Carmen vecchia

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Ahimsa, la armonía en el ásana
Publicado el 16 Apr, 2018

La sadhana yóguica comienza con Ahimsa, el primero de los Yamas. Empieza con Ahimsa como una condición indispensable que nos va a ir guiando a lo largo del resto de preceptos o actitudes y de los restantes siete pasos que conforman el Raja Yoga (yoga del perfecto control de la mente). Escribe Carmen Viejo. [1] Los tratados no suelen aventurarse a definir Ahimsa. Nos dicen lo que no es: “no es violencia”. ¿Pero qué es violencia y, sobre todo, qué es lo contrario a la violencia? Dicen los Yoga-Sutra que los yamas y niyamas se alcanzan practicando su versión positiva. Para practicar entonces la no-violencia, Ahimsa, deberíamos ser antes capaces de nombrarla o traducirla. Podríamos hacerlo de muchas formas: Ahimsa juega con las letras que conforman “simha”, el término para nombrar al león en sánscrito, con la partícula inicial “a” que lo niega: es decir, aquél que reconociendo su león o poder interior, es capaz de domeñarlo para el bien común… Ahimsa, ya lo dijo Gandhi, no es cualidad de flojos de carácter ni de débiles ante sus propios miedos y pasiones, si no la cualidad de quien posee dominio personal y fortaleza interior. ¿Y cuál es el efecto de Ahimsa? “Por sus frutos lo conoceréis”… Ahí es donde surge la palabra “armonía”, una cualidad que es ley en el Universo pues define cómo se rige el Cosmos, y precisa ser la aspiración de la humanidad y del individuo consciente. La armonía definida como la implicación beneficiosa entre el todo y las partes y la contribución beneficiosa de las partes al todo, entendiendo con beneficioso lo que permite al ente o sujeto ser lo que es en esencia, contribuyendo a la esencia del todo al que pertenece. Ahimsa es por tanto la cualidad principal de la dualidad y de la multiplicidad: correspondencia, causalidad e interrelación acorde. El alma de lo uno manifestado en el dos y en lo plural. Mantener este principio, observarlo y cuidarlo es útil para gestionar el hogar o un país o cualquier comunidad o ecosistema… También la propia relación con el cuerpo y sus miembros. Y entre el individuo y el Universo. Romperlo es el comienzo de la violencia. Amor, su otro nombre En el hogar logramos armonía cuando cada individuo puede desarrollarse y ser, contribuyendo al mismo tiempo al bienestar del hogar para beneficio de todos… Trasladado a la práctica yóguica, y en concreto al ásana, armonía rige cómo se relaciona cada parte del cuerpo en la construcción y vivencia de la postura concreta, y cómo la postura beneficia a cada parte del cuerpo. De manera que no puede entenderse por yoga una postura que beneficiando una zona, perjudique a otra… Pero el cuerpo no es un ente aislado, así que la armonía creada en el cuerpo por cada una de las partes implicadas en el ásana, se traslada a la respiración, a la energía, a la psique y al entorno del practicante, con una vibración que es un eco de lo particular a lo universal y de lo universal a lo particular. Dicen los astrofísicos que la armonía del Universo es trasladable a cualquier parte que se convierta en receptor y emisor de esa propia armonía… Ahimsa es la cualidad principal que funde al Universo y que hace de lo diverso uno, y de lo uno, diverso. Puede dársele otro nombre: amor. [2]Carmen Viejo Heredero. Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Asociación Española de Practicantes de Yoga y por la Escuela Sivananda. Talleres, retiros y clases en Granada, Centro Presentia Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2018/04/flor-de-la-vida.jpg [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/04/Carmen-Viejo.jpg

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Arcano nr. 22: Dvi fino a Bhujasana, il tizio
Posted on 18 set, 2017

