Nejang, el yoga dulce del País de las Nieves

De las diferentes prácticas físicas practicadas en el País de las Nieves existe una que, por su enorme sencillez, es accesible a cualquier persona independientemente de su condición física: Es el llamado Yoga Dulce. Escribe José Patricio Andreu.

En el Tíbet, encontrarse enfermo puede considerarse un obstáculo para la práctica espiritual. En este sentido, la práctica personal debería ir acompañada de las rutinas necesarias para el cuidado del organismo, favoreciendo la correcta circulación de la energía y la sangre. De las diferentes prácticas físicas practicadas en el País de las Nieves existe una que, por su enorme sencillez, es accesible a cualquier persona independientemente de su condición física. Esto la ha llevado a ser practicada y recomendada por los médicos tibetanos desde el siglo XIV a nuestros días, siendo conocida en todo el mundo como el Yoga Dulce.

Algo de historia

Tsalung Trulkhor es la forma tibetana de denominar al Yoga. Dentro de ella se encuentra la parte preliminar, la de preparación del cuerpo con el fin de equilibrar la energía interna, abriendo los canales y relajando la mente, llamada Lujong. En el Lujong existe una subdivisión con el nombre de Nejang, que viene a significar “limpiando o purificando los lugares energéticos del cuerpo”. ‹‹Ne›› es el término usado para designar a una “localización” o “dimensión pura” y ‹‹Jang›› para “purificar”. En la praxis, desbloquear un canal consiste en aportar sangre a la zona favoreciendo su circulación.

El Nejang fue transmitido por el erudito Buton Rinchen Drub (1290-1364), yogui y experto astrólogo, dentro de su sistema del Tantra de Kalachakra o Rueda del Tiempo. En el Kalachakra se menciona que ‹‹como es afuera también es dentro››, haciendo referencia a que todo lo que existe en el universo externo también existe en el universo interno. Así, entendiendo que en la astrología del Kalachakra se pueden encontrar veinticuatro Tierras Puras, en el Nejang se dan también veinticuatro puntos puros o localizaciones con un ejercicio para cada una de ellas.

En el sistema de Kalachakra de Buton Rinchen Drub se afirma que, estando conectados con el universo, nuestra mente trasciende el concepto del tiempo. No obstante, debido a que estas localizaciones o puntos puros están desconectados o apagados no sentimos esta conexión. El término Yoga, que significa unión, se usa en tibetano como Neljor. Esta unión supondría la consecución de un estado puro, original, que no ha cambiado ni ha sido contaminado por el aprendizaje tras el nacimiento. Los veinticuatro ejercicios, que en origen fueron diseñados en este sentido, han evolucionado hacia la práctica médica y, hoy en día, se pueden encontrar diferentes aplicaciones: las descritas tradicionalmente en el Tantra y las prescritas para la salud por los médicos tibetanos a sus pacientes.

Las tres ramas

En lo referente a los ejercicios de preparación del Yoga tibetano, ya sea como práctica espiritual o relacionada con la salud, tendremos en cuenta tres ramas: cuerpo, palabra y mente.

–Respecto a los ejercicios del cuerpo (Lujong), se propiciará la correcta circulación en los vasos sanguíneos y canales y se considerarán preliminares a las prácticas de meditación, una vez el organismo se encuentre desbloqueado. Estos ejercicios pueden ser realizados por cualquier persona, aunque hay niveles más avanzados para practicantes espirituales.

–En lo referente a la palabra (Nakjong), se llevarán a cabo diferentes ejercicios de respiración, incluso recitaciones o mantras, con el fin de reducir el exceso de actividad en la voz y purificar la energía.

–Como preparación de la mente (Jijong), se practicará para reducir los pensamientos no virtuosos o negativos y aumentar los virtuosos o positivos. Así, con la mente en un estado de calma, ligeramente apagada, se profundizará en la meditación evitando distracciones. Para el Yoga tibetano esto purifica el Tigle, la gota o aceite esencial, y la naturaleza del Tigle es la dicha, el gozo y la alegría.

Para el budismo Vajrayana no podemos entender a los demás si nosotros estamos en conflicto, si nuestra relación con nosotros mismos no es perfecta; esta es la razón por la que necesitamos el Yoga. Existe un problema generalizado en el mundo que es la agitación, el nerviosismo. Esta agitación nos conduce a otra serie de problemas como la confusión, a no ser conscientes de por qué y cómo ocurren las cosas. Como si nuestra mente fuera un gran océano, entrando en meditación después de la práctica física, reducimos la frecuencia e intensidad de las olas para, una vez con el mar en calma, poder ver con claridad. El Dr. Nida Chenagtsang, médico tibetano responsable de la difusión del Nejang Yoga en mundo, en una reciente presentación de su libro en español sobre Ati Yoga decía que: ‹‹si nos cuesta sentarnos a meditar porque nuestra mente está demasiado agitada, seguro que es porque no hemos ejercitado suficientemente el cuerpo››.

Cómo es una sesión

Generalmente, la práctica del Nejang Yoga se inicia con una serie de nueve respiraciones de purificación, en las que se visualizan los tres canales principales y se limpian mentalmente de forma acompasada por la respiración alterna, desde la posición de siete puntos de Vairochana. Finalizadas las respiraciones de purificación se practica la meditación Vajra, también con visualizaciones, que puede ir acompañada de la recitación del mantra Om Ah Hung.

Después de las prácticas anteriores se llevará a cabo la respiración de la vasija o Bumpa Chen, concentrando y comprimiendo toda la energía en la zona del ombligo, rotándola en apnea, para finalizar exhalando de forma enérgica. Esta respiración característica del Nejang se fundamenta en que, en la vida, tenemos un número limitado de respiraciones y ejercitar la apnea ayuda a prolongarla. Además, el movimiento físico genera fuerza externa y la retención de la respiración ayuda a desarrollar la fuerza interna.

Tras el trabajo de respiración preliminar se elegirán dos o tres de los veinticuatro ejercicios y se repetirán hasta generar calor en la zona seleccionada. Todos los ejercicios parten desde una posición sentada con las piernas cruzadas y se ejecutan con movilizaciones y masajes, ya sea por la simple rotación o movimiento articular, o por fricciones, amasamientos y golpeteos, que tienen su origen en el masaje tibetano Ku Nye.

Con el cuerpo ya desbloqueado, la sesión puede finalizar meditando en la calma mental, o incluso con alguna meditación analítica.

En conclusión

En un antiguo texto tibetano sobre Yoga se dice que: ‹‹Nacemos con una gran dicha, vivimos con una gran dicha y morimos con una gran dicha››. Para el Dr. Nida Chenagtsang: ‹‹en la actualidad, las personas somos una fábrica de sufrimiento, las responsables del mismo, y el Yoga puede ser un antídoto››. Este antídoto al sufrimiento, simple, sencillo y adaptable a todo el mundo, es el legado de Buton Rinchen Drub, el Yoga dulce del País de las Nieves.

José Patricio Andreu. Instructor de Nejang Yoga. T. S. en Nutrición y Dietética. Medicina Tradicional China

www.hyozan.es

 

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Por • 24 Oct, 2018 • Sección: Firmas