Artículos sobre ‘Pablo Rego’

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El equilibrio entre estrés y aburrimiento en el mundo moderno
Publicado el 26 Ene, 2018

En la actualidad vivimos momentos de tensión provocados por el entorno, pero también hacemos planes para contrarrestar el aburrimiento que nos sumergen en situaciones tensas. ¿Cuál es el equilibrio para realizar nuestras actividades y no perder la salud en el intento? Escribe Pablo Rego. [1] La competencia propiciada por nuestra sociedad productiva y consumista hace que se desnaturalicen principios esenciales y orgánicos del equilibrio funcional del ser humano. En estos tiempos embarcarse en un proyecto puede significar perder la calma mínima para poder disfrutarlo, ya que a cualquier cosa que emprendamos debemos sumar la presión externa que va en aumento. Abandonar todo tipo de actividad, dejar de formar parte del juego, alejarse completamente, podría ser una idea que, en un momento de alta presión, represente en nuestro imaginario una salida hacia la calma. Pero, en realidad, aun consiguiendo tomar distancia de todo, seguramente encontraríamos un desequilibrio opuesto al de la tensión, y lejos de continuar un camino de rica experimentación y aprendizaje caeríamos en un estado de falta de estímulos y perdida de la alegría, tal vez el inicio de una depresión. Entonces, ¿cuál es el punto equilibrado en el que formar parte del juego y, al mismo, mantener un estado de distancia justa y aprendizaje enriquecedor? Para encontrar la respuesta es importante revisar algunos de los conceptos que han perdido o transformado su significado gracias a los valores que sostienen a las sociedades modernas que no son saludables para los individuos. La contemplación, el principio de la sabiduría En las sociedades antiguas, algunos términos se utilizaban para referirse a ese espacio intangible en el que instalarse a observar, a contemplar y crear una proyección correcta desde la cual transitar el camino de la vida. Wu Wei (无为) Los chinos acuñaron el término Wu Wei que en ocasiones se traduce como “no hacer”, pero que en un sentido de interpretación filosófica profunda podría traducirse como “no intervenir”; o sea, dejar que las cosas pasen y fluir con ello. Esta puede ser una interesante idea de cuál sería la actitud correcta si aceptamos el hecho de la vida, nuestra condición humana de seres racionales y, además, mientras todo sigue en movimiento observar y observarnos para entender hacia dónde ir, una vez que lo tengamos claro. Una sociedad que premia la hiperacción, la hiperproducción y el hacer indiscriminado, ha ido demonizando la inacción, aunque sea transitoria y castiga a aquel que decide parar por un rato a observar-se. Ocio o skholè (σχολή) Los griegos, padres de la civilización occidental, utilizaban el término skholè (σχολή) que podría traducirse como “ocio” o tiempo libre. Luego este término dio lugar al latino schola, que se traduce como “escuela”. Así, podemos ver cómo el “ocio” es, en realidad, el momento en el cual podemos aprender. La escuela de la observación, la contemplación y el autoconocimiento ocurre en las pausas del hacer, en su ausencia. Fueron los romanos, padres de la presión tributaria moderna, los que crearon el término “negocio” o la negación del ocio para ser productivos. Así, se valora más el negocio, ausencia de tiempo libre, que el ocio, ese espacio en el que fluye el conocimiento del mundo que nos rodea. Cabe destacar que la pereza y el aturdimiento producido por la ocupación del tiempo en actividades evasivas, la televisión, el aturdimiento, etc. nunca formarían parte de ese ocio del que hablamos. Aburrimiento Otro problema con el que parece que debemos lidiar, a partir del principio del hacer y hacer hasta colapsar, es el aburrimiento. Y aquí, simplemente se trata de observar el término “aburrir” que viene del latín abhorrēre (“ab” separación y “horrere” aquello que nos asusta o nos hace perder la calma, como horror). Entonces, aburrirse es mantenerse alejado de aquello que nos hace perder la calma. Negar el aburrimiento es empujarnos a hacer algo, lo que sea, con tal de estar en acción y así, otra vez, perdemos ese estado en el que podemos elegir, observar, y hacer lo que es mejor para cada uno. Por lo tanto, no hacer, el ocio o el aburrimiento son términos que se han vuelto negativos para nuestra cultura del hacer lo que sea, pero hacer. La importancia de mantener el espacio intangible de la contemplación es capital para entender qué, cuánto y cómo hacer para que la acción sea productiva, en el más amplio sentido de la palabra, y para que el aprendizaje de la experiencia le dé sentido a la vida, a cada día, a cada minuto de la existencia. Estrés Cuando abandonamos, si es que en algún momento estuvimos allí, ese lugar de calma en el que tenemos la oportunidad de contemplar y observar-nos, inevitablemente nos ponemos en acción, ya sea para estudiar, trabajar, emprender un viaje (que no necesariamente incluirá ocio), o lo que sea que hagamos, se pone en marcha el principio de acción y reacción creándose en nosotros una serie de estímulos que crearán un ambiente emocional que nos afectará de alguna manera. Si comenzamos ese camino de acción y nunca nos detenemos perderemos de vista ese espacio al que podemos volver para observar y seguir. Si nunca nos hemos detenido a observar esta situación y confiamos ciegamente en la acción, como un principio bueno en sí mismo, cada vez nos estaremos alejando más y más, no sólo de ese espacio de calma al que podemos volver sino también de la consciencia de su existencia. Así, el cúmulo de acciones, muchas veces sin sentido y otras realizadas desde mandatos que ni siquiera hemos cuestionado o nos hemos planteado, van aumentando el nivel de tensión psíquica-emocional hasta la degradación de nuestra integridad, el colapso de nuestros equilibrios y la enfermedad. Pero como hacer es parte de la condición humana, siempre estaremos haciendo. Incluso no-hacer es hacer algo. Por ello es interesante matizar el término “estrés” y, tal como expuso en sus teorías sobre el estrés el endocrinólogo austrohúngaro Hans Selye [2] (1907-1982), tener en cuenta que muchas de las acciones que realizamos pueden generarnos estrés que puede ser positivo (eustrés) creando emociones intensas, pero saludables propias de experiencias enriquecedoras para nuestras vidas; o puede ser negativo (distrés) propio de actividades degradantes, excesivamente tensas, que están más allá de nuestras capacidades (sobre todo emocionales), en ambientes humanos nocivos, etc. El eustrés es aquel relacionado con experiencias intensas, pero que al mismo tiempo puede crear sustancias y emociones positivas. Es el ambiente interno propio de abandonar nuestra zona de confort o aceptar retos razonables y es una condición sin la que sería imposible evolucionar, experimentar y profundizar nuestra experiencia vital. El distrés, en cambio, es aquel relacionado con presiones excesivas, con la falta de descanso, con el hacer inconsciente, con la ignorancia de nosotros mismos para poner límites o elegir qué hacer y qué no. Para aprender cuáles son aquellas cosas que nos harán crecer y ser seres más completos y sabios es necesario identificar ese lugar en el que podemos permanecer voluntariamente para contemplar y conocernos. Desde allí podremos luego elegir qué actividades hacer y cuáles no, con la certeza de que ese camino nos conducirá a un estado de mayor bienestar, aun sin saber exactamente cuál será nuestro beneficio o cuán productivo pueda ser en lo material. La meditación y otras vías para encontrar-nos Si existe una actividad creada por el ser humano que puede ayudarnos a encontrar y a permanecer en ese estado de wu wei, ocio o aburrimiento (del bueno) es la meditación [3]. El objetivo de esta práctica es la de adentrarnos en nuestro mundo interior, observarnos, conocernos y deshacernos de todos los condicionantes que durante siglos se han ido filtrando en nuestro inconsciente y que hemos heredado a través de la instrucción cultural y social. De esta manera podremos ir yendo hacia un centro profundo tendiente al equilibrio total (centro absoluto) desde donde dar cada paso, experimentar más o menos intensamente lo que sea, permaneciendo en ambientes internos positivos y aumentando nuestros niveles de alegría, bienestar y salud. Por supuesto que hay otras maneras de ejercitar la contemplación y alimentar ese espacio sagrado desde el que partir hacia la acción cuidando el equilibrio interior. Las disciplinas artísticas, la filosofía o la incorporación consciente de conductas que nos permitan soltar los condicionamientos externos, además de diferentes terapias que pueden ayudarnos a encontrar ese espacio personal, pueden resultar caminos diferentes para llegar al mismo lugar. Es fundamental darnos tiempo y espacio físico, mental y emocional para construir ese ambiente. Sólo tomando consciencia de lo fundamental que es contar con ello en nuestras vidas podremos dedicar tiempo y energía a cambiar o adoptar los hábitos necesarios para relacionarnos conscientemente con nuestras verdaderas necesidades, con nuestros potenciales, talentos e inquietudes profundas y con la misión que cada uno tiene en esta rica experiencia que llamamos vida. Sin dudas de esa manera estaremos más cerca de la felicidad y la realización personal. ©Pablo Rego. Profesor de Yoga. Terapeuta holístico. Diplomado en medicina Ayurveda de India. www.yogasinfronteras.com.ar [4]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2018/01/yoga-equilibrio.jpg [2] https://es.wikipedia.org/wiki/Hans_Selye [3] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2015/11/el-principio-de-la-meditacion.html [4] http://www.yogasinfronteras.com.ar