El loco es aquel que aún no salió del paraíso inconsciente; o aquel que habiendo salido de él, tras hacer el camino, madurar y adquirir sabiduría, vuelve a esa ingenuidad del principio, a esa bondad inicial, no por ignorancia sino por sabiduría. Vuelve al Paraíso consciente. Escribe esta serie que acaba hoy Carmen Viejo. [1] Palabra clave: Ingenuidad “Todo el mundo parece ocupado, solo yo permanezco ocioso y soñador. Soy distinto de los demás. Para mí lo más importante es ser nutrido por la Gran Madre”. (Tao te Ching) El Arcano de El Loco no lleva número. Puede representar el 0, como la vuelta a la inocencia primigenia, al origen. Ingenuo, del latín ingenuus, hace referencia etimológica a aquel que nació en el propio lugar y permanece noble. Lo que encajaría bien con el número 0. El loco es aquel que aún no salió del paraíso inconsciente; o aquel que habiendo salido de él, tras hacer el camino, madurar y adquirir sabiduría, vuelve a esa ingenuidad del principio, a esa bondad inicial, no por ignorancia, como el primer loco, sino por sabiduría. Vuelve al Paraíso consciente. Cuando no es así, el Loco se convierte en el número 22 del Tarot y abre el trayecto a los Arcanos Menores, que a partir del 23 y través de los cuatro palos o elementos (bastos, copas, espadas y oros), sumen al andante en las múltiples experiencias de lo fenomenológico. Ahí, el caminante, como un vagabundo por la vida, ora sufre ora se alegra, cae y triunfa, sube y baja, y se deja llevar por las circunstancias de la vida como si esas experiencias fuesen lo único real, inconsciente de su propia naturaleza esencial. Locos somos todos, hasta despertar al Mago o Iniciado. En cambio, el Sabio, llegado al número 0, permanece en el Mundo sin ser de él. Vive las mismas circunstancias que los demás, pero en su fuero interno sabe que son los “caballitos de un tío-vivo”, como decía la canción de Jonh Lennon Watching the wheels, al que puede ver dar vueltas sin subirse a él. Sorprendentemente, el sabio representado por el número 0 por su proximidad al Origen, es visto desde fuera como un loco, mientras que el Loco del 22 es visto como un hombre preocupado y por ello bien adaptado e implicado en el mundo. Dice el Tao Te Ching: “Todo el mundo vive en la abundancia, solo yo parezco necesitado. Tengo el corazón tan confuso como el de un loco. Las personas comunes son brillantes. Solo yo parezco obtuso. Las personas comunes poseen ideas claras. Solo yo parezco ensimismado. Impredecible, como el mar. Sin rumbo fijo, como el viento”. Correspondencia con los asanas La karana de la Rodada es un ejercicio que entrena la movilidad de la columna vertebral y de la pelvis, ganando flexibilidad y libertad para el cuerpo. Sentados y con las rodillas recogidas en posición fetal, la barbilla cerca del esternón, rodamos hacia delante y hacia atrás, sin despegar las piernas, manteniendo esa forma circular del cero, inicio y final. Anantasana emana energía hacia el exterior, despertando lo que está dormido, haciéndonos partícipes de la energía cósmica. Ananta es esa serpiente cósmica infinita de la que brota la vibración vital. Como ásana se construye tumbados lateralmente en el suelo, elevando la pierna a la vertical con apertura lateral de la cadera y tomando con la mano el dedo gordo del pie. La mano del otro brazo que está en contacto con el suelo puede permanecer sujetando la cabeza o ascender para unirse al codo del brazo elevado. Utthita Eka Pada Shirshasana es un equilibrio sobre una pierna, mientras la otra se dobla, flexionándose por la cadera, hasta que la rodilla se sitúe por detrás de la axila. Entonces la mano toma el arco del pie por el exterior. El otro brazo puede rodear la cintura por detrás y asomar tomando el muslo de la pierna flexionada. En su posición final, difícilmente asumible, ese pie podría quedar por detrás de la cabeza, de ahí su nombre en sánscrito. Esta postura de “Equilibrio con el Pie detrás de la Cabeza” genera un estado de inocencia, de ingenuidad, de pureza primordial, donde principio y final se unen. Por último, Dvi Hasta Bhujasana es una postura divertida, fresca, con menos dificultad de lo que aparenta, siempre que haya la suficiente flexibilidad en las caderas. Se puede acceder a ella agachándonos hasta situar las manos en el suelo con las piernas apoyadas en los brazos, y buscar la elevación de caderas y piernas en equilibrio. O desde la posición sentada, colocar las manos en el suelo, con los abrazos sosteniendo las corvas e ir hacia adelante hasta elevarnos. La concentración que desarrollan estas posturas es un estado natural, lúcido y fácil que nos lleva a la meditación en la vida, en el día a día, sin solemnidades, sin evasiones de la realidad ni rechazos o negaciones. Al fin, el iniciado puede decir sí a la Vida y hallar en ella su Paraíso. Nota: Estudio y efectos deKarana de la Rodada, Anantasana, Utthita Eka Pada Shirshasana y Dui Hasta Bhujasana, en páginas 19, 151, 317 y 289 de Yoga. Ampliación, de Manuel Morata. Carmen Viejo Heredero (Ahimsa) Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). Clases en Granada, Centro Presentia. Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/09/el-loco.jpg

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Arcano nr. 21: Siddhasana, il mondo
Pubblicato 24 agosto 2017

Este arcano es un mensajero de la madurez espiritual, del huevo que eclosiona mostrando el aura del alma que encerraba y de la que emana el mundo, ocultándose en su apariencia. La espiral va llegando a su realización completa. Escribe esta serie Carmen Viejo. [1] Palabra clave: “Obra Completada” “En aquel momento, la canción de mil voces consistía en una sola palabra: el OM, la perfección”. (Hermann Hesse) El arcano del Mundo nos presenta un personaje realizado en forma femenina y masculina, dentro de un aura custodiada por los símbolos de los cuatro elementos, un huevo cósmico, símbolo de plenitud. Los alquimistas consideraban ese huevo el signo de la Obra Completada, transmutar el metal común en oro, hallar la piedra filosofal capaz de desvelar la naturaleza áurea esencial de las cosas, descubrirla y realizarla. Es, por lo tanto, este arcano un mensajero de la madurez espiritual, del huevo que eclosiona mostrando el aura del alma que encerraba y de la que emana el mundo, ocultándose en su apariencia. No todos llegan al 21 en su aspecto último, pero sí nos aproximamos en cada vida. La madurez personal es una manifestación de esta aproximación. La madurez espiritual es un nivel aún mayor. Comprender, soltar las pasiones, reunir las diez actitudes mostradas en los arcanos precedentes, hacer el camino personal que nos propone cada vida, desarrollar nuestros dones y entregarlos, proporcionan la obra completada, otra vuelta a la espiral; ésta, exponencial. La Realización o Liberación, como la expresa el Yoga, es una aspiración progresiva y continua, sin fecha de caducidad, que supone la transformación de la energía cósmica en pura conciencia. El encuentro definitivo entre el Alma y el Ser. Entre Jiva y Purusha. Entre Rada y Krishna. Entre Sakti y Shiva. El matrimonio sagrado, de lo gnósticos. El Nirvana budista. La resurrección en Cristo. En sus fases temporales, es el final de un camino, de una vida experimentada conscientemente, colmada de sabiduría y puesta al servicio de otros seres. La realización en cada vida supone liberar los dones recibidos para ser en plenitud en beneficio de todos, que no es poca aspiración para un practicante de yoga. Correspondencia con los ásanas Paksasana lleva el sugerente nombre de “Postura del ala”. En ella, el practicante, de pie sobre una pierna, eleva y despliega al lateral la otra, tomando el dedo gordo con la mano. Su realización, cuando ya se domina, aporta una indudable sensación de libertad y plenitud. Debe completarse con el otro lado. Esa sensación se complementa con la alegría vital y la armonía que genera Natarajasana, la “Postura del dios de la danza”, que es, como explica Manuel Morata en su manual, una “intensa postura de extensión sobre un pie dedicada al señor Shiva, el gran Yogui”. Sostenido sobre una pierna, en equilibrio, y con los brazos elevados sobre la cabeza, la otra pierna se eleva por encima de la cabeza uniéndose el pie a las manos con una cinta que facilita la postura. Shiva representa el Purusha, la Autoconciencia, y su danza muestra su capacidad para mover el mundo y hacerlo evolucionar. Otra poderosa postura es Bhumi Chakrasana, “la Rueda en el suelo”, el popular “puente” que se hacía con cierta facilidad en la infancia. Una extensión completa y profunda con el cuerpo sobre las manos y los pies, partiendo de la posición supina con las palmas apoyadas en el suelo a la altura de los hombros. Cuando podemos realizarla, siempre con una preparación suficiente, elevamos poderosamente la sensación de ser en plenitud. ¿No sentíamos que todo era posible cuando de niñ@s la realizábamos sobre la hierba? Siddhasana y Padmasana son las posturas clásicas de meditación. Los ásanas de meditación son la culminación del templo personal, de la arquitectura física capaz de generar un campo de comunicación multidimensional. Yoga es integración. Yoga es unidad. Cuando ponemos en armonía las dimensiones física, energética, psíquica y causal, con la mente en reposo, las fluctuaciones aquietadas, “entonces el que ve, puede ver su propia forma”, como reza el tercer aforismo del capítulo primero de los Yogasutra. Nota: Estudio y efectos de Natarajasana, Bhumi Chakrasana, Siddhasana y Padmasana, en páginas 219, 134, 243 y 244 de Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada, y de Paksasana, en página 304 de Yoga. Ampliación, ambos de Manuel Morata. Carmen Viejo Heredero (Ahimsa). Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es     [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/08/elmundo.jpg

