En busca del preceptor verdadero

Aun en la India es difícil encontrar mentores serios de yoga u otras disciplinas afines. El buscador tiene que afilar su discernimiento. Bien es cierto que, como reza el antiguo adagio, “cuando el discípulo está preparado, aparece el maestro”. Pero hay tantos falsos mentores que no es fácil acertar, y uno tiene que poner a prueba al maestro. Escreve rua Ramiro.

Tampoco deja de ser cierto que cada discípulo tiene el maestro que se merece… y el maestro, el discípulo que igualmente merece. El maestro hace al discípulo y el discípulo al maestro, como la madre al hijo y viceversa.

Hay que tener cuidado con los maestros que mucho predican pero no practican, aquellos que hablan de desapego y están férreamente apegados, que hablan de humildad y son unos narcisistas, que hablan de accesibilidad y no hay quien se los acerque.

El siguiente cuento indio alerta sobre los mentores. Se reúnen tres de ellos que han obtenido pingües ganancias. Lo comentan entre ellos y los tres aseveran que parte de lo que recogen se lo entregan a Dios. El primero de ellos explica:

-Dibujo un círculo en la tierra y lanzo al aire las monedas que he recibido. Las que entran en el círculo son para mí y las otras para Dios.

El segundo mentor declara:

-También yo trazo un círculo en el suelo. Las monedas que entran en el círculo son para Dios y las que se salen del círculo son para mí.

El preceptor falso asevera:

-También yo lanzo las monedas al aire tras haber hecho un círculo en el suelo. Las monedas que caen son para mí y las que no son para Dios.

El maestro exterior, si es auténtico, transmite las enseñanzas y métodos para que el discípulo alcance su libertad interior y se establezca en su propio maestro interno. Uno debe asirse a sí mismo y no al maestro de carne y hueso. El auténtico mentor pone alas de libertad, en tanto que el falso quiere apegarte a él y que de él neuróticamente dependas.

Seguimos la Senda para al final hollar cada uno su propia senda, pues la senda sin senda es la Senda. No se trata de imitar, sino de ser. Nacemos libres, así que no debemos ser cautivos de un maestro. Eso no lo querrían ni Buda, ni Lao-Tsé, ni Mahavira, ni Jesús.

El maestro transmite enseñanzas para trascender al propio maestro; malo si uno se queda aferrado al mismo y no puede seguir el viaje a los adentros en busca del satgurú o maestro interior.

Calle Ramiro

RamiroCalleMais de 50 anos tem sido Calle Ramiro ensinar yoga. Ele começou a ensinar em casa e criou uma academia de correspondência de ioga para toda Espanha e América Latina. Em janeiro de l971 abriu sua Centro de Yoga Shadak, que já se passaram mais de meio milhão de pessoas. Seus 250 trabalhos publicados incluem mais de 50 anos dedicados à ioga e disciplinas relacionadas. Ele fez Yoga a finalidade e o sentido de sua vida, tendo viajado centenas de vezes para a Índia, a pátria do yoga.

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Por • 23 Jan, 2017 • Sección: Assinaturas, Calle Ramiro