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CD/ ‘Nebula’, música para comunicarse con la naturaleza
Publicado el 25 Oct, 2017

El músico y compositor danés Henrik Hytteballe lanza un nuevo capítulo de su The Haiku Project, esta vez junto a la exquisita voz de Sara Grabow, con quien ha entremezclado de manera sutil y elevada sus texturas musicales que apuntan directamente al mundo espiritual. Escribe Pablo Rego. [1] El clima al que se accede al sumergirse en Nebula (editado por Real Music) es de una paz surgida de la disolución de los límites que nos separan de la naturaleza en un ambiente creado a partir de la presencia del piano con orquestaciones de paisajes sonoros ambientales y vocales. Nebula, al igual que los demás trabajos de The Haiku Project, apuntan a un público practicante de la meditación o la introspección y buscador del rejuvenecimiento del alma y el alivio del estrés, intentando despertar la consciencia de que somos parte de la naturaleza y de que lo que hacemos con la naturaleza nos lo hacemos a nosotros mismos. Nebula trae consigo el mensaje de que somos cuidadores de la Tierra y guardianes amorosos de todo. Cada tema está dedicado a elementos de la naturaleza. La voz de Sara Grabow fluye como un instrumento celestial junto a la inspirada estructura, por momentos más acústica y de a ratos más electrónica, creada por Henrik Hytteballe, que funciona como un puente comunicador entre lo más sutil y el oído humano. La estética musical de este interesante disco expresa una fusión de elementos orientales y occidentales, corales, de las músicas new age y electrónica contemporánea, con una fuerte presencia de los sonidos del norte de Europa y Escandinavia. El arte de la portada es una pintura original del propio Henrik Hytteballe. Nebula [2] está disponible para ser descargado Online. [3] Pablo Rego. Crítico musical. Profesor de Yoga http://yogasinfronteras.blogspot.com [4] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/10/Nebula-500-copia.jpg [2] http://amzn.to/2k8z8kB [3] http://amzn.to/2k8z8kB [4] http://yogasinfronteras.blogspot.com

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Savásana, el poder del silencio y la consciencia
Publicado el 16 Oct, 2017

