estábamos escuchando. El milagro sucedió y las puertas se reabrieron, ya no había ni pantallas gigantes, ni wifi, ni streaming, ni falta que hacía. Los autores, aparte de lo que se hubieran preparado, tenían que enfrentarse al momento presente.“No sois meros espectadores, vosotros estáis cocreando lo que aquí está sucediendo”, dijo ya el domingo Neale Donald Walsh, que es un orador impresionante, muy integrado en el momento presente, interactuando con la cámara grúa a la que lanzaba besos, con su propia tos que sincopaba sus parrafadas bíblicas de Jesús, de sus conversaciones con Dios, entreveradas con sus bromas cómplices con el público. “Estoy diciendo lo que se ha dicho desde hace miles de años y me llaman predicador de la Nueva Era” (New Age). “Estaba harto de los gurús que me decían qué debía hacer, y ahora me he convertido en uno de ellos”, decía entre risas Jeff Foster. Mi experiencia es que precisamente fue en los momentos de incertidumbre y caos cuando disfruté más del evento: afloraba la vida por todas partes, la espontaneidad, la improvisación, lejos del encorsetamiento del orden, por más que, para planificar, evidentemente este sea necesario. Lo único que sentí es que no hubiéramos podido escuchar a los invitados a la sala paralela, como el anteriormente mencionado Felix Torán o el especialista internacional en Cábala, Mario Sabán. No hacía falta tanto Entre los asistentes había muchas personas que somos, a nuestra vez, organizadores de eventos de esta línea. Y por supuesto estábamos tomando nota de cómo es mejor no hacer las cosas. Hablando con unos y con otros, la conclusión era idéntica, como el propio devenir de los acontecimientos había demostrado, no hacía falta tanto, no hacía falta reunir a tantas personas en torno a tantos oradores. El mensaje que se había dado estaba basado no tanto en la singularidad del evento como en el tamaño. Claro que… todo puede verse bien a posteriori. Lo de “fluir con el momento presente”, que se repite como un mantra en este mundillo, está bien, pero el verdadero meollo del asunto es planificar algo y realizarlo, y cómo adecuar nuestros proyectos a los resultados que se obtengan. Cuando las cosas salen bien, le llamamos “sincronicidad”, “Tao” o, por otro nombre: “éxito”. Cuando salen mal, se le llama “samsara”. Desde fuera, por ejemplo desde los medios generalistas, esto no se entiende, entre otras cosas porque no se quiere entender y se recurre a etiquetas como “autoayuda”, “coaching” y “new age”. Si alguien quiere profundizar un poco más en lo sucedido y extraer alguna lección, por favor, que siga leyendo este relato de lo sucedido. Sinceramente pienso que en alguno de los libros de esta gama hay mensajes interesantes y autenticidad, importantes pistas para muchas personas. Algunos de sus autores también saben transmitir de modo sincero y pleno. Y aquí el meollo está en eso mismo: la sinceridad, la autenticidad de vivir lo que se está diciendo, lo cual, depende de lo que se diga, es todo un reto. Por otra parte hay diversos relatos estereotipados, que precisamente, si se enarbolan como estribillo, como ideología, van en la dirección contraria a lo que supuestamente pretenden. No quiero hacer chiste de esto pero cada vez más parece que de lo que se trata es de cómo ser Santo, Rico y Sabio. Todo al mismo tiempo. Genial. Claro, quién no va a querer eso. Está muy extendido ese relato que podemos llamar la Novela espiritual, tal como en una ocasión transmití en un artículo del mismo nombre. Y que básicamente sería así: persona del mundo de los negocios tiene una crisis y/o un sueño y descubre la espiritualidad, para cambiar de vida. Y vivieron felices y colorín colorado. En realidad esto estaba en el relato de presentación del “Being One”. Después está también el relato del que en mitad de la desesperación, la depresión o la angustia conoce súbitamente la iluminación o la transformación, como Eckhart Tolle o Jeff Foster, entre otros. Y entonces surge o nace la tarea (no quiero llamarlo “la misión”) de transmitirlo a otros. Por fin (y este relato es tal vez mi preferido) están aquellos que desde el desastre y la pérdida, por enfermedad, pobreza, guerra, etc. pierden todo y en esa pérdida descubren una luz acerca de lo que de verdad importa, como un crisol a través de la depuración respecto a lo superfluo que supone la pérdida, como le ocurrió a Anita Moorjani, que no sólo perdió la salud, si no que llegó a morir, lo cual en