Por una visión integrativa, que no ‘integrista’, de la medicina

Compartimos por su interés este artículo escrito por el Dr. Karmelo Bizkarra en el portal del Centro de Salud Vital Zuhaizpe. Podéis leer el texto original al final de esta transcripción.

“Tenemos que entender la salud, antes de intentar la curación de las enfermedades”
Dr.Wilhelm Reich (Biopatía del cáncer)

Terminé medicina en el año 1979. Por ahora, y si la nueva inquisición no me lo impide, la “sana inquisición”, soy médico. Aunque ninguna inquisición es, ni ha sido, santa ni sana.

Trabajo y soy director médico de un Centro de Salud Vital, Zuhaizpe, un pequeño hospital… hospitalario. Soy médico; ni oficial ni convencional; ni alternativo ni complementario. Soy un médico que busca despertar la capacidad de autocuración en la persona enferma, acompañándole desde el lado humano.

El doctor no es el que cura, el doctor es el que enseña

La palabra doctor viene del latín “docere” y significa enseñar. De ahí deriva docente, y por eso hay doctores en medicina, en historia, en filosofía, etc.

Sólo desde la arrogancia médica se puede considerar que los médicos curamos. La labor del médico no es curar, sencillamente, porque no podemos curar, sino acompañar al enfermo mientras su organismo se va curando. De paso, podemos enseñarle y apoyarle en su proceso de curación.

Los antiguos hablaban de la “vis medicatrix naturae”: la fuerza curativa de la naturaleza. Los medicamentos, sean químicos o naturales, remedios de fitoterapia, de homeopatía, de antroposofía o las agujas de acupuntura no pueden curar. En cambio, pueden ayudar a despertar la curación del organismo y pueden potenciar su capacidad de autocuración o autorregeneración.

En el mismo sentido, con cualquier medicina, sea la que sea, solamente se cura lo curable por el organismo. Pongamos un ejemplo: Si dos personas toman el mismo medicamento para la misma enfermedad, puede que la capacidad curativa del organismo de la primera la cure, pero la falta del poder de autocuración de la segunda la lleve a la muerte.

Despertar y aplicar los factores de salud; ampliando el arte de curar

Cuando estudiaba cuarto de la carrera de Medicina estuve a punto de abandonar; me di cuenta de que en la facultad se enseñaba la enfermedad, sus síntomas, su diagnóstico, su pronóstico, su tratamiento… pero apenas conocía nada acerca de la salud, ni de cómo apoyarla o favorecerla. Comprendí que mientras las facultades de medicina no sean también Escuelas de Salud, el sistema sanitario actual permanecerá incompleto y discapacitado.

En el año 1980, trabajando como médico en Mallabia (Bizkaia), conocí la medicina higienista y descubrí la acción curativa de una alimentación saludable, del ayuno, del ejercicio, de la respiración, del contacto con la naturaleza, de la expresión emocional, de la quietud mental, de la meditación, etc. Me di cuenta de lo importante que es que los pacientes pasivos se vuelvan “hacientes” o actuantes de su salud y, así, algo más dueños de su destino.

En 1994 conocí la medicina antroposófica, que revela que el ser humano ha interiorizado en sí, como órganos, los mismos procesos que en la naturaleza existen como minerales, plantas y animales. Por eso, cuando un órgano enferma, se recomienda aplicar, sobre todo, remedios elaborados a partir de elementos de la naturaleza para que éste recupere o “recuerde” su buen funcionamiento.

Desde que terminé mis estudios en la facultad de medicina, me he formado y continúo formándome asistiendo a una infinidad de cursos y congresos médicos (ninguno de estos, por cierto, subvencionado por la farmaindustria). Siempre con la intención de ampliar la ciencia del curar, más allá de los moldes médicos al uso de los que me impregné en la facultad de medicina.

Los pacientes no son incautos ignorantes que se dejan embaucar por palabras bonitas. Son pacientes activos que buscan algo diferente o complementario a lo que reciben en el consultorio o en el ambulatorio y son finalmente ellos los que deciden utilizar tratamientos convencionales y/o tratamientos no convencionales eficaces para recuperar su salud.

Primum non nocere; antes de nada, no hacer daño

Soy médico y como tal trato a los pacientes con lo que considero más eficaz y al mismo tiempo menos perjudicial. Como decían los antiguos médicos primum non nocere; antes de nada, no hacer daño.

Nunca he engañado a ningún paciente, ni he mentido. A nadie he prometido la curación, ya que ésa es una capacidad inherente al organismo vivo, que se despierta cuando está en armonía con las leyes de la vida y la salud.

Tampoco me he enriquecido a costa de los crédulos pacientes. No he manipulado, utilizado o engañado a nadie, porque mi ética humana está muy por encima de ese umbral.

En mi práctica médica utilizo consejos de nutrición y hábitos de vida saludable. Si eso no es suficiente, acompaño con remedios de medicina naturista, fitoterapia y sobre todo de medicina antroposófica. Finalmente recomiendo algún remedio químico o la cirugía para tratar o simplemente aliviar, cuando los remedios anteriores no han sido suficientes para la curación. A veces se puede curar y otras sólo se puede aliviar y acompañar.