Al realizar la “postura del cuerpo muerto” se abre un universo de experiencias que, tanto en el plano consciente como en el inconsciente, benefician la integración del ser que la practica. Savásana, realizada como postura durante la sesión de yoga o como una relajación profunda, es una de las herramientas más poderosas para conseguir relajación, serenidad y armonía energética. Escribe Pablo Rego. [caption id="attachment_28269" align="aligncenter" width="605"] [1] (c) Can Stock Photo / fizkes [2][/caption] La práctica de esta postura (que puede encontrarse escrita y pronunciada como Shavásana por su traducción desde la pronunciación del sánscrito) tiene varias dimensiones, y es por ello que vale la pena su estudio en profundidad. En todos los casos es importante tener en cuenta que vamos a darle al cuerpo físico una posición ideal para la relajación. Si cuando estamos de pie o sentados tenemos un hábito postural determinado, cuando armamos Savásana deberemos intentar soltar todos los esfuerzos, mínimos o grandes, de toda la estructura del cuerpo. Savásana se practica acostado sobre el suelo, con toda la zona posterior del cuerpo apoyada. Es importante observar que el mentón apunte hacia la garganta para que las vértebras cervicales estén lo más alineadas que sea posible. También es importante intentar alinear y pegar las vértebras lumbares al suelo antes de soltarse en la postura. Como vamos a soltar y a liberar el cuerpo de toda tensión, separaremos un poco las piernas dejando caer los pies hacia los lados; además haremos que las palmas de las manos apunten hacia el techo, o el cielo si estamos al aire libre. La actitud es muy importante para la práctica de Savásana, ya que no es algo tan fácil como recostarse sobre el suelo. Savásana es el arte de dejar de hacer profundamente. Por ello, la traducción literal de Savásana es “Postura del cadáver” Por lo tanto, la actitud correcta es la de soltar el cuerpo como si estuviéramos muertos. El elemento con el que se puede jugar mientras se relaja es el peso del cuerpo. Quizá la idea de “peso muerto” nos ayude a entender perfectamente lo que hay que buscar. No es fácil, sobre todo al comienzo, entregar totalmente el cuerpo a la fuerza de la gravedad, pero es algo que hay que aprender a hacer. Y conseguirlo es uno de los grandes desafíos de la práctica de Yoga, ya que nos indica que podemos dejar la tensión y confiar en el universo y en sus fuerzas. Por qué es importante la práctica de Savásana Esta postura puede practicarse antes, durante y después de la sesión de Yoga. Dependiendo de la rutina y del estilo que estemos realizando, Savásana aparecerá más o menos veces durante la sesión, pero nunca puede estar ausente de ella. En una sesión de Yoga clásico la practicaremos al comienzo, mientras tomamos consciencia de los estados del ser; en medio de casi todas las posturas durante un par de respiraciones y al final a modo de relajación profunda. En una sesión de Yoga dinámico la haremos luego de una serie de posturas, quizá un par de veces durante la sesión y siempre al final a modo de relajación profunda. Savásana siempre debe estar presente en la práctica porque es un modo de ir llevando al ser al estado de consciencia que es una de las claves fundamentales de la práctica de Yoga. Abandonar esta gran y fundamental postura para conseguir un mayor dinamismo en una clase o un entrenamiento más intenso es un grave error y es lo que habitualmente ocurre cuando la práctica de Hatha Yoga se degenera y acaba por ser un entrenamiento físico con posturas, pero sin consciencia ni atención. Durante la práctica de esta postura se detiene todo impulso de movimiento y se deja aflorar la percepción. El cuerpo físico se autorregula y se libera de tensión. La energía que se va liberando mientras practicamos el resto de las asanas puede fluir libremente y buscar equilibrios naturales e ideales. Es cuando el prana se fija a los canales energéticos y los chakras se equilibran. Y como todo está quieto y estamos allí para percibir lo que ocurre, la práctica sostenida de la postura del cadáver resulta un gran momento de aprendizaje y consciencia para el autoconocimiento. Savásana al final de la sesión de Yoga Luego de la práctica de las posturas, sea cual sea el estilo o tipo de yoga que practiquemos o la duración de la sesión, realizaremos un buen rato de Savásana. Un promedio de quince minutos puede ser lo apropiado, para una sesión de una hora de duración quizá sea diez minutos. Es importante darle tiempo al cuerpo físico para que se relaje de verdad. No alcanza con quedarse un rato en el suelo esperando a que pasen los minutos. Es importante hacer un trabajo consciente de relajación del cuerpo, parte por parte, y eso lleva su tiempo. Además del armado de la postura, se practica la relajación minuciosa de las diferentes partes del cuerpo. Clásicamente (y muy efectivamente) se recorren las piernas desde los pies tomándose una respiración para soltar la tensión en cada parte. Habiendo soltado las piernas, se recorren los brazos desde las manos hasta los hombros de igual manera. Luego se recorre palmo a palmo la espalda, desde la cintura hasta los hombros, soltando especialmente la tensión en toda la columna vertebral. Se relaja el abdomen dejando que la respiración se vuelva naturalmente involuntaria, se recorre y relaja el pecho, la garganta y se libera toda la tensión en la boca, especialmente maxilares y labios, el rostro, la frente, hasta llegar al extremos superior del cuerpo en la zona alta de la cabeza. Relajar parte por parte y tomarse una respiración cada vez para hacerlo no lleva menos de diez minutos. En ese período de tiempo, mientras entretenemos a la mente con las sensaciones del cuerpo, la actividad total del organismo, incluida la mente, va descendiendo y es así que nos adentraremos en un mundo en el que el cuerpo desaparece de nuestra percepción para quedarnos en un estado de consciencia más pura. En ese momento, luego de soltar parte por parte el cuerpo, podremos experimentar una conexión profunda con los aspectos más sutiles de nuestro ser. Es allí cuando realmente la energía tiene la oportunidad de fluir por los espacios que el cuerpo físico relajado le va dejando. La energía liberada en una sesión de Yoga a través de la práctica de las asanas necesita un tiempo mínimo para poder fluir y encontrar naturalmente los mejores equilibrios y es en esta práctica larga de Savásana que puede hacerlo en profundidad. Las consecuencias de realizar bien esta relajación se reflejan en las sensaciones que se crean en el interior de cada practicante: desciende la actividad de la mente racional consiguiendo que se vacíe de pensamientos, disminuyen todos los índices del metabolismo, y todo ello es lo que genera una profunda sensación de serenidad muchas veces conmovedora. Savásana en medio de la sesión Tanto si practicamos al comienzo de la sesión, un rato, unos cinco o diez minutos, como si realizamos Savásana durante la práctica, en medio de las posturas, la actitud del cuerpo debe ser la misma que estuvimos describiendo hasta ahora. Por supuesto nos concentraremos en una rápida liberación de la tensión y realizaremos algunas respiraciones completas para ayudar al flujo de la energía y volver, cada vez, a bajar el metabolismo, sobre todo el ritmo cardiaco y las respiraciones por minuto. Si realizamos posturas de alta exigencia física, con mayor razón detendremos todo al finalizar la asana. Si realizamos series de activación, como el Saludo al sol, haremos Savásana durante un período mayor de tiempo hasta recuperar la serenidad y la consciencia sin llegar al punto de dejar enfriar el cuerpo. Si practicamos posturas de baja intensidad, podremos mantener Savásana algo menos de tiempo, como un simple pasaje entre una y otra postura. Savásana en una sesión colectiva de Yoga Al final de la sesiones se debe crear un clima especial para la relajación. Cuando se practica en soledad, simplemente iremos dejando ir el cuerpo, la mente y el ritmo de la actividad hasta armar la postura y entregarnos al silencio y a la quietud total y profunda. En una sesión guiada, una típica clase de Yoga, el instructor o profesor irá conduciendo de a poco a los practicantes hacia ese estado ideal de relajación. Es importante el clima, el silencio general, para evitar sobresaltos y, desde el punto de vista del practicante, es importante la participación activa y el respeto por todos los presentes. Por ello, resultaría muy agresivo que en medio de la relajación sonara un teléfono móvil o que alguien, por no conseguir disminuir su inquietud interna comience a hacer movimientos o ruidos que seguramente sacarán del estado de concentración al resto de los presentes. Por ello es importante colaborar, ser generosos y solidarios con el resto de los presentes. Si al comienzo de la práctica no conseguimos relajarnos en profundidad es importante que tengamos en cuenta que muchos de los que lo están intentando lo pueden estar logrando. Y más importante aún es aprovechar esa inercia para dejarnos llevar hacia la quietud y la calma que probablemente no llegaríamos a conseguir de otra manera. Dormirse practicando Savásana Este es un tema que despierta sonrisas y comentarios durante las sesiones de Yoga. Ocurre que muchas veces llegamos a la práctica en un estado de cansancio o agotamiento producto del trajín cotidiano que nos invita a soltarlo todo, al punto de quedarnos dormidos. Lo ideal es aprovechar la relajación para ser testigos de un estado diferente de consciencia y para ello es importante estar despiertos. Pero, sobre todo al comienzo de nuestro camino en Yoga, también eso es algo que deberemos experimentar para aprender; para ello deberemos buscar el equilibro y la sensación correcta hasta conseguir entregarnos a una relajación total sin dormirnos. Dormirse durante Savásana es algo que puede pasar. Y si ocurre trataremos de no sobresaltarnos, sino más bien, aprenderemos a tomarlo como algo natural hasta que consigamos dominarlo. Savásana como introducción a la meditación El estado que se consigue al practicar esta postura es de tal profundidad que, luego de ello, es un muy buen momento para continuar así, dejándonos llevar por la consciencia y permaneciendo en ese estado, pero más despiertos que nunca. Si nos cuesta sentarnos a meditar, realizar una buena práctica de Savásana puede ayudarnos en mucho a serenarnos profundamente y a abrirle la puerta a la consciencia para luego realizar una meditación profunda. Las experiencias que suelen aparecer ante nuestra percepción en medio de la realización de Savásana es un indicador de que estamos entrando en un estado de consciencia diferente en el que podemos percibir otra realidad. La aparición de luces de colores, la sensación de no tener un cuerpo, la mezcla de percepciones e imágenes que emergen del inconsciente creando un estado de ensoñación, son señales que debemos capitalizar, comprendiendo que en esos momentos estamos despertando hacia otras realidades en las que podemos quedarnos para aprender y profundizar en el autoconocimiento. ©Pablo Rego. Profesor de Yoga. Masajista-Terapeuta holístico. Diplomao en Medicina Ayurveda de India http://yogasinfronteras.blogspot.com [3] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/02/Respirar.jpg [2] http://www.canstockphoto.es [3] http://yogasinfronteras.blogspot.com

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Soluciona tu vida mientras practicas Yoga
Publicado el 21 Sep, 2017