realidad significa la mayor de todas las pérdidas, respecto a lo terrestre. Eso es en esencia y en puridad el conocimiento de lo espiritual, lo que no es de esta tierra. Y Anita volvió. Y conociendo lo que es esencial también en el transmundo, también conocemos lo esencial de este mundo. He citado a Moorjani, también podría haber citado a otros como Emilio Carrillo (que estaba a la sazón en la Casa de Acogida de Pepe Bravo en Málaga). Pienso que tal vez a muchos convenga saber o recordar esto: incluso en la así llamada “intuición”, “el fluir con la vida”, “las sincronías”, etc. es posible el autoengaño y, por tanto, la subsiguiente decepción. El asunto es que, dentro de la "Novela espiritual” en el relato de ida, desde el mundo del negocio, la empresa, etc. hasta la espiritualidad, pues todo es muy bonito, dramáticamente bonito. Pero cuando la “hostia zen”, la decepción y el desastre se produce en el así llamado “mundo espiritual o de desarrollo personal”, ¿dónde acudimos? Para quien anhele alcanzar de una sola tacada esta tríada prodigiosa: Sabiduría, Santidad y Riqueza, que sepa que sólo desde las grandes ilusiones son posibles las no menos grandes desilusiones. Aunque, para algunos, tal vez finalmente (porque es la vida) merece la pena tanto el camino de ida, como el de vuelta.El Being One lo cerró un Mooji que parecía un budita, no sólo por su hermosa figura, sino por su magnífica presencia, sus bendiciones, el silencio que expandía por el público. Estaba claro que las entradas caras, la división de los asistente en clases (nada más ajeno a la unidad), la búsqueda de la grandiosidad por el mero tamaño o el número no eran la fórmula. Conclusión: El Being One Forum salió como debía haber salido, con sus imprevistos y su incertidumbres, con su improvisación y espontaneidad, con su ordenado desorden, con la colaboración o protesta de los asistentes, con la ayuda de los improvisados voluntarios... No quiero ofender a nadie y esta es mi visión subjetiva: el verdadero desastre, la verdadera catástrofe es que hubiera salido como estaba planeado. [2]Quién es Joaquín García Weil es licenciado en Filosofía, profesor de yoga y director de Yoga Sala Málaga. Practica Yoga desde hace veinte años y lo enseña desde hace once. Es alumno del Swami Rudradev (discípulo destacado de Iyengar), con quien ha aprendido en el Yoga Study Center, Rishikesh, India. También ha estudiado con el Dr. Vagish Sastri de Benarés, entre otros maestros. YogaSala. Yoga en el centro de Málaga. C/ Moreno Monroy 5 Planta 3ª. T 626 08 80 86 Más información: http://yogasala.blogspot.com [3] | https://www.facebook.com/yogasala.malaga [4] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/05/Suzane-Powell-Joaquin-G-Weil.jpg [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [3] http://yogasala.blogspot.com/ [4] https://www.facebook.com/yogasala.malaga

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اضاءات عفوية.
Publicado el 29 Mar, 2017

En alguna ocasión se me ha presentado alguien diciéndome que estaba en samadhi o que se le había despertado la kundalini. Y es que los casos de despertar, iluminación o satoris espontáneos son más frecuentes de lo que pueda pensarse, amén de los samadhis anhelados durante arduos años de práctica del yoga y la meditación, cuyo logro, por así decirlo, pertenece al oficio. Escribe Joaquín G. Weil. Fotografía: Felipe Rodríguez. [1] (c) Felipe Rodríguez, fotógrafo y profesor de meditación Como soy de ese tipo de profesores que tiene el hábito o la tendencia del servicio a los alumnos y en realidad a cualquier persona que se cruza por mis días (aunque me lo estoy mirando), pues procuro dar alguna pista de utilidad, dentro de mi humilde comprensión de estos asuntos. Alguna vez alguien me cuenta experiencias tan extraordinarias y me hace preguntas tan enrevesadas que tengo que aclararle que, aparte de ser filósofo por formación académica y por oficio, soy un sencillo profesor de yoga de enseñar asanas y pranayamas y una pincelada de meditación… Suelo acordarme entonces de aquella excelente profesora de yoga que tuve. Cuando alguien le decía algo semejante: “Se me ha despertado la kundalini, ¿qué hago?”, ella -pitta o fuego- preguntaba: “¿Y quién te la ha despertado?”