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Arcano nr. 20: Supta Virasana, trial
Pubblicato 17 agosto 2017

Es una llamada al resurgir de la auténtica naturaleza inmortal. Un acto de claridad espontánea, que irrumpe sin embargo al final del camino caminado. "¡Despertad!" Es la llamada a la conciencia colectiva. Ya lo decía el maestro cordobés Séneca: “Vivís como si hubierais de vivir para siempre, sin que vuestra fragilidad os despierte". Escribe esta serie Carmen Viejo. [1] Palabra clave: “Despertar” “No somos seres humanos que a veces tenemos experiencias espirituales. Somos seres espirituales que a veces tenemos experiencias humanas…”. (Deepak Chopra) Saber quiénes somos más allá del concepto intelectual, como experiencia, es la base de ese despertar que anuncia el arcano 20, El Juicio. Este juicio, unido al dogma de todas las grandes religiones, puede entenderse de forma literal o de forma mística como esa reposición de la identidad auténtica y espiritual. Puede ocurrir tras la muerte física o tras la muerte simbólica de la personalidad. De hecho, el objetivo del iniciado es llegar a esa “resurrección” de la naturaleza espiritual esencial antes del proceso de dejar el cuerpo. La vida se ve transformada si se descubre la inmortalidad en el momento presente, puesto que el alma es eterna y es el vehículo de realización de la conciencia, viviendo desde ese momento en ella y para ella. En el arcano anterior se cierra la serie de las actitudes. El 20 es otra vuelta a la espiral, una nueva iniciación, otro cambio sustancial y dimensional. De cómo se haya dado lo anterior dependerá el paso al arcano 21 y a la obra concluida o al 22 y vuelta a empezar. Por eso, El Juicio es un momento de inflexión, no necesariamente desde fuera, como la sentencia de un juez divino y omnipotente, o incluso de un jurado condescendiente y comprensivo, sino como la evolución natural de La Rueda, impulsada por la Ley de la Causalidad. Dicho en otras palabras, resurrección o polvo y de nuevo a modelar. La resurrección es una suerte de iniciación, como explica Mircea Eliade en su libro Nacimiento y Renacimiento: “Para la antigüedad en general, la divinización del hombre no era un sueño extravagante. Sabe, pues que tú eres un dios, escribió Cicerón. Y en un texto hermético podemos leer: Te conozco, Hermes, y tú me conoces a mí: yo soy tú y tú eres yo. Como dijo Clemente de Alejandría, el auténtico gnóstico ya se ha hecho Dios”. Esta acción de resurrección, de despertar y de enjuiciamiento de qué y quiénes somos en realidad es un acto de claridad espontánea, que irrumpe sin embargo al final del ciclo, del camino caminado. ¡Despertad!, es la llamada a la conciencia colectiva. Ya lo hacía el maestro cordobés Séneca: “Vivís como si hubierais de vivir para siempre, sin que vuestra fragilidad os despierte”… Correspondencia en ásanas Varios ásanas pueden ayudarnos a ese tiempo de inflexión: Urvasana, la “Postura de los muslos”, con las piernas separadas, rodillas en flexión, tronco en vertical, y manteniendo con serena firmeza este ásana que eleva el nivel de atención. Las manos pueden mantenerse sobre los muslos o detrás de la cabeza o unidas en el centro del pecho. Sarpasana, la “Postura de la serpiente”, supone el esfuerzo por salir de la tendencia a reptar para elevarnos al elemento aéreo, como un triunfo de la fuerza vital para elevar el nivel de vibración de lo manifiesto. Tumbados boca abajo, con piernas unidas y nalgas apretadas, manos apoyadas a ambos lados de las caderas en el suelo, elevar frente y pecho y mantener. Supta Virasana, “el Héroe tendido” representa esa alma que duerme en apariencia mientras está interiormente despierto. Sentados entre ambos talones, ir descendiendo el sacro y la espalda hasta apoyar en el suelo sin arquearla. Llevar los brazos hacia atrás rodeando la cabeza, para un estiramiento más pronunciado. Supta Balini Asana, “la Postura tendida de la fuerza”, manifiesta ese levantarnos, salir del sueño, concentrar las fuerza y tener experiencia de la naturaleza amorosa y espiritual esencial. Alzando las piernas a la vertical, mientras se pegan lumbares y cervicales al suelo, brazos con los codos tocando la cintura y los antebrazos abiertos al lateral hasta tocar con las manos el suelo. El examen sobre la capacidad de ser, sin claudicar a lo que no es, requiere la voluntad y conciencia del aspirante. Dice Deepak Chopra: “Seguiremos sin realizarnos mientras no cultivemos las simientes de divinidad que están dentro de nosotros. En realidad somos seres divinos disfrazados, y los dioses y las diosas que están dentro de nosotros en estado embrionario aspiran a materializarse plenamente. Es el despliegue de lo divino que llevamos dentro. Es percibir lo divino dondequiera que vayamos”. Nota: Estudio y efectos de Sarpasana, en página de Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada, y de Urvasana, Supta Virasana y Supta Balini Asana, de las páginas 117, 112 y 126 de Yoga. Ampliación, ambos de Manuel Morata. Carmen Viejo Heredero (Ahimsa). Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es Mira la página de Carmen Viejo en facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100018379142420 [2] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/08/Juiciio.jpg [2] https://www.facebook.com/profile.php?id=100018379142420