La práctica de Yoga debe ser un hábito consciente que nos conecte con aquellos aspectos profundos de nuestro ser como son el silencio, la serenidad y la esencia de la existencia, entre otras tantas cosas. El hecho de poder alcanzar semejantes estados debe ser una herramienta única para transitar y atravesar los diferentes desafíos que la vida nos propone. Escribe Pablo Rego. [caption id="attachment_31545" align="aligncenter" width="605"] [1] (c) Can Stock Photo / LanaKh [2][/caption] Es habitual que practicantes que llevan un tiempo asistiendo a su sesión de Yoga dejen de percibir los efectos de la práctica sobre los aspectos más sutiles del ser. Al comienzo recibimos el baño de liberación y transformación que suele crear el Yoga, pero conforme va pasando el tiempo el hábito puede transformarse en costumbre y así perdemos de vista su poder transformador. De esta manera la mente puede hacer de eso un elemento más de su juego de poder e influencia. La mente humana busca siempre mantener el control sobre aquello que hacemos. Sobre todo una mente entrenada durante años para tomar todas las decisiones, para competir y para realizar, como una computadora u ordenador, las tareas necesarias para sobrevivir en el entorno de una sociedad coercitiva y exigente. No es extraño, entonces, que luego de que la mente reciba la información de cómo es que conseguimos desactivarla durante la práctica de Yoga, ésta recoja todos esos datos y recupere la manera de crear mil excusas para someter a nuestra voluntad y conseguir así apartarnos de la práctica cotidiana. Esas situaciones se dan en momentos de debilidad De pronto nuestras vidas sufren un cambio. Ocurre y no podemos evitarlo. La vida es transformación permanente, sólo que mientras nuestro entorno parece fluir con cierta estabilidad nos aferramos a esa realidad y tendemos a acomodarnos y a creer que todo se ha estabilizado o “normalizado” y será así para siempre. Pero en ocasiones no podemos evitar tomar consciencia de “el cambio” debido a la existencia de un hecho demasiado fuerte que se nos impone captando toda nuestra atención. Dadas algunas circunstancias particulares, como el fallecimiento de un ser querido, mudanzas, cambios en el ámbito laboral, separaciones emocionales, exceso de actividad laboral, estrés o una enfermedad, entre otras, es probable que sea necesario reforzar y profundizar la práctica en lugar de abandonarla, como suele suceder. Incluso se da la paradoja de que mientras -por razones como las mencionadas- quien nunca practicó decide comenzar a asistir a sesiones de Yoga, el practicante habitual, sumergido en una crisis de poder, autoestima, consciencia, se aleja de la práctica dejándose llevar por las argumentaciones mentales que lo lleva a la conclusión de dejarlo todo, incluso Yoga, para resolver las dificultades de la vida. La confianza en que Yoga es una herramienta poderosa para la transformación personal y el mantenimiento de un estado de equilibrio debe surgir de la experiencia personal. Registrar cada experiencia y cada estado surgido de cada sesión debería ser un icono que nos recuerde las razones para practicar. Pero si la confusión mental o emocional no nos permiten recordar los beneficios que Yoga produce inequívocamente en nuestro ser, siempre podemos dar crédito a los miles de años que la actividad lleva enriqueciendo la dimensión sutil del ser humano o a los millones de practicantes que en todo el mundo cuentan con Yoga utilizándolo como la manera de reencontrarse para seguir adelante con las obligaciones y actividades cotidianas. No abandonar la práctica En esos momentos de fragilidad emocional, en los que la autoestima puede disminuir y nos abarca esa sensación de que todo es mucho, es el momento en el que la sesión de Yoga puede volverse el tiempo mejor invertido. Si ante esas circunstancias especiales nos cuesta trabajo salir de casa e ir a compartir una sesión, siempre existe la posibilidad de practicar en soledad, en casa, realizar algunos ejercicios, aunque sean simples, conectar con la respiración, anclar la mente a una pequeña rutina y soltar el cuerpo físico para que las emociones fluyan. De todas formas, es importante tener en cuenta que el ámbito de la práctica, la sala de Yoga, el profesor o instructor, los otros asistentes, etc. , pueden ser de mucha ayuda ante nuestras dificultades personales ya que, más allá del resto del mundo, la energía de quienes practicamos nos mantiene alejados de la crítica, el juicio o la observación del otro y muchas veces es lo que necesitamos. Por lo tanto, hacer del ámbito de la práctica y de las personas que la conforman, un lugar en el que volver a conectar con lo mejor de uno, puede ser una dimensión a tener en cuenta ante las dificultades personales para contrarrestar los embates de la mente y sus múltiples argumentaciones para alejarnos de allí. Por eso es importante recordar que el objetivo de la práctica de Yoga es liberarnos de las energías que no fluyen, incluyendo a las emociones, y conectarnos con nuestra esencia, con la mejor versión de nosotros mismos, con el silencio de la mente, con la consciencia; en definitiva, con todos aquellos aspectos que cultivados y reforzados nos ayudarán en mucho a afrontar nuestros desafíos circunstanciales para salir airosos y fortalecidos de ellos. Pablo Rego. Profesor de Yoga. Terapeuta-Masajista holístico. Diplomado en Medicina Ayurveda de India. http://yogasinfronteras.blogspot.com [3] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/09/SolucionatuVida.jpg [2] http://www.canstockphoto.es [3] http://yogasinfronteras.blogspot.com

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Prana y Apana, un equilibrio fundamental para la salud
Publicado el 21 Jul, 2017