. Cuando el o la consultante explicaba que había sido en un seminario o taller de tal o cual maestro o maestra, ella replicaba: “Pues ve y dile que vuelva a dormírtela”. Y se quedaba tan ancha. Por su parte, el maestro de meditación contemporáneo norteamericano Adyashanti sostiene que la iluminación no debe ser concebida como un logro para personalidades excepcionales o para meditadores o buscadores de élite, sino que debe concebirse como un proceso al que muchas personas pueden aspirar. Si bien, por otro lado, previene que la iluminación o el despertar más que una adquisición o un “éxito” puede ser concebido como una pérdida o catástrofe: El fin de tu mundo, según el título de su más famoso libro. Fenómenos documentados En algunos vídeos de Papa-ji, maestro advaita, discípulo de Ramana Maharshi y maestro de Mooji, se puede asistir a algunas iluminaciones súbitas de algunos de sus seguidores, tras un diálogo con el maestro. Sobreviene una expresión de absoluta sorpresa en ellos, como si contemplando lo mismo, ahora estuvieran descubriendo un mundo por completo diferente. En ocasiones sucede la risa liberatoria, siempre el agradecimiento. Papa-ji los acompaña a su vez mediante la risa. Sazonado todo tal vez con una pizca de lo que podemos llamar pasmo. Si incluso para los buscadores veteranos, un satori, un samadhi o esclarecimiento representa en ocasiones un verdadero cataclismo interior con el cual les resulta difícil lidiar, imaginémonos qué les ocurre a personas de vida y afanes corrientes que, por algún motivo, tienen una experiencia espiritual de intensidad insospechada. Podemos llamar a estos casos: “Iluminaciones espontáneas”. El psicólogo William James recogió decenas de ellas en su libro Las variedades de la experiencia religiosa. Las iluminaciones o despertares espirituales espontáneos son un fenómeno documentado desde antiguo y presente en diversas culturas. Desde las más próximas a la cultura occidental, como es la caída paúlica del caballo camino de Damasco, hasta las más lejanas, como esta del chamán esquimal llamado Aua, que cita Harner en su libro La senda del chamán, que recientemente ha vuelto a publicar la editorial Kairós. Intenté convertirme en chamán con la ayuda de otros, pero fracasé (…) Busqué la soledad y acabé por sentir una gran melancolía. De repente me daba por llorar y me sentía muy triste sin saber por qué. Entonces, sin razón aparente, todo cambió de pronto y sentí una alegría enorme, indescriptible, un gozo tal que no podía contenerme y tenía que romper a cantar, un canto poderoso hecho de una sola palabra: ¡Alegría!, Tenía que gritarlo a todo pulmón. Y entonces, en aquella exaltación misteriosa que me envolvía, me convertí en chamán, sin saber cómo había sucedido. Pero era chamán . Podía ver y oír de un modo diferente. Había alcanzado mi iluminación, la luz chamánica mental y física, de tal manera que no sólo podía ver en la oscuridad, sino que aquella misma luz emanaba de mi cuerpo, invisible para los humanos, pero podía percibir todos los espíritus del cielo, la tierra y el mar, que vinieron a mi y se convirtieron en mis espíritus ayudantes. Cuando el corazón renace Recientemente Andrés Espinosa ha relatado su experiencia personal al respecto en su libro El imparable renacer del corazón. He tenido el honor de escribir el prólogo de este libro y también he mantenido con Andrés diversas conversaciones, una de las cuales, sobre su libro, ante la cámara de vídeo, que hemos subido luego al YouTube. A Andrés lo conocí en un centro de meditación. En aquella época él estaba en plena búsqueda. Había entreabierto las puertas del cielo, por así decirlo, y el destello le había tirado del caballo desbocado de una existencia, como tantas, entregada a la adquisición de bienes materiales, estatus, placeres terrenales y honores; debatiéndose entre la alegría por lograr algunos de ellos y el lamento al no poder conseguir más todavía, o perder alguno de los ya alcanzados. Y es que las aversiones y los deseos, como dijera el Buda, son infinitos. Se trataba de un comerciante de tabaco y promotor inmobiliario a quien un aparatoso accidente de tráfico, en el que su vehículo dio varias vueltas en el aire sobre una rotonda, le dejó físicamente ileso pero espiritualmente conmovido. Tal vez su experiencia fue del tipo que llamamos “cercanas a la muerte”. Hay un tipo de estas experiencias en que, aunque la persona no sufra daño físico la proximidad con la muerte, el peligro extremo produce vivencias semejantes a aquellas que suceden durante la muerte clínica, previa a una maniobra de resucitación con desfibriladores o por otro medio. Lo interesante del relato de Andrés es