He constatado, después de más de 38 años de continuo trabajo y experiencia como médico, que una alimentación saludable, el ejercicio, el ayuno, la respiración profunda, la expresión emocional, la quietud mental y la terapia psicoemocional actúan curando las enfermedades. También he constatado que los remedios médicos antroposóficos, en diluciones homeopáticas, en concentraciones similares a las que se encuentran en nuestro organismo las hormonas, los neurotransmisores, la vitamina B12, o los oligoelementos (cobre, zinc, manganeso…), actúan y son eficaces, incluso en los bebés, sin que ellos tengan “consciencia” de ser tratados; sin mediar un efecto placebo.

Por ejemplo, la recomendación del consumo diario de vitamina B12 es de 2,4 microgramos al día, es decir 2,4 millonésimas de gramo; la de vitamina D es de 5 microgramos al día. Para un cuerpo de 60 ó 70 kilogramos ¿acaso no son dosis homeopáticas?

En medicina integrativa preferimos tratar con remedios naturales o medicamentos diluidos en dosis homeopáticas que apenas ocasionan efectos colaterales, dejando los medicamentos químicos en reserva. Yo personalmente, utilizo remedios de medicina antroposófica a bajas diluciones. Igualmente preferimos tratar un dolor de columna con osteopatía antes de intervenir quirúrgicamente. También tratamos con acupuntura o terapia neural tanto el dolor, como la enfermedad que la ocasiona. Sin descartar, por supuesto, la posibilidad de poder utilizar un medicamento químico o de intervenir quirúrgicamente en un momento dado.

Remedios que se obtienen de la Naturaleza

Muchos medicamentos de la medicina convencional han surgido de las plantas o sustancias naturales: la digoxina (para el corazón), la ergotamina (frente a la migraña), la atropina (en anestesia), la colchicina (antes en la gota y ahora en enfermedades inmunológicas o como antitumoral). La vinblastina y la vincristina, se extraen de una planta, la vinca; y el taxol (que proviene del tejo) se utilizan como antitumorales. La morfina (procedente del opio), la codeína para la tos, la penicilina que se sintetizó a partir de un hongo…etc. La ciclosporina, un fármaco inmunosupresor usado en el trasplante de órganos para prevenir el rechazo, es producido por un hongo. El principio activo de la aspirina, el ácido acetilsalicílico, se aisló de la corteza del sauce. Las cumarinas (anticoagulantes) se descubrieron a partir del trébol dulce fermentado, que producía hemorragias en los animales que lo ingerían. La metformina, antidiabético muy utilizado actualmente, se aisló de una planta que se usó para el tratamiento de la diabetes en Europa durante la época medieval. Estos sólo son una muestra de los medicamentos convencionales, utilizados en la medicina “oficial” y surgidos de la naturaleza.

Además, los enfermos buscan en general los tratamientos naturales menos iatrogénicos (que ocasionan menos efectos secundarios o daños colaterales). También procuran un apoyo psicoemocional que no alcanzan a recibir en una consulta de 6 a 10 minutos de media.

¿Quién asume las muertes que causan ciertos medicamentos?

Mala praxis, desafortunadamente, la hay en todas las ramas de la ciencia y de la medicina; ¿Acaso no se mueren personas por la medicación o por una intervención médica o quirúrgica no adecuada? ¿Acaso no se han retirado medicamentos después de causar miles de enfermedades graves o muertes? ¿Acaso lo que hoy se considera científico no será contemplado mañana como desfasado y sin consistencia? La utilización de medicamentos tiene sus riesgos y se considera que sólo se informa del 1% de los casos de los efectos adversos de los medicamentos.

El poder farmacéutico y sus correas de transmisión

Se sabe que la mayor parte de las revistas médicas o las asociaciones de pacientes están siendo subvencionadas por las casas farmacéuticas con la consiguiente perdida de imparcialidad y objetividad que exige como base toda ciencia. Se convierten con ello en correas de transmisión del poder farmacéutico. ¿Acaso el médico de hoy tiene información objetiva, parcial y humana sobre las enfermedades y sobre cómo tratarlas? ¿Acaso las opiniones críticas a la medicina oficial tienen cabida en las Facultades de Medicina de nuestro país?

No es científico opinar sobre algo que no se conoce o no se ha experimentado. Quien se arroga la capacidad de indicar cuál es la medicina que cura y cuál es la que no, resulta ser sólo una víctima de su propia arrogancia.

Fundamentalismo científico

No se puede prejuzgar y alegremente condenar ya que en el momento en el que se opina sin conocer, uno deja de ser científico y se convierte en fundamentalista y dogmático de la ciencia.

No es lícito confundir a la opinión pública, a través de los medios de in-comunicación de masas, metiendo en el mismo saco terapias eficaces y recomendadas por la Organización Mundial de la Salud con las practicadas por “vendedores de humo”.

Organización Mundial de la Salud (OMS) versus “Sana Inquisición”

Mientras la OMS aboga en su estrategia 2014-2023 por la Medicina Tradicional y Complementaria (MTC), la OMC (Organización Médica Colegial) de nuestro país ha abierto una nueva cruzada, salvaje y radicalmente opuesta a sus recomendaciones.