Los términos Prana y Apana se utilizan en Yoga y Ayurveda para definir conceptos referentes a la energía vital, a la alimentación, nutrición y recarga energética de nuestro cuerpo sutil. En palabras cotidianas, Prana es la energía que nutre y Apana la que purifica. Escribe Pablo Rego. [caption id="attachment_30802" align="aligncenter" width="605"] [1] (c) Can Stock Photo / kotin [2][/caption] Prana, fuerza vital Mucho se habla de la energía, pero energía es todo lo que existe. Por lo tanto, para comprender lo que es Prana es importante tener en cuenta nuestra interacción con el Universo y nuestra existencia en él. En el momento de ser concebidos ocurre un hecho energético, y a medida que nos conformamos como Seres completos en el vientre materno, se van desarrollando, junto con el cuerpo, unos procesos que funcionan en relación con la energía. Procesos físicos, biológicos, que van tomando forma conforme nuestro cuerpo va madurando hasta el momento del alumbramiento. Esa energía vital será la que irá creciendo y luego acompañándonos a lo largo de toda la vida hasta que al final abandone el cuerpo. La estructura e intensidad de la energía vital irá adaptándose a nuestras experiencias, a las diferentes etapas que transitemos. Se desarrollará si practicamos buenos hábitos, si respiramos correctamente, si conseguimos fluir con nuestras emociones. Y se verá entorpecida o disminuida si nos alimentamos, respiramos o descansamos mal, o si nuestras emociones y pensamientos consumen esa energía para fines inútiles o tóxicos. Energía universal Pero como todo es energía, también la interacción que tengamos con el mundo que nos rodea creará un circuito de incorporación de Prana. La ciencia del control de la energía a través de la respiración [3] o “Pranayama [4]” es un método diseñado para incorporar Prana de manera consciente a nuestro cuerpo y también un vehículo para hacerlo circular, desarrollándolo y equilibrándolo. Prana es también la energía que nos rodea y que, a medida que vamos ampliando la perspectiva, mantiene al Universo funcionando. Y esa energía ingresa al cuerpo a través de la boca y la nariz, a través de los alimentos y la respiración, pero también rige el proceso de la alimentación. Prana es la energía que, producto de la actividad molecular de los átomos que componen el aire de la atmósfera, ingresa a nuestro cuerpo a través de la respiración. Esa energía transita unos canales diferentes a los que recorre el aire. El aire en sí mismo no es Prana, pero la energía que éste contiene sí lo es. El proceso Prana-Apana Cuando respiramos o incorporamos alimentos se produce un hecho energético. La energía viene con el aire y con los alimentos y, a su vez, es movilizado por procesos energéticos que tienen lugar en toda la extensión del cuerpo. La energía que tomamos del afuera ingresa a nuestro interior y los procesos que intervienen en esta incorporación, como respirar o tragar, también son energéticos. La metabolización de los alimentos, la absorción de nutrientes, etc. crean otros nuevos procesos regidos por otras energías y, al final, del otro lado del proceso aparece la energía de purificación o Apana. Prana es, entonces, toda la energía vital; la original que hay en nosotros , la que incorporamos para mantenernos con vida y la que se crea con todos los procesos que tienen lugar permanentemente en el cuerpo. Los procesos que ayudan a expulsar del cuerpo aquellos elementos que sobran luego de ocurrir la alimentación son Apana, la energía que limpia. El equilibrio entre Prana y Apana se da cuando la energía de ambos procesos crea una circulación fluida, cuando lo que alimenta está equilibrado con lo que se elimina y cuando la energía que entran consigue atravesar los canales energéticos principales sin interrupciones, circulando con libertad. La mala alimentación, la mala respiración, las emociones intensas o descontroladas, producen interferencias en estos procesos, desequilibrando Prana-Apana. El mal funcionamiento de estas energías crea dificultades o deficiencias en el flujo energético y también en el impulso que busca el equilibrio, produciendo intoxicaciones, dolencias y enfermedades que sostenidas en el tiempo se vuelven crónicas. Si Prana es tan fundamental como lo es la vida misma, Apana es la fuerza energética que purifica y libera aquel espacio donde Prana debe actuar. Por lo tanto, si Apana no fluye, si no eliminamos del cuerpo aquello que nos sobra e intoxica, el espacio para que Prana actúe irá disminuyendo y con ello la fuerza vital. Yoga, Pranayama y Meditación La esencia de la práctica de Yoga [5] está íntimamente relacionada con el equilibrio de estas fuerzas. La movilización del cuerpo físico, la consciencia en el recorrido de la energía, la liberación de atascos energéticos tienen como objetivo permitir que Prana y Apana funcionen correctamente (también las otras fuerzas que intervienen en el proceso total udana, samana y vyana). Pranayama [6] utiliza uno de los principales canales de incorporación de Prana que es la inhalación. Todos los ejercicios apuntan a mantener limpios y activos los centros energéticos o chakras que intervienen en el equilibrio y los canales o “nadis” Ida y Pingala, dos canales que descienden por el frente del cuerpo desde la nariz hasta el perineo, y Shushumna, que es el canal principal que recorre toda la columna vertebral desde el sacro hasta la parte alta de la cabeza pasando por los siete chakras [7] principales en su camino. La Meditación [8] produce un efecto de desintoxicación energética que libera espacios contaminados para que Prana pueda fluir. Además reduce el consumo de energía que debe estar en otros lugares del cuerpo sutil. Todos los desequilibrios en los chakras, por defecto o por exceso, crean la desarmonización del cuerpo sutil, rompiendo el equilibrio Prana-Apana. La práctica cotidiana de Yoga, Pranayama y Meditación ayudan al cuerpo a encontrar el equilibrio de su fuerza vital y de los procesos que conducen a ella. Alimentos de calidad para el equilibrio Prana-Apana “Alimento” no sólo a lo que comemos o bebemos sino también el aire y más aún, lo que vemos, oímos o percibimos de todas las maneras posibles. Siempre se puede incorporar alimentos de mejor o peor calidad. Todo aquello que nos provoque el medio ambiente en el que pasamos nuestros días, nuestro lugar laboral o personal y las experiencias que tengamos allí, influirá en nuestros equilibrios y en el sentido que pueden tomar nuestras energías internas. Lo que leemos, lo que miramos y escuchamos en la tele, los libros o periódicos, las conversaciones que tenemos, lo que vemos en las redes sociales, la música que oímos, etc., también influyen en nuestros estados internos y en los procesos energéticos. Y, por supuesto, los líquidos y sólidos que ingiramos y también el aire que inhalemos influirán para conseguir una mejor o peor relación Prana-Apana. No es lo mismo beber el agua pura de un arroyo que corre bajo el sol que tomar el agua que viene en botella luego de varios procesos químicos y físicos industriales. Como tampoco es igual comer una fruta recién sacada del árbol que ingerir un alimento que lleva meses dando vueltas, irradiado y congelado para que dure más tiempo antes de pudrirse. Y tampoco es lo mismo inhalar el aire puro del campo, de la playa o la montaña que el aire de las ciudades o el humo del cigarrillo. Pueden ingerirse alimentos, con o sin Prana, como ocurre si consumimos alimentos frescos y cargados de energía, productos recién cosechados, de estación o al comer productos procesados industrialmente o largamente conservados. La diferencia entre comestible y alimenticio está en la energía que posee el alimento. Puede respirarse aire con o sin Prana, como cuando se respira un aire puro en lugares sin tóxicos, donde el aire está compuesto de sus moléculas originales y de energía a diferencia de cuando respiramos el aire de lugares demasiado climatizados descargado de los iones que le dan su energía vital y repleto de elementos químicos extraños. El equilibrio Prana-Apana tiene que ver con la administración que hagamos de nuestra energía vital y con la relación que podamos conseguir con el medio ambiente. Una buena Alimentación, Meditación, Yoga y sus múltiples rutinas de armonización y desintoxicación, además de Pranayama, son caminos para mantener un máximo de equilibrio, más allá de la vida que podamos llevar. Pablo Rego. Profesor de Yoga. Masajista-Terapeuta holístico. Diplomado en Medicina Ayurveda de India. http://yogasinfronteras.blogspot.com [9] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/07/pranayama.jpg [2] http://www.canstockphoto.es [3] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2016/03/el-principio-de-la-respiracion_4.html [4] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2009/04/el-prana-es-energia.html [5] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2016/04/practica-yoga-y-despierta.html [6] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2009/04/el-prana-es-energia.html [7] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2015/10/la-estructura-energetica-del-cuerpo-sus.html [8] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2015/11/el-principio-de-la-meditacion.html [9] http://yogasinfronteras.blogspot.com

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CD/ ‘Stardust’, de Kerani
Publicado el 17 Jul, 2017

Kerani rinde un maravilloso homenaje a los que viajan por el espacio en nombre de la humanidad. Escribe Pablo Rego. [1] Stardust es el nombre del recientemente lanzado disco de la destacada pianista, teclista, compositora, arreglista y productora belga, que ha grabado, en esta oportunidad, junto con una orquesta sinfónica y un conjunto vocal mixto. Además de Kerani, quien toca el piano y una amplia gama de sintetizadores, han formado parte de este nuevo trabajo un grupo de sesenta músicos europeos dando forma a este elaborado proyecto. Según Kerani, "El mensaje general de Stardust es conseguir que la gente conozca las maravillas de nuestro planeta, los misterios del universo y el milagro de la posición ideal de la tierra en la vía Láctea. Este álbum aplaude y celebra todos los avances y logros en el descubrimiento de nuevas tecnologías espaciales y datos sobre el Universo". Kerani nació en Bélgica, hija de un padre húngaro y una madre alemana. Actualmente vive en el sur de los Países Bajos. Habla inglés, holandés, francés, italiano, húngaro y alemán. Formada en la música clásica y seguidora de la música electrónica desde los años setenta y ochenta, con Stardust vuelve a demostrar su posición como una de las principales exponentes de la música neoclásica y de la New Age. Los temas de Stardust están inspirados en elementos como el origen del Universo o la visión espacial del momento mágico del amanecer sobre un planeta; el viaje de una misión espacial o el movimiento permanente de la humanidad hacia el descubrimiento y la exploración del espacio; el misterio y la bastedad del Universo; la emoción de los humanos involucrados en cada misión espacial; la gravedad como un hecho físico de los cuerpos celestes; el profundo amor que manifiestan por la Tierra los exploradores del Universo o la fascinación de saberse hijos de las estrellas. Kerani empezó a grabar música instrumental en 1986. Se desempeñó como vocalista y teclista en la banda Liaison. Escribió y publicó un libro de historias infantiles llamado Cherub ("cuenta la historia de un pequeño ángel que ayuda a los niños") y también orquestó quince canciones infantiles para un DVD instructivo para niños discapacitados. Esta gran y completa artista, que dedica su tiempo a componer bandas sonoras para documentales históricos o científicos y escribe arreglos de piano para otros artistas, señala: "Con Stardust intento destacar nuestra fragilidad como seres humanos que viven colectivamente en este Mundo y lo importante que es tratar a nuestro planeta con respeto. La Tierra es parte de algo mucho más grande de lo que nosotros como seres humanos podemos imaginar". Stardust [2] está disponible para ser descargado online [3]   Pablo Rego. Crítico discográfico. Profesor de Yoga http://yogasinfronteras.blogspot.com [4]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/07/Stardust-Cover-Kerani.jpg [2] http://amzn.to/2tQp178 [3] http://amzn.to/2tQp178 [4] http://yogasinfronteras.blogspot.com

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Yoga por los pueblos, una experiencia personal
Publicado el 29 Jun, 2017