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Arcano n ° 19: Surya Namaskar, il sole
Pubblicato 2 agosto 2017

El Saludo al Sol es una ofrenda de la existencia humana a esa Conciencia Cósmica entorno a la cual gira el Universo, en una llamada al regreso y a la fusión. Escribe esta serie Carmen Viejo. [1] Palabra clave: “Conciencia” “El Sol ha nacido del ojo de Purusha, el gigante cósmico; de suerte que cuando el hombre muere y su cuerpo y su alma se integran en el macrántropo cósmico, su ojo vuelve al Sol”. (Tratado de Historia de las Religiones. M.Eliade) La Conciencia es el sol de cada micro-mundo. El ojo por el cual el Ser ve, desidentificándose de lo visto y diferenciando la individualidad. Pero el astro rey elige a los suyos y les exige pruebas para llevarlos en ese viaje sin retorno a la inmortalidad. El 19, su número, es la maestría elevada al 10. Desde el individualismo, el individualismo es superado. Es el triunfo de quien ve sobre lo que ve. La luz de lo intelectual. El Universo es sagrado y vivo, pero sin los soles, no sabría de sí mismo y permanecería en la oscuridad. El maestro de Juan Manzanera, Lama Wangchuk, le decía “Tu estado natural es la felicidad. Tú no eres ninguno de los estados mentales por los que pasas. Como las nubes surgen en el cielo. Las nubes no son el cielo y detrás de ellas siempre está el sol”. El arcano del Sol viene a recordar esa naturaleza luminosa esencial a la que podemos acceder más allá de las fluctuaciones de la mente. Esa naturaleza luminosa aporta unas cualidades humanas descritas en el Mahabharata por el propio Surya, dios del Sol: “Tu hijo será un fiel reflejo de mí, un gran arquero, bondadoso de corazón como ningún otro. Será famoso en todo el mundo por su generosidad y servicialidad: jamás le negará nada a nadie, incluso cuando le pidan que no dé. Será un hombre orgulloso y sensible cuya fama perdurará en el mundo mientras que el sol y la luna permanezcan en sus órbitas”. Efectivamente, la conciencia es emanadora de las cualidades de la concentración (arquero), la bondad y generosidad, la fama, el orgullo y la inmortalidad. Y los seres humanos estamos desarrollando esa consciencia cuyo límite tan solo es la propia realización o fusión con la Luz o Conciencia Cósmica. El camino para lograrlo es una larga peregrinación llena de pruebas. Como el hijo del Sol, Radheya, manifiesta en el inicio de su propia peregrinación en el Mahabharata, la búsqueda del Conocimiento es la guía que puede permitir descubrir esa conciencia solar interior: “En este mundo no hay nada superior al conocimiento, y el conocimiento no hace diferencias de casta ni credo. Iré en busca de conocimientos y me convertiré en un sabio; un sabio encuentra reconocimiento dondequiera que va”. El humano nace de una naturaleza mortal siendo hijo de la inmortalidad. Volver a reconocerse como esa esencia inmortal, consciente y luminosa, es el reto de la propia existencia, larga y paciente, con sus días claros y oscuros, con amaneceres y atardeceres, y esas nubes que pueden ocultar el sol a la vista, sin que éste tiemble ni un ápice tras ellas. Como el Gayatri mantra declama: “Contemplamos la gloria de la Luz que ilumina los tres mundos: denso, sutil y causal. Yo soy ese poder vivificador, el amor, la iluminación radiante y la gracia divina de la Inteligencia Universal. Oramos para que esa divina luz ilumine nuestras mentes”. Correspondencia en ásanas Surya Namaskara, el Saludo al Sol, es un encadenamiento de ásanas que, según explica Manuel Morata en su manual Yoga. Ampliación, “puede adoptar la forma de plegaria cuando el ritmo es más lento tratando de desarrollar la percepción y el contacto sutil”. El Saludo al Sol es una ofrenda de la existencia humana a esa Conciencia Cósmica entorno a la cual gira el Universo, en una llamada al regreso y a la fusión. El Mudra de la Demanda culmina el Saludo al Sol convirtiendo a quien lo practica, de pie, con los brazos en alto, las manos y el corazón abiertos, en un receptor de esa luz de conciencia: “El practicante se transforma en una especie de imán cósmico que, al situarse en actitud de apertura, recibe libremente el caudal del universo, convirtiéndose al mismo tiempo en receptor y transmisor de dichas fuerzas”, explica Morata en el citado manual. Archa Chakrasana, “Postura de Mitad de la Rueda”, es un gran desbloqueador energético. De pie, apertura dorsal en extensión, con control de la cintura lumbar. Las manos pueden dejarse detrás de la cabeza o apoyando en los muslos, por debajo de nalgas. Una vez liberada la energía, puede ser dirigida hacia la observación mental. Contrarrestar con una flexión hacia delante. Purna Dhanurasana o “el Arco completo”, precisa generalmente de la ayuda de cintas para llegar a unir manos y pies por encima de la cabeza. Representa una evolución avanzada del arco tradicional, en posición tumbados boca abajo, y su ejecución requiere una guía. Desarrolla la conciencia. Navasana, “La Nave”, recentra el trabajo anterior, compensa las extensiones y equilibra el excedente de energía potenciando Manipura chakra, para desarrollar energía vital y dirigirla a la concentración. Partiendo de la postura sentada, elevación de piernas sobrepasando la altura de la cabeza y mantenimiento. Se puede utilizar la forma Ardha Navasana (con las rodillas dobladas y próximas al pecho), para no sobrecargar las lumbares. Manipura chakra tiene una incidencia en el sol energético del plexo, fuente de vitalidad y alegría interna, que debidamente compensado con los chakras anteriores, puede destinarse a desarrollar la preciada Conciencia. Nota: Estudio y efectos de Ardha Chakrasana, Purna Dhanurasana y Navasana, en páginas 130, 111 y 198 de Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada, y de Surya Namaskar y Mudra de la Demanda de las páginas 54 a la 61 de Yoga. Ampliación, ambos de Manuel Morata. Carmen Viejo Heredero (Ahimsa). Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). Talleres “Yoga y arcanos: comprensión y práctica”: Retiro: del 7 al 13 de agosto En “Casa de los Telares”, Válor, Granada. Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es https://casalostelares.blogspot.com.es [2] Mira la página de Carmen Viejo en facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100018379142420 [3] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/08/Sol-Tarot.jpg [2] https://casalostelares.blogspot.com.es [3] https://www.facebook.com/profile.php?id=100018379142420