que esa experiencia inicial espontánea y no pretendida, como hemos dicho, no fue el resultado de una esforzada búsqueda, sino más bien un encuentro o encontronazo inesperado, que le lanzó a una incesante indagación aclaratoria de lo sucedido: por la meditación de distintos signos, el yoga, el chamanismo, la psicoterapia alternativa (Gestalt, Bioenergética, etc.) y finalmente el estudio académico de la Psicología. Debido a esto último, el libro donde describe todo el periplo finalmente llega a ser también un estudio científico del fenómeno de las Iluminaciones espontáneas. Acercándonos a nuestro destino Otro aspecto singular de este libro titulado El imparable renacer del corazón es su descripción a pie de calle. No se trata de un texto profesional, de un “buscador” por oficio, ni de un filósofo, maestro, sabio o santo, sino el relato vívido de una persona de vida ordinaria que se ve inmerso, sin haberlo planeado ni previsto, en una apasionante aventura espiritual. Por lo que puede hablar más de tú a tú al lector o lectora medio, sin particulares afanes de sabiduría o santidad. Tampoco se trata de una “novela espiritual” donde un buscador o buscadora nos cuenta el desarrollo de sus desvelos hasta alcanzar un logro último. Y sin embargo El imparable renacer del corazón está escrito, si bien de un modo sencillo, con una sorprendente intuición literaria que hace del libro una lectura apasionante. Aquí vida terrenal y vida espiritual están entreverados, la búsqueda espiritual es al mismo tiempo una búsqueda de la felicidad normal en este planeta. La meditación y el yoga se entrecruzan con la psicoterapia de grupo. Finalmente el resultado es razonablemente positivo, no vamos a hablar de la serenidad y el esclarecimiento sumos, pero sí una humana tranquilidad, y la convicción por parte del protagonista de ser más auténtico y de ir acercándose más hacia su verdadero destino. [2]Quién es Joaquín García Weil es licenciado en Filosofía, profesor de yoga y director de Yoga Sala Málaga. Practica Yoga desde hace veinte años y lo enseña desde hace once. Es alumno del Swami Rudradev (discípulo destacado de Iyengar), con quien ha aprendido en el Yoga Study Center, Rishikesh, India. También ha estudiado con el Dr. Vagish Sastri de Benarés, entre otros maestros. El próximo sábado 1 de abril a las 19’00hs Andrés Espinosa y yo ofreceremos al respecto el siguiente taller: Charlas "Iluminaciones Espontáneas" + Meditación "Experiencias de Luz". Andrés Espinosa y Joaquín G Weil. Sábado 1 de abril. 19'00. YogaSala Málaga http://yogasala.blogspot.com.es/2017/03/charlas-iluminaciones-espontaneas.html [3] YogaSala. Yoga en el centro de Málaga. C/ Moreno Monroy 5 Planta 3ª. T 626 08 80 86 Más información: http://yogasala.blogspot.com [4]https://www.facebook.com/yogasala.malaga [5] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/03/iluminacion.jpeg [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [3] http://yogasala.blogspot.com.es/2017/03/charlas-iluminaciones-espontaneas.html [4] http://yogasala.blogspot.com/ [5] https://www.facebook.com/yogasala.malaga

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Autobiografía de un yogui llamado Brujo
Publicado el 16 Mar, 2017

Este pasado viernes 10 de marzo Rafael Álvarez, el Brujo, estrenó en Málaga Autobiografía de un Yogui, en honor a la célebre obra de Yogananda, el libro de yoga más leído de todos los tiempos. El verdadero hito es que ha sido esta, que yo sepa, la primera obra de teatro sobre yoga en España y probablemente una de las pocas en el mundo. Escribe Joaquín G. Weil. Foto: Jorge Zapata. [caption id="attachment_28605" align="aligncenter" width="605"] [1] Foto: Jorge Zapata[/caption] Y público había. Los tres días, lleno completo. Hizo bien en elegir Málaga para el estreno, que aquí somos bien forofos del yoga, y por lo que vi en el patio de butacas, creo que el público yogui superaba al público brujo. Rafael Álvarez, el Brujo, tiene un Mental (Manomaya Kosha) bien prodigioso. Lleva en la cabeza varias obras de modo simultáneo. En breve representará en Valladolid de modo alterno El Quijote y la Autobiografía de un Yogui: [2] “En un lugar de los Himalayas, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un asceta…” Sobre el escenario, el Brujo nos hace partícipes de estas circunstancias, convirtiendo al público en cómplice de su propio oficio teatral a través un continuo juego entre la realidad y la representación. Y esto sobre