Una feliz circunstancia que con los años se fue transformando en una motivación: llevar yoga a donde hace falta. Siguiendo la máxima que dice “Haz aquello que amas y no trabajarás un solo día de tu vida”, después de años de práctica decidí dedicar mi tiempo a dar a conocer esta actividad, compartiendo mis experiencias y conocimientos. Escribe Pablo Rego. [caption id="attachment_30454" align="aligncenter" width="605"] [1] (c) Can Stock Photo / racorn [2][/caption] Desde 2008, en la Comunidad Valenciana, España, en pueblos como Almazora, Requena y Nules. Hasta la actualidad, cuando cada día voy a dar clases a pueblos de la provincia de Buenos Aires, Argentina, como Iriarte, Alberdi y Germania. La vida en los pueblos y el Yoga Se suele pensar que la vida en los pueblos es mucho más tranquila que la de las ciudades. Desde el punto de vista del ritmo y de la cantidad de actividad puede ser cierto, pero teniendo en cuenta el estilo de vida del mundo globalizado, la necesidad de liberarse de las tensiones se impone ante los síntomas que presentan los pobladores de estrés y enfermedades relacionadas con hábitos físicos, alimenticios y emocionales poco saludables. Aquellos que viven a kilómetros de distancia de las grandes urbes miran los mismos canales de televisión, usan los mismos tipos de teléfonos, se comunican de la misma manera y muchas veces crean necesidades tan artificiales como las que se tienen en las grandes ciudades. La intensidad de la vida de estos tiempos hipercomunicados llega a todas partes. Desde las primeras incursiones en las que pude compartir yoga en diferentes pueblos de España, y luego de Argentina, fui aprendiendo a dar con sencillez, a destacar la autenticidad como la mejor manera de comunicar, la transparencia en el mensaje y la contención en el aprendizaje. Aprendí que aquellos que viven lejos de las ciudades, porque les parece mejor, muchas veces reciben lo peor de nuestras sociedades, ya que se sobrevalora la actividad económica y productiva de las ciudades y se desprotege y abandona a los pueblos, cuna de la esencia de las personas, reducto de una vida más auténtica y ecológica y con un fuerte práctica de los vínculos humanos. Así y todo, en estos tiempos, practicar yoga también es una necesidad en los pueblos. Mi camino como un holograma Siguiendo la máxima que dice “Haz aquello que amas y no trabajarás un solo día de tu vida”, luego de años de práctica de yoga, decidí dedicar mi tiempo a dar a conocer esta actividad, compartiendo mis experiencias y conocimientos. Durante mucho tiempo había practicado en silencio mientras desarrollaba otras actividades, estudiando los aspectos más profundos y menos obvios de la práctica y tratando de entender con todo mi Ser los textos y ejercicios de yoga. Al cabo de unos dos o tres años se instaló en mí la controversia de tomar el yoga como una actividad profesional, controversia que trasciende mis propios pensamientos y está instalada en la actualidad en todo el mundo con el resultado de diferentes conclusiones. Pero, conforme pasaba el tiempo, creció en mí el impulso de compartir, de dedicar más tiempo al yoga que a otras actividades, y fue entonces cuando decidí que estaba preparado para dedicarme a guiar sesiones con la sensación de estar bastante empapado el espíritu del yoga. Y digo “bastante” porque nunca parece ser suficiente por lo infinito de este espíritu. Llevaba tres años viviendo en España, en un pueblo de la Comunidad de Madrid, cuando mi vida dio un cambio radical y una crisis personal me condujo a abrazar con cuerpo, mente y alma la posibilidad de dar forma a todo ese conocimiento que llevaba muchos años ya cultivando por mi cuenta. Fue entonces cuando me dediqué por completo a formarme como profesor, para adquirir las herramientas didácticas y estructurales de la docencia, dentro del contexto de yoga. Luego de realizar varios cursos de formación, comencé a dar yoga en el pueblo en el que vivía y en otro no muy lejano. Pero estaba en proceso de mudarme a Valencia por lo que aquellas clases de Majadahonda y Sevilla la Nueva en la Comunidad de Madrid, quedaron en una señal que ahora puedo sumar a al resto del camino. Llegué a la capital valenciana en 2008 y armé mi primer estudio de yoga, “Yoga sin Fronteras”, en el centro de la ciudad, en el barrio de Cánovas. Además comencé a dar clases en otros tres lugares diseminados por diferentes barrios. Pero, mientras me instalaba y comenzaba desde cero con esta actividad de manera profesional, con mucha ilusión, pero también con bastante incertidumbre, recibí una convocatoria, como un llamado mágico, de un pequeño empresario que se dedicaba a organizar cursos de formación profesional. Y como profesor de yoga que era, don Paco Molina quería incluir esta disciplina dentro de las posibilidades de la educación física de los trabajadores. Este proyecto me llevó a dar clases regulares a tres pueblos ubicados fuera de la ciudad de Valencia. Allí comencé a experimentar el viaje en carretera hasta un pueblo. Conocer a unas personas con unas características particulares. Y comencé también a experimentar la comunicación y la guía de mis clases de yoga con seres ávidos de actividades, de conocimiento (que por lo general nunca habían hecho yoga), de poder vivir lo mismo que se vive en las ciudades sin tener que atravesar la dificultad de llegar hasta ellas. Kilómetros de Yoga Comencé a hacer kilómetros y a percibir un viaje particular. Un viaje en el que ir proyectando mentalmente la forma a una sesión de yoga, en el que reconocer a los practicantes y sus necesidades e ir diseñando a través de la intuición y el conocimiento la mejor sesión posible para todos y cada uno. Recorría unos 60 km hacia el norte para dar clases en la provincia de Castellón, en Almazora, Nules o Moncófar; o viajaba hacia el oeste, unos 60 kilómetros, hasta Requena. Y en cada oportunidad fui descubriendo el trato amable y respetuoso de quien recibe con alegría y agradecimiento la llegada de una actividad muchas veces, aún hoy, desconocida o mal conocida. Luego de un tiempo de realizar estos viajes, pudiendo experimentar también las clases de yoga en la ciudad, el destino me llevó a mi Buenos Aires natal, en Argentina, ciudad en la cual me instalé y repetí la experiencia de crear un estudio de yoga, en el céntrico barrio de Recoleta, en donde estuve algunos meses. Pero luego de un tiempo volvió a repetirse aquella primera experiencia de los viajes por las carreteras españolas, pero esta vez por las rutas del interior de Argentina, en la extensa provincia de Buenos Aires. Las clases de yoga en los pueblos empiezan ahora por el pueblo que habito, Iriarte (o Colonia San Ricardo), un pequeño pueblo a 350 km de la inmensa ciudad de Buenos Aires, rodeado de campo, cielos y horizontes. Los viajes por ruta me llevan ahora a Juan Bautista Alberdi y Germania, dos pueblos distantes unos 15 km y 35 km de mi hogar. Llevar el mensaje, mucho más que dar clases La experiencia de casi diez años de realizar esta actividad, la de dar yoga por los pueblos, me enseñó que la concentración de todas las actividades de nuestras sociedades deja gente afuera, incluso del yoga. En las grandes ciudades crecieron las escuelas y los estilos de yoga, pero en los pueblos se suele pensar que yoga es una actividad menor, de pura relajación, que tienen que practicar las señoras mayores con poca movilidad. La información que poseen en la práctica tiene mucho que ver con las primeras y limitadas interpretaciones que se hacían en Occidente de la manera de cultivar, practicar y compartir yoga. En pleno sglo XXI y con herramientas tecnológicas como las que existen hoy en día para verlo todo, en lo pequeño, en lo real, dar clases de yoga en los pueblos es una manera de aclarar cuáles son las formas y conceptos que en todo el mundo occidental ha ido tomando el yoga, debiendo ser destacados los aspectos del profundo entrenamiento físico para niños, jóvenes, adultos, adultos mayores, mujeres y hombres, y sus consecuencias positivas para la salud, la dimensión mental para encontrar un estado interior equilibrado y lo positivo de la transformación espiritual como elemento que mejora el ambiente social que se vive en las pequeñas comunidades. Además de la práctica cotidiana y de organizar clases de yoga, la necesidad de explicar y aclarar nociones básicas, que en otros sitios como las ciudades se da por hecho, quizá sea el mayor desafío para un profesor. Y la mayor satisfacción ver una y otra vez los excelentes resultados obtenidos por los practicantes en cada sesión. Luego de tantos kilómetros, en un camino que siempre me parece estar comenzando, no me queda más que una sensación de gratitud al yoga y a todas las oportunidades que tuve de conocer tantos seres diferentes y particulares, de explorar diferentes ámbitos, de introducir a tantas personas a la práctica de yoga, ya que desde su primera vez muchos han abrazado el conocimiento y cultivado esta amada, poderosamente transformadora y generosa actividad, convirtiéndola en algo permanente en sus vidas. ©Pablo Rego. Profesor de Yoga. Masajista-Terapeuta holístico. Diplomado en Medicina Ayurveda de India http://yogasinfronteras.blogspot.com [3]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/06/Yoga-Pueblos.jpg [2] http://www.canstockphoto.es [3] http://yogasinfronteras.blogspot.com

