Het belang van de bekken vloer

El trabajo con mujeres embarazadas me ha brindado la oportunidad de enfocarme en el estudio, la exploración y la práctica de diferentes técnicas de trabajo para el suelo pélvico, tema que me resulta cada vez más fascinante y cuya problemática generalizada no deja de sorprenderme por su magnitud y complejidad. Escribe Gabriela Angueira.

Suelo pelvico

El suelo pélvico tiene la noble e importantísima función de dar soporte a nuestros órganos internos, para lo cual es necesario que su tono muscular sea el adecuado para actuar como una malla de contención, evitando que nuestros órganos caigan como consecuencia de la fuerza de gravedad. Así mismo, el suelo pélvico está atravesado por los esfínteres, que permiten la evacuación y en la mujer hacen posible además dar a luz a sus hijos. Para ello, para que los esfínteres cumplan su función con total éxito, el suelo pélvico necesita ser capaz de relajarse y estirarse de manera eficaz.

Este es un tema del que intento hablar, explicar y practicar mucho en mis clases de Yoga para Embarazadas, grupo en el cual esta problemática sale a la luz de manera más notoria. Sin embargo, las mujeres embarazadas y después del parto no son las únicas afectadas por las disfunciones del suelo pélvico, si bien son las que de manera más directa reclaman atención en este aspecto.

Algo muy importante a tener en cuenta para una reeducación segura del suelo pélvico es tener en cuenta la manera en que esta “hamaca” muscular trabaja y, sin entrar hoy en la descripción de las diferentes capas de tejido muscular, diremos para simplificar que el suelo pélvico trabaja de igual manera que lo hacen el resto de músculos de nuestro cuerpo: contrayéndose para acercar huesos, alargándose para alejarlos. Cuando el suelo pélvico trabaja de manera transversal, se activa para acercar los isquiones y se relaja y estira para apartarlos uno de otro. Cuando entendemos la acción en el plano sagital, vemos que cuando se contrae acerca el coxis al pubis y cuando se relaja separa estos dos huesos.

Ejercicios que no valen para todas

Teniendo en cuenta esto, observemos con atención lo que sucede en el cuerpo de las personas antes de indicarles tal o cual ejercicio para reeducar el suelo pélvico. De manera generalizada se recomiendan los ejercicios de Kegel a toda mujer embarazada y a cualquier mujer que tenga pérdidas de orina.

De manera automática, profesionales de la salud recomiendan los ejercicios de Kegel como práctica indispensable para mantener la salud del suelo pélvico. Y de manera cada vez más generalizada comienza a recomendarse la práctica de ejercicios hipopresivos para devolver el tono al suelo pélvico además de recuperar un vientre plano. Ambos tipos de ejercicios no son “malos” en sí mismos, sin embargo no son recomendables para todos los tipos de disfunciones del suelo pélvico.

Volvamos a la acción muscular de las fibras del suelo pélvico y observemos la típica postura de una persona que pasa ocho horas diarias sentado/a en una oficina, más un promedio de dos horas diarias viajando en transporte público, más otro para de horas que disponga al día para sus comidas y sin contar las probables horas frente el televisor u ordenador en casa. La “típica” postura a la que me refiero es con la columna redondeada y el coxis arremetido hacia el pubis. Es una postura a la que también se ven sometidos ya los niños en el colegio, pero dejemos esto para otro artículo.

Imaginemos entonces que el suelo pélvico de esa persona (de millones de personas en nuestro mundo occidental) pasa un promedio de 12 horas al día trabajando por mantener esa postura en la cual el coxis se mantiene cerca del pubis y en la cual seguramente los isquiones están más bien muy cerca uno del otro. ¿Cómo te imaginas que estará el suelo pélvico de esa persona? Lo más probable es que sté hipertono y por tanto habrá perdido su capacidad para relajarse y estirarse. ¿Qué pasa entonces si esa persona comienza a practicar Kegel’s o hipopresivos? ¡Que su suelo pélvico se tensará aún más y cada vez será más difícil que re aprenda a relajarse!

Como dice Katy Bowman: “Tenso no es lo mismo que fuerte. Tenso es eso: tenso”. Y para que un músculo sea un sano y fuerte tiene que ser tan capaz de tensarse como de relajarse. Imaginemos los grandes músculos de los amantes de las pesas: enormes bíceps que mantienen en todo momento los codos en ligera flexión incapaces ya de estirarse completamente.

Sobre todo si trabajas con mujeres embarazadas, evita recomendar a la ligera los ejercicios de Kegel y la práctica de abdominales hipopresivos para un tratamiento postparto. En la práctica de yoga encontramos múltiples movimientos y posturas en las cuales trabajar estas dos funciones del suelo pélvico, la de activarse y la de relajarse, de manera natural y eficaz. Es más, en la vida cotidiana hay múltiples acciones y funciones en las cuales podemos enfocarnos para comprender y reforzar el sano funcionamiento del suelo pélvico.

Si quieres saber más, no te pierdas los próximos artículos:

–Tres posturas y tres movimientos para comprender el funcionamiento del suelo pélvico.

–El suelo pélvico y su funcionamiento natural.

Gabriela Angueira es profesora de yoga especializada en Yoga para Embarazadas y Yoga Terapéutico para el Suelo Pélvico

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Door • 29 Jul, 2013 • Sección: Groeten