todo en los momentos de humor, al modo de los entremeses del teatro clásico español, donde se amenizaba con chistes y bromas la solemnidad de temas espesos. Y de estas espesuras y profundidades tampoco nos ahorra ninguna: el juego divinal de claroscuros, la realidad/la ilusión, lo espiritual materializado y la materia disuelta como azucarillo en la luz, la flecha del tiempo que lanzada desde el pasado se proyecta hacia el futuro… El propio suspense de la obra del Brujo es previo a la representación misma. El espectador avisado, que haya leído la obra, se pregunta (mientras compra las entradas por internet) cómo podrá llevar Rafael Álvarez este libro voluminoso y denso a la escena en tan sólo un par de horas. Y por más difícil que parezca -y no voy a ser un “end killer”-, el milagro se produce. Y después de tantos vericuetos, después de las bromas y la chanzas, después de los momentos hilarantes y de los solemnes, en ocasiones entreverados, como cuando se habla de la muerte, con su parte humorística, como de chistes de velorio, al final, parece como que todo va encajando. La profunda verdad del humor La comicidad que emplea el Brujo a la hora de representar los textos de Yogananda no es un añadido azaroso, sino que sigue un patrón determinado: nos reímos de las circunstancias de todos estos exotismos representados por alguien de Lucena, demasiado andaluz incluso como para representar a Hamlet, pues imagínense explicando las densidades filosóficas del Kriya Yoga. Nos hace gracia porque nos vemos identificados con el actor, y por muy solemnes y por muy hindis que nos pongamos todos, cada cual pues es de Valladolid, de Bilbao, de Málaga o de donde quiera ser. Este humor es un guiño de comprensión, una necesaria actualización de la verdad universal de lo expresado por Yogananda: la verdad es aquí y ahora, un fin de semana cualquiera. Y el público agradece que se comparta este hecho y todos los hechos. Nos sobrecogemos cuando la propia representación deambula entre el texto preparado, los olvidos, las afortunadas repentizaciones y teatrales morcillas que hacen reír hasta a sus propios técnicos de luz y de sonido, que conocen el guión y se preguntan entre azorados y divertidos cómo acabará todo esto. Finalmente, la verdadera sabiduría siempre ha estado salpimentada con humor. Dicen de Ramakrishna de Calcuta, por ejemplo, que era descacharrante, un cómico de gran talento (casi como el Brujo de Lucena). Alguno de los escritos de su discípulo Vivekananda también los encuentro bien humorísticos. Y soy de la convicción, como ya he expresado en otros artículos, que un Cristo o un Buda, debían de ser personas necesariamente bienhumoradas. El humorismo respetuoso y fino, como es el caso, casa bien con la energía propia de la sabiduría y la santidad. Y el brujo exuda la energía por los poros casi de un modo neurocientíficamente visible, por así decirlo. Hay que tener energía a raudales para mantener al público en vilo con su sola palabra y solista representación dos horas sobre el escenario. Hay en todo el desenfado de Rafael Álvarez una verdad profunda (incluso el público devoto así lo percibe), y pienso que ese talentoso humorismo manifiesta más respeto hacia la luz que millones de lectores vieron en la autobiografía de Yogananda, que no la mera solemnidad y el engolamiento que se aleja tanto más de la realidad cuanto más la imita. Sobre Autobiogragía de un Yogui, mira el blog del Brujo aquí [3] Otro artículo de Joaquín G Weil sobre Autobiografía de un Yogui de Yogananda aquí [4] [5]Quién es Joaquín García Weil es licenciado en Filosofía, profesor de yoga y director de Yoga Sala Málaga. Practica Yoga desde hace veinte años y lo enseña desde hace once. Es alumno del Swami Rudradev (discípulo destacado de Iyengar), con quien ha aprendido en el Yoga Study Center, Rishikesh, India. También ha estudiado con el Dr. Vagish Sastri de Benarés, entre otros maestros. YogaSala. Yoga en el centro de Málaga. C/ Moreno Monroy 5 Planta 3ª. T 626 08 80 86 Más información: http://yogasala.blogspot.com [6] https://www.facebook.com/yogasala.malaga [7] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/03/brujo01.jpg [2] http://www.elbrujo.es/blog/sobre_la_autobiografia_de_un_yogui-id00098.html [3] http://www.elbrujo.es/blog/sobre_la_autobiografia_de_un_yogui-id00098.html [4] http://yogasala.blogspot.com.es/2012/03/los-libros-de-steve-jobs2-que-libro.html?m=1 [5] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [6] http://yogasala.blogspot.com/ [7] https://www.facebook.com/yogasala.malaga