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Yoga y columna vertebral: posturas de flexión lateral
Publicado el 15 Jun, 2017

Así como la estructura de nuestros cuerpos está determinada por la columna vertebral y su salud, gran parte de las posturas de Yoga están diseñadas para incentivar o desarrollar la actividad en todo su recorrido. En este artículo nos enfocaremos en el movimiento de flexión lateral de la espina dorsal, observando sus detalles y las posturas características. Escribe Pablo Rego. [caption id="attachment_30208" align="aligncenter" width="605"] [1] (c) Can Stock Photo / fizkes [2][/caption] Si tomamos consciencia de que la columna vertebral es el eje de la salud y la serenidad podremos establecer la importancia que tiene el trabajo de movilizar cada vértebra y cada área de la espina dorsal en la estructura de una sesión de Yoga. Los movimientos posibles sobre la columna vertebral son: la flexión hacia adelante, la extensión (flexión hacia atrás), torsiones y flexiones laterales. Además, se pueden combinar estos movimientos realizando posturas que contengan, por ejemplo, una flexión y una torsión combinadas, una flexión hacia adelante y una lateral, etc.. Es importante destacar que cada zona, naturalmente, permite diferentes grados de movilidad y que es por ello que existen también distintas posturas que hacen hincapié en la flexión lateral de una parte específica de la columna. Flexiones laterales El Hatha Yoga clásico contiene algunas posturas típicas de flexión lateral que están determinadas por el sentido del movimiento y por la permanencia que requiere la postura. Asanas como los “triángulo” en flexión (Trikonasana), “flexión lateral de pie” (Utthita Parsvakonasana)  ó posturas que surgjen de variantes de Yogaterapia u otras disciplinas como “el dragón” (Anantasana), o “la media luna” (ardha Chandrasana),  proveen los beneficios que este movimiento proporciona a la columna en particular y al cuerpo en general. Todas las posturas de flexión lateral tienen la característica de poder practicarse hacia ambos lados, por lo que la incidencia sobre la espina dorsal se duplica. Combinaciones y variaciones Comprendiendo correctamente los conceptos de flexión es posible aplicar estos movimientos como variaciones en posturas que se arman con la columna alineada en el centro. A partir de una postura es posible llegar a flexionar lateralmente la espina dorsal sin perder de vista la postura original y aportándole al cuerpo la posibilidad de modifica traumas posturales, estirar músculos que de otra forma nunca estiraríamos y trabajar en la profundo de las estructuras orgánicas. Posturas como, entre muchas otras, “La abeja” (Brahmarasana), “El niño” (Balasana), “El gato” (Bidalasana), “El ratón” (Musikasana) o, agregando alguna complicación, “La hormiga” (Kasyapasana), soportan perfectamente estas variaciones y podríamos decir que es un enriquecimiento interesante, sobre todo si nos proponemos recorrer palmo a palmo el cuerpo para modificarlo y desestructurarlo por completo. Este concepto está muy arraigado en el  Yoga terapéutico y es, quizá, uno de sus pilares principales de cara a la recuperación de la correcta postura, alineación y sanación de la columna vertebral. Precaución en este tipo de movimientos Una columna vertebral poco flexible, que tenga sus discos intervertebrales resecos, puede reaccionar mal a los primeros intentos de flexión. Por ello es recomendable siempre calentar correctamente el cuerpo, especialmente la espalda, y realizar las primeras extensiones con mucho cuidado y de apoco, utilizando medias posturas antes de realizar las posturas completas. Las flexiones laterales pueden provocar un esfuerzo poco habitual en el entorno de la columna vertebral, por lo que los primeros intentos pueden traer aparejados dolores posteriores que perduren durante unos días por inflamación de la zona. Por supuesto que la asistencia de un instructor o profesor experimentado facilitará la tarea para optimizar estos cuidados. Efectos de las flexiones laterales Cuando hacemos una postura de flexión lateral se producen varios efectos sobre las diferentes áreas del cuerpo y sus estructuras, tanto superficiales como profundas y sutiles. Desde el punto de vista del cuerpo físico las consecuencias de la inmovilidad de la columna se concentran en la rigidez casi completa de sus áreas y también su periferia, terminando por abarcar el acortamiento general de los músculos del cuerpo, incluyendo brazos y piernas. Por lo tanto la práctica de la flexión lateral de la columna creará, en primera instancia, el movimiento de cada vértebra y su entorno, devolviendo la salud a los discos intervertebrales que se lubricarán y se volverán más flexibles, así como a las fibras musculares que recubren las vértebras. Estas flexiones actúan de manera notable sobre la musculatura de ambos costados del cuerpo. Además de las piernas o los brazos, se producen estiramientos importantes en la zona costal, liberando la tensión de los músculos del tórax que suelen contracturarse por una respiración emocional agitada y ansiosa. Lo mismo ocurre con los músculos oblicuos del abdomen y laterales de las piernas y los brazos. Es muy difícil flexionar profundamente el cuerpo sin que los músculos que contienen el movimiento se estiren. Por lo tanto, a medida que practiquemos posturas de flexión más profundas o intensas, podremos ir provocando mayores estiramientos en toda la zona lateral del cuerpo físico. De todos los movimientos que la columna vertebral nos permite, además de las flexiones laterales tratadas en este artículo, la extensión es uno de los que más fácilmente se pierde y uno de los más difíciles de recuperar, por lo que le hemos dedicado su capítulo específico en “posturas de extensión o flexión hacia atrás [3]”. Las flexiones hacia adelante son movimientos que requieren de un capítulo específico y pormenorizado tratado en en el artículo “posturas e flexión hacia adelante [4]”, al igual que las torsiones [5]. Los conceptos básicos referentes a la salud del cuerpo físico, los órganos y el sistema nervioso están explicados en “Columna vertebral, eje de la salud y la serenidad” [6] En la sesión de Yoga Una sesión de Yoga puede estar organizada para alcanzar diferentes objetivos. El trabajo de la fuerza en las extremidades o en los músculos espinales, pectorales o abdominales debe estar el servicio de la salud de la zona vital que es la columna. El entrenamiento que se realiza como activación del metabolismo, ejercicios cardiorespiratorios como los saludos y estilos como Power o Ashtanga siempre incluyen una etapa de extensión de la columna, estiramiento de la parte anterior, flexión de los laterales y torsiones, ya que todo lo demás sin ese momento de la sesión carecería del sentido del equilibrio que siempre busca el Yoga. El trabajo de los movimientos sobre la columna vertebral debe estar siempre presente y ocupar un espacio preponderante en la práctica. La realización de movimientos de calentamiento, flexiones, extensiones y torsiones suaves e intensas deben estar combinados y siempre formar parte de una sesión completa de Hatha Yoga.   Pablo Rego. Profesor de Yoga. Masajista-Terapeuta holístico. Diplomado en Medicina Ayurveda de India Http://yogasinfronteras.blogspot.com [7]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/06/Triangulo.jpg [2] http://www.canstockphoto.es [3] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2017/01/yoga-y-columna-vertebral-posturas-de.html [4] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2016/09/yoga-y-columna-vertebral-posturas-de.html [5] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2017/05/yoga-y-columna-vertebral-torsiones.html [6] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2016/08/columna-vertebral-eje-de-la-salud-y-la.html [7] Http://yogasinfronteras.blogspot.com

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CD/ Ashaneen, nueva conexión con el infinito
Publicado el 6 Jun, 2017