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Arcano n º 18: Ardha Chandrasana, la luna
Pubblicato il 24 luglio 2017

Ser capaces de entrar en el interior, escuchar la propia voz, observar las emociones, hacer balance en quietud y detener la acción y la exigencia social que embota y distrae de lo esencial, es la lección de este arcano. Pero para entrar en la oscuridad y no perdernos, debemos coger el hilo de Ariadna del lugar del “corazón” que conecta con el alma. Escribe esta serie Carmen Viejo. [1] Palabra clave: “Introspección” “Sherezade reanudó el relato del cuento y lo interrumpió al llegar la luz. Y con este ardid fueron pasando los días y las noches, que llegaron a sumar más de mil y una…”. (Las Mil y Una noches) El tiempo, la vida, la fertilidad y el alma, no serían tales en la tierra si no estuviese la Luna. Sin ella, la Tierra giraría demasiado deprisa como para acumular luz del Sol y el eje de rotación terrestre se desestabilizaría haciendo fluctuantes las estaciones. Aseguran los científicos españoles Ignacio Martínez y Juan Luis Arsuaga: “Si la Luna no estuviera en el cielo, seguramente la Humanidad no estaría en la Tierra para echarla de menos”. Pero es que además, ella rige el mundo astral, psíquico y acuático. Despierta el subconsciente con su baúl de conocimiento interno al que podemos acceder, rige la naturaleza no social, salvaje en cuanto libre e indómita, atrapa la luz de un Sol que, de no estar ella, pasaría por nuestro lado sin detenerse, y la almacena para reflejarla cuando la oscuridad se cierne y nada podemos ver. En términos espirituales, la luna es el Alma capaz de comunicar la Vida con el inaccesible Sol de la Conciencia. “Los senderos que todos seguimos son los del yo intuitivo, innato y salvaje”, dice Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos. La instrospección, el conocimiento de la propia alma, la conexión íntima con los misterios de la vida y la muerte, cíclicos y fluidos, están en estrecha relación lunática y nocturna. Tenemos un tiempo para el dharma social y tenemos un tiempo para el dharma del alma, y si el primero es diurno y regido por el sol, el segundo es nocturno y regido por la luna. Darnos tiempo, intimidad, encuentro con el silencio, con la soledad, con los sueños que a veces son como una voz más profunda, con el estado de conciencia que hace accesible la voz interior, es parte de la libertad como seres espirituales. Sin la noche, seríamos esclavos. Aunque a veces nos dé miedo ese silencio, esa soledad y esa libertad. Ser capaces de entrar en el interior, escuchar la propia voz, observar las emociones, hacer balance en quietud y detener la acción y la exigencia social que embota y distrae de lo esencial, es la lección de este arcano. Pero para entrar en la oscuridad y no perdernos, debemos coger el hilo de Ariadna del lugar del “corazón” que conecta con el alma. Si hace tiempo que no se establece esa conexión, habrá que esperar a que pase el día, a que se apacigüen los sonidos de la calle, a que comience a entonar su canto de sonar el autillo, a que la luz se haga tenue y resbaladiza, a que se escuche la propia respiración y haya tiempo para sentarse con las manos vacías y la imposibilidad de hacer. Entonces el alma proseguirá el relato de los mil y un símbolos y maravillas que cobija el subconsciente y el lenguaje arcano de lo que parece sueño y tal vez no lo es tanto. Correspondencia con los ásanas Ardha Chandrasana es la “Postura de la media luna”, en creciente o en decreciente, según se haga la lateralización de pie a un lado o al otro. La energía se sensibiliza en los costados, abriendo la puerta al entendimiento psíquico, armonizando el tiempo con sus crecidas y decrecidas, sus flujos y reflujos, necesarios para acompasar el alma al ritmo de la vida. Culminar dejando caer el cuerpo en flexión pasiva sobre las piernas, con las rodillas levemente flexionadas. En la ilustración de este arcano, dos perros recuperan su naturaleza silvestre a la luz de la luna a la que aúllan. Representan el despertar de la naturaleza instintiva y no domesticada. Dos posturas ayudan en este sentido: Adho Mukhasana y Urdhva Mukha Svanasana, “Postura del perro boca abajo” y “Postura del perro boca arriba”, respectivamente. Ambas producen un gran estímulo y fluidificación energética. Con Eka Pada Chandrasana, “Postura del pie a la luna”, la energía se dirige hacia el interior, desarrollando la capacidad contemplativa en un estado lúcido y no divagatorio. La “noche oscura” de los contemplativos hace referencia la idoneidad lunar para el encuentro con lo místico. El cierre de la sesión, para propiciar el encuentro místico, puede ser Baddha Supta Garbhasana, “Postura del feto tendido y ligado”, que sumerge al practicante en un sueño consciente en la matriz cósmica. Tras la relajación necesaria al deshacer la postura, el practicante se verá reclamado y atraído hacia el estado de meditación, como una marea poderosa reclamada por la fuerza lunar. Nota: Estudio y efectos de Ardha Chandrasana, Adho Mukhasana y Baddha Supta Garbhasana, en páginas 89, 104 y 162 de Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada, y de Urdhva Mukha Svanasana y Eka Pada Chandrasana en páginas 165 y 314 de Yoga. Ampliación, ambos de Manuel Morata. Carmen Viejo Heredero (Ahimsa). Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). “Yoga y arcanos: comprensión y práctica”: 1º retiro: del 24 al 30 de julio 2º retiro: del 7 al 13 de agosto En “Casa de los Telares”, Válor, Granada. Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es https://casalostelares.blogspot.com.es [2] Mira la página de Carmen Viejo en facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100018379142420 [3]     [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/07/la-luna.jpg [2] https://casalostelares.blogspot.com.es [3] https://www.facebook.com/profile.php?id=100018379142420