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Satya, el profundo relajo de la sinceridad
Publicado el 9 Jan, 2017

Concédete el existir tal cual eres, en tu casa, en tu esterilla, en tu centro, en mitad de la única realidad posible del momento presente. Ya verás que bien y qué descanso. Escribe Joaquín G. Weil. Ilustración de Julia Arteaga. [1] Hay un momento singular en las relaciones, y es cuando la persona se muestra ante el otro o la otra tal cual es, o cree ser. Quiere mostrar una cara sombría o pedestre de su personalidad, y no basta con eso. Además dice: “Este o esta soy yo. Ámame”. Y ahí llega una santa o un santo del amor infinito y abraza a la persona no por los aspectos más bellos y luminosos, no por las mermeladas, las ambrosías y los perfumes, sino tal cual es. Y la persona, claro, se desarma, se derrite. El santo o la santa ama el atman, tu esencia verdadera. Si te costó trabajo permanecer ecuánime ante los ataques, más difícil será permanecer ecuánime ante los elogios, puede costarte un par de máscaras rotas, un ego destrozado o un espejo mágico hecho añicos. Finalmente tendrás que rendirte ante la evidencia, ante lo más lógico y elemental. Como en el cuento zen, habrás de hacer postraciones o reverencias ante los ladrones que te priven de todas tus preciadas posesiones: buen nombre, reputación o fama. Ningún elogio que te digan (o dijeran) será para ti. Todos irán como un torbellino y hacia un imán gigantesco, dirigidos directos hacia el atman. Satya: la adecuación de las palabras a los hechos (¡y los hechos a las palabras!). Si el verdadero yogui dice que mañana hará sol, no lo dudes: mañana hará sol. Pero ahora creo que ha llegado la hora de explicar en qué consiste el milagro. El milagro es lo natural; no lo hace nadie. Ese es el secreto, ni el santo ni la santa. Todo está entreverado. No puedes desincrustar al santo ni a la santa del gran Tao donde está engarzado, como una gema. Y ahí en ese Tao, en ese río, en ese Todo, en ese Dios, es donde suceden de continuo los milagros, los portentos, que no haces ni tú ni yo, ni el santo ni la santa. Nadie puede hacerlos. Simplemente suceden. Eso es todo. Con la sabiduría pasa lo mismo, está entreverada, fundida con la realidad misma. No es de nadie. Ningún ego puede apropiársela. La calma es la verdad Qué descanso, qué profundo relajo ser uno mismo, mostrarse uno tal cual es, pero no en soledad, sino ante los otros. Aceptarse y ser aceptado, tal como nosotros aceptamos, tal como nos relajamos ante las cosas tal cual son, ante la realidad tal cual es, ante el otro o la otra, los otros tal cual son. Qué tranquilidad y qué calma. Eso es satya (también), el relajo de ser tú misma o tú mismo en tu esencia más prístina y profunda. Mostrarte tal cual eres, es decir, lo mejor de ti. Lo que en realidad eres. Ese atman que siempre has sido y serás tú. No es una transformación llegar a evolucionar física, mental y espiritualmente hasta por fin convertirte en ese gran-yoga-man o esa super-yoga-woman que siempre quisiste ser, sino llegar a ser, después de todo, tú misma o tú mismo. El que en realidad eres. Entonces, hazte un Trikona, un Parivrita Parsvakonasana medio descuajaringado, porque tal vez anoche, con todas esas cosas en la cabeza, no dormiste bien; o a causa de ese irregular almuerzo, ese día tienes la tripa algo hinchada. No quieras ser más una copia de una foto vista en un libro, o de un vídeo del You Tube. Concédete el existir tal cual eres ahora, en tu casa, en tu esterilla, en tu centro, en mitad de la única realidad posible del momento presente en el aquí. Permítete el error de caerte de Vriksasana, porque de la caída nace el equilibrio, cuando te levantas por vez segunda o tercera con algo de gracia; igual que del error nace la sabiduría y la destreza. Perder la cuenta una vez más en los pranayamas. Ya verás que bien y qué descanso. Como decía el poeta Eliot, ver cómo tu mente es distraída de la distracción por la distracción, y abrazar todo el proceso, simplemente observarlo, esa es la meditación. Por un día no sentir el deber de ser el mejor o la mejor para sentir el derecho a ser amado, a ser amada. El yoga es el proceso de transformación que te conduce a ser quien en verdad eres. [2]Quién es Joaquín García Weil es licenciado en Filosofía, profesor de yoga y director de Yoga Sala Málaga. Practica Yoga desde hace veinte años y lo enseña desde hace once. Es alumno del Swami Rudradev (discípulo destacado de Iyengar), con quien ha aprendido en el Yoga Study Center, Rishikesh, India. También ha estudiado con el Dr. Vagish Sastri de Benarés, entre otros maestros. YogaSala. Yoga en el centro de Málaga. C/ Moreno Monroy 5 Planta 3ª. T 626 08 80 86 Más información: http://yogasala.blogspot.com [3] https://www.facebook.com/yogasala.malaga [4] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/01/Salamba-sarvangasana.jpg [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [3] http://yogasala.blogspot.com/ [4] https://www.facebook.com/yogasala.malaga