El artista polaco Piotr Janeczek, quien firma con el nombre artístico Ashaneen, regresa al disco con Dancing on the Edge of Infinity, otra propuesta musical llena de profundidad, exploración y climas ideales para la introspección, la relajación o la práctica de la meditación. Escribe Pablo Rego. [1] El disco fluye a través de la creación de una sensación interior que Ashaneen va provocando a lo largo de las ocho pistas en las que va representando, mediante los instrumentos que él interpreta (sintetizadores, coros, coces, bansuri, flautas, piano, percusión, ambientes) un puente entre el Ser y la existencia, invocando al infinito y al mundo de la consciencia expandida. Luego de su primer exitoso trabajo Waves of life con Real Music, esta nueva entrega con el mismo sello, Dancing on the Edge of Infinity, da forma al proyecto de Piotr Janeczek Ashaneen, cuyos temas, además de estar pensados para relajación y meditación,  también funcionan perfectamente para proyectos de documentales, películas y audio-video que incluyen temas como el espacio, la ciencia, la vida silvestre, la naturaleza, los viajes, la cultura, la historia, las relaciones humanas, la mente y la conciencia, paranormales y místicos, temas de ciencia ficción y fantasía; como ha sido el caso del premiado documental y trailer Young Ice, creado por el cineasta Derek Hallquist de Green River Pictures. Dancing on the Edge of Infinity está disponible para ser descargado Online [2] Pablo Rego. Crítico musical. Profesor de Yoga. http://yogasinfronteras.blogspot.com [3] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/05/Dancing-on-the-edge-of-infinity.jpg [2] http://amzn.to/2qVX2Bs [3] http://yogasinfronteras.blogspot.com

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Yoga y columna vertebral: Torsiones
Publicado el 29 May, 2017

Así como la estructura de nuestros cuerpos está determinada por la columna vertebral y su salud, gran parte de las posturas de Yoga están diseñadas para incentivar o desarrollar la actividad en todo su recorrido. En este artículo nos enfocaremos en el movimiento de torsión, observando sus detalles y las posturas características. Escribe Pablo Rego. [caption id="attachment_29890" align="aligncenter" width="605"] [1] (c) Can Stock Photo / fizkes [2][/caption] Si tomamos consciencia de que la columna vertebral es el eje de la salud y la serenidad, podremos establecer la importancia que tiene el trabajo de movilizar cada vertebra y cada área de la espina dorsal en la estructura de una sesión de Yoga. Los movimientos posibles sobre la columna vertebral son: la flexión hacia adelante, la extensión, flexiones laterales y torsiones. Además, se pueden combinar estos movimientos realizando posturas que contengan, por ejemplo, una flexión y una torsión combinadas. Es importante destacar que cada zona, naturalmente, permite diferentes grados de movilidad y que es por ello que existen también distintas posturas que hacen hincapié en la torsión de una parte específica de la columna y su entorno. Torsiones En este sentido, el yoga clásico propone algunas posturas típicas como la Torsión sentado (Matsyendrasana), o su popular media postura, la Media torsión sentado (Ardha Matsyendrasana). También es muy utilizada la postura de la Hoja (Jathara Parivartanasana) en sus diferentes versiones, las versiones variadas del Triángulo en torsión (Parivrtta Trikonasana) o la Torsión de pie. Combinaciones y variaciones Comprendiendo correctamente el concepto de torsión es posible aplicar estos movimientos como variaciones en posturas que se construyen con la columna alineada en el centro. A partir de una postura es posible llegar a retorcer la espina dorsal sin perder de vista la postura original y aportándole al cuerpo la posibilidad de modificar traumas posturales, estirar músculos que de otra forma nunca estiraríamos y trabajar en lo profundo de las estructuras orgánicas. Posturas como la Abeja (Brahmarasana), el Niño (Balasana), el Gato (Bidalasana), el Ratón (Musikasana) o, agregando alguna complicación, la Hormiga (Kasyapasana), entre muchas otras, soportan perfectamente estas variaciones y podríamos decir que es un enriquecimiento interesante, sobre todo si nos proponemos recorrer palmo a palmo el cuerpo para modificarlo y desestructurarlo por completo. Este concepto está muy arraigado en el Yoga terapéutico y es, quizá, uno de sus pilares principales de cara a la recuperación de la correcta postura, alineación y sanación de la columna vertebral. Precaución  Una columna vertebral poco flexible, que tenga sus discos intervertebrales resecos, puede reaccionar mal a los primeros intentos de torsión si se hacen de manera brusca o utilizando una fuerza desmedida o mal aplicada. Por ello es recomendable siempre calentar correctamente el cuerpo, especialmente la espalda, y realizar las primeras torsiones con mucho cuidado y de a poco, utilizando medias posturas antes de realizar las posturas completas. La utilización de la fuerza para armar las torsiones debe ser muy controlada, ya que puede crear contracturas en las estructuras musculares del entorno, sobre todo en la zona cervical. Por supuesto que la asistencia de un instructor o profesor experimentado facilitará la tarea para optimizar estos cuidados. Efectos de las torsiones Este movimiento espinal es muy potente de cara a dos efectos, que son la relajación del sistema nervioso central y la lubricación de los discos intervertebrales. Los efectos físicos que pueden aplicarse a las torsiones son los mismos que cualquier otro movimiento espinal. La práctica de la torsión suele ser algo dificultosa en cuerpos con poca movilidad, por lo que es importante que se practique de a poco e ir progresando en su intensidad. La lubricación de los discos intervertebrales, al igual que el alivio de la tensión que se produce entre las vértebras, ayudan a liberar la presión sobre las terminales nerviosas que salen desde el centro espinal por entre las vértebras hacia los lados. Esta liberación de la presión provoca una notable mejoría en el funcionamiento de los órganos, en dolencias como, por ejemplo, las tendinitis o el mal funcionamiento de los órganos del aparato digestivo y cambia fuertemente las condiciones del descanso del practicante. Otros movimientos De todos los movimientos que la columna vertebral nos permite, además de las torsiones tratados en este artículo, la extensión es uno de los que más fácilmente se pierde y uno de los más difíciles de recuperar, por lo que le hemos dedicado su capítulo específico en “posturas de extensión o flexión hacia atrás [3]”. Las flexiones hacia adelante son movimientos que requieren de un capítulo específico y pormenorizado tratado en el artículo “posturas e flexión hacia adelante [4]”. Los conceptos básicos referentes a la salud del cuerpo físico, los órganos y el sistema nervioso están explicados en “Columna vertebral, eje de la salud y la serenidad” [5]. Una sesión de yoga puede estar organizada para alcanzar diferentes objetivos. El trabajo de la fuerza en las extremidades o en los músculos espinales, pectorales o abdominales debe estar el servicio de la salud de la zona vital que es la columna. El entrenamiento que se realiza como activación del metabolismo, ejercicios cardiorespiratorios como los Saludos y estilos como Power o Ashtanga siempre incluyen una etapa de extensión de la columna, estiramiento de la parte anterior, flexión de los laterales y torsiones, ya que todo lo demás sin ese momento de la sesión carecería del sentido del equilibrio que siempre busca el Yoga. El trabajo de los movimientos sobre la columna vertebral debe estar siempre presente y ocupar un espacio preponderante en la práctica. La realización de movimientos de calentamiento, flexiones, extensiones y torsiones suaves e intensas deben estar combinados y siempre formar parte de una sesión completa de Hatha Yoga. ©Pablo Rego. Profesor de Yoga. Masajista-Terapeuta holístico. Diplomado en Medicina Ayurveda de India Http://yogasinfronteras.blogspot.com [6] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/05/Columna-Vertebral.jpg [2] http://www.canstockphoto.es [3] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2017/01/yoga-y-columna-vertebral-posturas-de.html [4] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2016/09/yoga-y-columna-vertebral-posturas-de.html [5] http://www.yogasinfronteras.com.ar/2016/08/columna-vertebral-eje-de-la-salud-y-la.html [6] Http://yogasinfronteras.blogspot.com

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