Estas son algunas de las recomendaciones de la OMS:

“Ayudar a los Estados Miembros a desarrollar políticas dinámicas y aplicar planes de acción que refuercen el papel de la medicina tradicional en el mantenimiento de la salud de las personas”(…) “Alentar a los profesionales sanitarios convencionales a que amplíen sus conocimientos sobre utilización de la Medicina Tradicional y Complementaria (MTC)”

(…) Promover el respeto, la colaboración y el entendimiento mutuos entre los profesionales de la medicina convencional y la MTC” (…) “Fortalecer la educación interdisciplinaria y la práctica en colaboración entre profesionales de medicina convencional y de MTC, con un enfoque centrado en la persona” (…) “Aprovechar las posibilidades de la MTC para contribuir a mejorar los servicios de salud y los resultados sanitarios”.

Así, mientras la OMS, máxima institución de la salud a nivel mundial, promueve el respeto, la colaboración y el entendimiento entre los diferentes profesionales médicos, la “sana inquisición” iniciada en este país, está dispuesta a cortar cabezas disidentes.

Para algunos profesionales médicos, lo más difícil es respetar a los que piensan distinto. ¿Por qué se empeñan en hacer que lo distinto se vuelva contrario, en vez de contemplar que lo distinto sea complementario?

Medicina desintegrativa y “farmafia”

Mientras países de nuestro entorno (Francia, Alemania, Suiza, Holanda, Estados Unidos, Portugal, entre otros) están reconociendo la medicina tradicional, complementaria o integrativa y hospitales prestigiosos como el Anderson de Houston, la Clínica Mayo, la Lukas Klinik de Suiza, el Royal London Hospital, o los centros de medicina integrativa de las Universidades de Colorado, Arizona, Wisconsin o Ginebra abogan por integrar lo mejor de la medicina convencional con lo mejor de la tradicional o complementaria, en nuestro país un grupo de “salvaguardas de la ciencia” está empeñado, no en integrar la medicina, sino en desintegrarla. Lo que sospecho (y no soy una persona dada a pensar mal de la gente) es que son correa de transmisión de cierta industria farmacéutica. Por lo visto, también en esto “Spain is diferent”.

Respeto a la industria farmacéutica (farmacia), que busca el alivio de la enfermedad a través de desarrollar medicamentos eficaces, pero no a la que, sin ética, busca el enriquecimiento sin límites, y con procedimientos fuera de toda ética humana (actualmente se la denomina farmafia).

OMC, ¿Quo vadis? ¿Adónde vas?

Un pequeño número de médicos, en representación de la Organización Médica Colegial (OMC), se ha arrogado sin ningún derecho, el privilegio de actuar inquisitoriamente sobre los médicos que como yo actuamos honradamente de acuerdo al Código Deontológico Médico y al juramento de Hipócrates apoyando a los enfermos en su propio camino de autocuración.

Un escrito de la OMC me encasilla, sin yo saberlo, como parte de una secta, la medicina antroposófica. Considera además que la acupuntura milenaria es una “pseudoterapia”; a la terapia neural la llaman terapia “neutral” y a la medicina tradicional china la denomina “medicina tropical china”. Enjuiciar a la psicoterapia gestalt como pseudopsicoterapia, y considerar que el yoga, la meditación y el mindfulness son técnicas utilizadas por “movimientos sectarios” y “herramientas de manipulación psicológica” es atacar indiscriminadamente a una parte de los profesionales de la salud, entre ellos muchos médicos.

Pago mi cuota de colegiado desde hace muchos años y por ello me sorprende que mi dinero sea utilizado para denigrar y difamar mi acto médico y para degradarme, de paso, como ser humano, calificándome de “mercachifle” o de “vendehúmos”.

Soy médico y no quiero que me encasillen dentro de la dicotomía: “convencional versus alternativo”. Soy médico y como tal, trato a los pacientes con lo que considero más eficaz y menos perjudicial, recurriendo a los medicamentos químicos o recomendando una intervención quirúrgica cuando considero adecuado y necesario. No estoy en contra de la medicina convencional y también la practico.

Por todo eso y porque sencillamente es una cuestión de dignidad y sentido de la justicia, pido respeto, reivindico respeto, exijo respeto por mis prácticas.

Subrayar que Ola Raknes, psiquiatra noruego, afirmaba que un buen terapeuta tiene que tener como cualidades las tres haches, humanidad, humildad y humor. Y para finalizar, mi deseo que los médicos cultivemos la humanidad para ponernos en el lugar del compañero, la humildad para no caer en la trampa de la arrogancia médica, y el humor porque como médicos, no somos tan importantes, ni tan imprescindibles para la curación.

“Médico, cúrate a ti mismo…”
Proverbio hebreo antiguo que es citado en Lucas, 4, 23.

¡Salud-os!

Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi
Centro de Salud Vital Zuhaizpe

El artículo original: http://www.zuhaizpe.com/por-una-vision-integrativa-que-no-integrista-de-la-medicina/

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通过 • 20 Sep, 2017 • Sección: 保佑你