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اليوغا والرياضة
Publicado el 12 Dec, 2016

Hace unos minutos me han llamado desde Canal Sur Radio para hacerme una entrevista, decían, sobre la Declaración del Yoga como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco. Era lógico que la emisora de radio andaluza se interesara por el suceso. Lo particular comenzaba porque me llamaban desde un programa deportivo. Escribe Joaquín G. Weil. [caption id="attachment_27245" align="aligncenter" width="605"] [1] @Toni Otero. En la Imagen Mónica González Sáez impartiendo yoga para familias en la Fiesta del Deporte de Málaga.[/caption] Con esta reflexión quiero ser absolutamente respetuoso con todas las sensibilidades y opiniones dentro del mundo del yoga. De hecho la locutora, Estíbaliz Martínez, también lo fue, porque lo primero que hizo fue excusarse por llamarme desde un programa deportivo, conociendo ella que el yoga no es un deporte. Rápidamente maticé sus palabras: “Oficialmente en España el yoga pertenece a la familia de actividades físico-deportivas”. Lo dice el Real Decreto 1034/2011, de 15 de julio y el Real Decreto 1076/2012, de 13 de julio. Se quedó muy sorprendida porque el enlace que pretendía darle a la noticia en relación a su programa radiofónico deportivo consistía en argumentar que numerosos y significativos deportistas profesionales practican yoga tal vez para mejorar su bienestar y, al parecer, para mejorar su rendimiento. Y me puso el ejemplo de los baloncestistas Pau Gasol y Michael Jordan, y del tenista Novak Djokovic. Yo le mencioné el caso anterior y bien célebre en España del futbolista Emilio Butragueño, quien quizá gracias a practicar esta disciplina oriental pudo prolongar su vida profesional deportiva con mejor salud y menos lesiones, amén del bienestar personal y la paz espiritual que pudiera lograr en el camino. Además, le añadí que si atendemos a una definición amplia del deporte, sin duda el yoga puede encuadrarse dentro de esta definición, por ejemplo, la que se establece en la nueva Ley del Deporte en Andalucía: ”Deporte o práctica deportiva: todo tipo de actividad física que, mediante una participación organizada o no, se realice con objetivos relacionados con la mejora de la condición física, psíquica o emocional, con la consecución de resultados en competiciones deportivas, con la adquisición de hábitos deportivos o con la ocupación activa del tiempo de ocio.” (Ley 5/2016, de 19 de julio, del Deporte de Andalucía). El yoga implica acción física Nadie negará que el yoga es una “actividad física que, mediante una participación organizada o no, se realice con objetivos relacionados con la mejora de la condición física, psíquica o emocional”. En consecuencia, el yoga puede encuadrarse dentro de esta definición. Si alguien quisiera argumentar que el yoga no siempre implica una actividad física, lo siento, tendría que responderle que en este plano terrenal todo yoga implica de algún modo una acción (o una concentración) física. Y aquí me remito a los textos clásicos del yoga, comenzando por los célebres Yoga Sutras de Patanjali. Quiero ser respetuoso con todas las sensibilidades y opiniones, también con la mía propia que quiero expresar. Sé que para algunas personas en relación con el yoga, incluir esta palabra en una misma frase junto con la palabra “deporte” es como juntar el agua con el aceite. Con el sobrentendido de que el yoga o los yoguis son mejores que el deporte o los deportistas. Me parece un tanto altanera tal pretensión, y más para yogui o yoguinis a los que se supone humildad y haber sometido un poco al menos a vigilancia a las pretensiones altaneras de su ego. He conocido deportistas excelentes como personas y de una gran ética, y por otra parte, yoguis y meditadores, como yo mismo, almas