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Arcano nr. 16: Hastasana, Tower
Pubblicato il 10 luglio 2017

La Torre recuerda que todo lo que puede hacer el ser humano en el medio exterior es efímero, temporal, llamado a desmoronarse. Cuanto más alto se eleve en el mundo externo para alcanzar lo intemporal, mayor será la caída. Pero caer es de nuevo invertirse, como otro nacimiento más, esta vez hacia sí mismo, desnudo de lo externo, para alcanzar lo interno y atemporal. Escribe esta serie Carmen Viejo. [1] Palabra clave: “Liberación” “Por eso se llamó Babel, porque allí confundió Yahve la lengua de la Tierra y de allí los dispersó”. (Génesis, 11) Este episodio del Antiguo Testamento parece una broma pesada. ¿Por qué Yahvé al ver un pueblo unido por una única lengua, capaz de hacer aquello que se proponga, decide infundirle la confusión, dispersar a sus gentes y diversificar sus lenguas? YHVH son las cuatro letras reunidas en el Tetragrammaton utilizado por diversas escuelas mistéricas. Es el nombre con el que se Conoce lo que es Incognoscible: “Yo Soy el que Soy”. Pero para conocer hay que tomar distancia del sujeto de conocimiento, dispersar sus partes, comprenderlas una por una, hasta volver a reunirlas. Cada una de estas partes lleva el germen de lo que es, de lo esencial. Llegados al arcano 16, dominado el mundo exterior, no queda sino explorar el interior. Ahora la Torre protectora ya no sirve. Sea ésta todo aquello que podamos ingeniar para buscar protección, que no sea el sí mismo: una institución, un dogma, un hogar, o el propio cuerpo… Habrá que soltar cada uno de estos sostenes para sostenernos en lo único que queda: lo que Es. Al arribar al 16, se alcanza la comprensión de que todo lo que el iniciado necesitó para culminar el camino que comenzó en el Arcano 1, está en él. Le quedan a partir de ahora solo cinco arcanos, los del camino interior, para culminar su obra. Esta vez la obra no será una torre en la que poder refugiarse, sino disolver la propia personalidad que le llevó hasta ahí. La Torre recuerda que todo lo que puede hacer el ser humano en el medio exterior es efímero, temporal, llamado a desmoronarse. Cuanto más alto se eleve en el mundo externo para alcanzar lo intemporal, mayor será la caída. Caer es de nuevo invertirse, como otro nacimiento más, esta vez hacia sí mismo, desnudo de lo externo, para alcanzar lo interno y atemporal. Es, bien mirado, el anuncio de una liberación. Esta liberación será traumática en la medida en que no sea elegida, alcanzada por propia comprensión; pero será el paso decisivo para quien esté en condiciones de caminar hacia el interior en los cuatro arcanos restantes, hasta alcanzar la culminación. Correspondencia con los ásanas Nata Balini Asana es la “Postura inclinada de la Fuerza”. Partiendo de la postura de pie, con las manos detrás de la pelvis, los dedos entrelazados y las palmas giradas hacia el suelo en apertura de hombros y clavículas, se flexiona el tronco a la horizontal. Al permanecer en este estiramiento y apertura, se liberan las estructuras que tienden a mantenernos en el encierro de la seguridad (el giro de manos no es por el lado fácil, sino por el que parece imposible). Purna Shalabhasana, o forma completa del Saltamontes, no es una postura accesible para todo el mundo, pero se puede llegar a una aproximación con alguna ayuda, como apoyar el vientre en un cojín bien alto. En esta forma, el Saltamontes se convierte en postura invertida, pero nacida de abajo-arriba, para simbolizar el momento de construcción de la torre que luego veremos desmoronarse. Es un reflejo del intento del hombre de llegar al cielo trepando hacia el exterior, cuando el único camino posible es descender al interior. Hastasana, la Postura sobre las Manos, es otra postura vertical e invertida con más garantías de éxito. Sobre las manos, las piernas se lanzan a la vertical. Será fácil comprobar que podemos llegar a las altas cumbres, pero no permanecer en ellas mucho tiempo, no al menos aún con este cuerpo físico, ni con la densidad de un ego que se enroca en su torre. También podemos utilizar el apoyo de una pared, poniéndonos de espaldas a ella, con las manos en el suelo, y elevando las piernas para apoyarnos en ella, buscando la verticalidad de la cadera sobre los hombros. Hastasana devuelve el empoderamiento y la confianza en uno o una misma, para avanzar y evolucionar superando el miedo. Finalmente, encontraremos estabilidad en Viparita Karani, también una postura invertida, pero bien estabilizada en el terreno, sin ansias de disputarle nada a la gravedad. En postura tumbada boca arriba, se busca una posición de piernas y caderas elevadas, las manos vendrán a sostener la zona sacra. Las dorsales altas y la cabeza apoyando en el suelo, evitando la total verticalidad. En esta posición, la energía se concentra en el estrecho paso del cuello, donde radica Vishuddhi chakra. Este centro energético es como un vigía que impide el paso de lo denso a los dos últimos chakras superiores, un recordatorio de la necesaria sencillez, el imprescindible renunciamiento de lo externo, esa parábola en la que Jesús advertía: “Es más fácil a un camello pasar por el agujero de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios”, donde rico es todo aquello propio del egoísmo y el reino del Cielo es el Ser Esencial. En Vishuddhi, la energía de los anteriores chakras se refresca y sutiliza, y hace el paso para transformarse en conciencia. Nota: Estudio y efectos de Nata Balini Asana, Purna Shalabhasana, Viparita Karani asana, en páginas 193, 126 y 227 de Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada, y de Hastasana en página 366 de Yoga. Ampliación, ambos de Manuel Morata. Carmen Viejo Heredero (Ahimsa). Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). Curso “Yoga y arcanos: comprensión y práctica”: 1º retiro: del 24 al 30 de julio 2º retiro: del 7 al 13 de agosto En “Casa de los Telares”, Válor, Granada. Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es https://casalostelares.blogspot.com.es [2]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/07/la-torre.jpg [2] https://casalostelares.blogspot.com.es