en evolución. También quiero remitirme a las etimologías de ambas palabras: Yoga significa “unión”, y unión es armonía y amor, por eso el enarbolamiento de esta bandera ha de servir a la causa de la concordia entre las personas, sean yoguis, yoguinis o deportistas. En muchas ocasiones una misma persona reúne ambas condiciones con toda tranquilidad y armonía. Deporte viene de un término latino que significa aproximadamente “salir”, se entiende “salir de casa, al campo, a hacer ejercicio, etc.” No entraña necesariamente competencia o competición, entronca más con lo que hoy llamaríamos senderismo, o sea una práctica de ocio y bienestar bien en armonía con el yoga, pues los yoguis y yoguinis suelen gustar de tal ejercicio en contacto con la Naturaleza. Yogui+deportista, ¿por qué no? El meollo de la cuestión es que el yoga implica un ejercicio físico atento y concentrado en el movimiento y las posiciones del cuerpo, y, en relación con la respiración, una práctica de la respiración atenta por sí misma, una auto-observación mental, contemplación o meditación, y que conlleva también una atención a la esfera espiritual. Además posee una larga y venerable tradición filosófica y establece unos firmes principios éticos. Como ya he señalado, muchas personas que practican yoga son al mismo tiempo deportistas, sin encontrar contradicción en ello, porque no la hay. Al revés, como bien señalaba la locutora de Canal Sur Radio, hay un beneficio notable en la práctica del yoga por deportistas profesionales o aficionados, competitivos o de ocio y tiempo libre. Del mismo modo hay que reconocer que el verdadero deporte también entraña una actitud ética de juego limpio, y aporta numerosos beneficios a la persona que los practica. El buen senderista jamás contaminará la Naturaleza que le sirve de espacio a su esparcimiento, igual que el nadador, el maratoniano, el ciclista, establece o puede establecer una interesante relación con la observación de la mente, a modo de meditación, y esto es algo que con certeza muchos lectores meditadores, yoguis y deportistas habrán experimentado. Cuando el pasado verano Andrés Espinosa y yo visitamos a Emilio Carrillo [2], éste nos contó que el principio de su evolución espiritual fue a través de la práctica de la carrera de fondo o maratón. Ahí le cité yo el primer libro de espiritualidad que me leí: El Zen del correr de Fred Rohé. Y recientemente Sakyong Mipham ha publicado en Ediciones La Llave sobre el mismo tema: Correr y meditar [3], subtitulado Enseñanzas para entrenar el cuerpo y la mente. En esa misma entrevista con Emilio Carrillo, el psicólogo Andrés Espinosa observaba con buen tino que tal vez este despliegue de la espiritualidad que estamos viviendo tenga alguna relación con ese interés creciente por las prácticas deportivas de ocio, como el correr. Es evidente que las múltiples facetas y vertientes del yoga hacen que tenga difícil encaje en las categorías que la sociedad o las diferentes administraciones quieran hacer de esta antigua sabiduría: deporte, filosofía, psicología, espiritualidad, salud... Podemos decir que ninguna de ellas y todas al mismo tiempo. Lo que está claro es que si el yoga ha de servir de algo, es para superar las toscas dualidades conceptuales: cuerpo/mente, yoga/deporte, salud/espiritualidad, purusha/prakriti. Recuerden el advaita del jnana yoga: Todo es uno. [4]Quién es Joaquín García Weil es licenciado en Filosofía, profesor de yoga y director de Yoga Sala Málaga. Practica Yoga desde hace veinte años y lo enseña desde hace once. Es alumno del Swami Rudradev (discípulo destacado de Iyengar), con quien ha aprendido en el Yoga Study Center, Rishikesh, India. También ha estudiado con el Dr. Vagish Sastri de Benarés, entre otros maestros. YogaSala. Yoga en el centro de Málaga. C/ Moreno Monroy 5 Planta 3ª. T 626 08 80 86 Más información: http://yogasala.blogspot.com [5] https://www.facebook.com/yogasala.malaga [6] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/12/YogaDeporte.jpg [2] https://www.youtube.com/watch?v=aErRhSNBcGg&feature=youtu.be [3] http://www.edicioneslallave.com/index.php?page=shop.product_details&flypage=flypage.tpl&product_id=123&category_id=0&option=com_virtuemart&Itemid=2 [4] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/12/Joaquin-Garcia-Weil-por-Vito-Ruiz.jpg [5] http://yogasala.blogspot.com/ [6] https://www.facebook.com/yogasala.malaga

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