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Arcano nr. 15: Hamsasana, Devil
Pubblicato il 3 luglio 2017

Dominar la fuerza del dragón es posible a través del concepto de la Vida como inmaculada (manifestación directa de lo divino) y puramente inegoísta, así como del Conocimiento como mensajero alado entre lo humano y lo divino. Ese dragón es la energía que permite a la naturaleza humana tener la experiencia espiritual, y su dominio es la lección del arcano 15, el Diablo. Escribe esta serie de Yoga y Tarot' Carmen Viejo. [1] Palabra clave: “Inegoísmo” “Entonces fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo”. (San Mateo-4) La gran prueba del iniciado es la capacidad de reconocer la Unidad y la Sacralidad en la Tierra como en el Cielo… La Vida se abre ante cada quien ocultando su divinidad en la apariencia de lo efímero. Y la mente, ciega a esa divinidad, se erige como propietaria y dominadora del mundo que se despliega ante sus ojos. No es oro lo que reluce, sino el Espíritu que da vida como una madre alimenta a sus criaturas. Creemos necesitar piedras con las que llenarnos los bolsillos y alimentar los estómagos, cuando lo que necesitamos hambrientamente es bondad, serenidad y belleza. Creemos poder alterar, perturbar y arrebatar en el propio nombre, cuando somos parte de eso que queremos poseer y lo necesitamos imperturbable para vivir de ello y en ello. El ser humano cree ser el señor y dueño y solo consigue esclavizarse. Las religiones equivocan la dirección de su condena apuntando a la propia Vida, a la Naturaleza o a la Materia, cuando Ella es Sagrada, pues es la manifestación divina del Cosmos. Como un integrista que en vez de purificar su visión prefiere tapar aquello que le recuerda su propia impureza, las religiones patriarcales han condenado el motivo de sus deseos y aversiones, sin condenar su deseo y aversión. Dice la Bhagavad Gita: “Las personas rectas que comen de los restos del sacrificio, se liberan de todos los pecados; pero los pecadores que cocinan para sí mismos, verdaderamente comen pecado”. El egoísmo es la diferencia entre moral y amoral, como Vivekananda enseñaba. Y para superar el egoísmo, la receta es sanación, pureza y solidaridad. Lo saben los que practican. El alimento del alma es aquello que emana de la propia alma, como las ideas de belleza, armonía y bondad, a las que el iniciado dedica su vida para aproximarse. Correspondencia con ásanas Dominar la fuerza del dragón es posible a través del concepto de la Vida como Inmaculada (manifestación directa de lo divino) y puramente inegoísta; así como del Conocimiento como mensajero alado entre lo humano y lo divino. Ese dragón es la energía que permite a la naturaleza humana tener la experiencia espiritual. Un ásana es una espada que conduce esa fuerza draconiana de una forma humilde, sin intención de poseer lo que no le pertenece, con la actitud del alumno que aprende etapa por etapa, y sin darse cuenta, llega un día a ser maestro por puro deseo de servicio. Como le pasó a Grillo, la espada del poder solo es accesible para el alma pura que dominó todo egoísmo. Marjara karana o “karana del Gato” es un ejercicio de extensión y flexión alternativa de la columna vertebral, generando una onda fluida, en la que habría que cuidar de tener el abdomen bajo control, como dominio de las pasiones, abrir bien las dorsales, donde reside la apertura del corazón, y no bloquear las cervicales sino extenderlas alargando la nuca y abriendo los hombros. Este ejercicio, así hecho, ayuda a dominar la pulsión egoísta; pero si se descuida la retención abdominal y el alargamiento de cervicales, colapsaría el entendimiento (ver indicaciones libro Manuel Morata al final). Shalabhasana, la “postura del Saltamontes”, es un poderoso ásana que produce una desintoxicación del organismo, limpiando los riñones, estimulando el sistema nervioso, aumentando la resistencia del organismo y el control sexual. Para obtener todo su beneficio, puede practicarse por fases: adoptada la postura de inicio, elevar primero una pierna y mantener; hacerlo luego con la otra; terminar con las dos. En esta fase final, puede aplicarse mula bandha de forma consciente. Hamsasana o “El Cisne” es una postura de difícil acceso, especialmente para las mujeres, pero a la que se puede llegar como aproximación con ayuda de un soporte para apoyar la frente y dejando los pies en el suelo o elevando solo una pierna de cada vez. Esta postura, que mantiene el cuerpo en vilo, en horizontal, sobre antebrazos y manos, con los brazos pegados al tórax, induce a una limpieza sanguínea purificadora, a la vez que tonifica y desintoxica las entrañas. Eleva la energía poderosamente, induciendo a la meditación. El Cisne personifica el proceso que hace transmutar al patito feo, la materia, a ave mensajera de los dioses, a través de la purificación del egoísmo. Nota: Estudio y efectos de Marjara Karana, Shalabhasana y Hamsasana, en páginas 55, 123 y 205 de Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada, de Manuel Morata. Carmen Viejo Heredero (Ahimsa). Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). “Yoga y arcanos: comprensión y práctica”: 1º retiro: del 24 al 30 de julio 2º retiro: del 7 al 13 de agosto En “Casa de los Telares”, Válor, Granada. Contacto: ahimsayogandalucia@yahoo.es https://casalostelares.blogspot.com.es [2]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/07/ElDiablo.jpg [2] https://casalostelares.blogspot.com.es

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Arcano nr. 14: Ardha Matsyendrasana, temperanza
Pubblicato il 26 giugno 2017

El trabajo en sosiego, la serenidad alimentada diariamente, el ora et labora, la sonrisa serena como forma de meditación, el dejar que la vida amanse, el no perturbar el ánimo por las contrariedades, el saber cuándo obrar y cuándo estar en quietud, son las virtudes del Arcano 14, La Templanza. Escribe esta serie de 'Yoga y Tarot' Carmen Viejo. [1] Palabra clave: “Ecuanimidad” “El yoga, con razón, siempre ha sido asociado a las cualidades de sosiego, equilibrio, paz interior, lucidez y, por tanto, genuina ecuanimidad”. (Ramiro Calle) Un ángel protagoniza este arcano, evidenciando una transformación ya lograda después del número 13. La calma tras la tormenta. Cada crisis vivida desde la consciencia aporta sabiduría, experiencia y templa el carácter, ni frío ni ardiente, sino templado para poder ser modelado. El 14 se relaciona asimismo con el trabajo de biblioteca y de escritura. Un monje copista, amante de los libros y del saber, sería una buena expresión de esta vibración. El trabajo en sosiego, la serenidad como cualidad alimentada diariamente, el “ora et labora” como método de práctica, la sonrisa serena como forma de meditación, el consciente dejar que la vida amanse, el no perturbar el ánimo por las contrariedades, el saber cuándo obrar y cuándo estar en quietud, son las virtudes de este arcano al que cada practicante debería aspirar. La Templanza sabe que las corrientes psíquicas y vitales se compensan las unas a las otras y las recoge y deja fluir de un recipiente a otro, pues está revestido de ambas esencias, tan de la tierra como del aire, tan de aquí como de allí, tan de este mundo como del otro. Una flor adorna su frente, pues su pensamiento es puro, sin maquinación ni juicio. Qué regalo la templanza, y sin embargo, es un arquetipo que no anuncia evolución por acción externa, sino por la propia actitud interna. Los inquietos aprenden en ella a aquietarse, y los quietos pueden enviciarse en ella, desvirtuándola. Por eso la templanza precisa no ser una excusa ni ser impuesta, sino que es el logro del alma sobre la personalidad. Correspondencia en ásanas Trabajar la ecuanimidad es labor diaria. Por eso son variados los ásanas que proponemos para ejercitarnos en ella. Hay que eliminar fuego, si este es sobrante; hay que despertarlo, si este está apagado. En Vakra Tadasana, “La postura de la palmera en rotación”, se parte de la posición de pie, con una separación de piernas no mayor que el ancho de caderas, los brazos abiertos, como dos alas a los lados. Entonces, con la respiración en inhalación, se alza la columna y se gira desde la cintura, mientras las caderas y piernas permanecen estables y fuertes. La cabeza gira también. El fluido de energías se equilibra generando templanza. Purvotanasana o “Estiramiento del Este” (zona anterior del cuerpo) es una postura que hace fluir el prana. Desde la posición sentada, apoyar las manos por detrás y empujar el suelo para elevar el tronco, con el torso hacia arriba y las piernas juntas y extendidas, las articulaciones de hombros y clavículas experimentan una gran liberación. Es equilibradora pues estimula tanto como calma. Ardha Matsyendrasana es una de las grandes posturas. También conocida como la “Gran Torsión”, parte de posición sentada para, con el cruce de las piernas, una de ellas con la rodilla elevada, producir un masaje al vientre y a los órganos abdominales. El giro implica a toda la columna vertebral, cintura escapular y cuello. Una vez hecha a un lado y al otro, proporciona psíquicamente una paz hacia lo vivido y lo por vivir que lleva al estado de ecuanimidad. Sus beneficios físicos y energéticos la aconsejan como una de las habituales en el practicante. Igualmente recomendable en la sesión habitual es Paschimottanasana, “La Pinza” o “Postura del estiramiento del Oeste”. Su capacidad para calmar, equilibrar, serenar y dinamizar la energía, es legendaria. Requiere sin embargo una buena técnica de ejecución. Supone la flexión del tronco sobre las piernas en posición sentada que, de no poderse dirigir hacia la apertura sacro-lumbar, generaría una desproporcionada joroba dorsal, efecto contrario a lo que se busca. Conviene por ello flexionar ligeramente las rodillas y buscar en todo momento el contacto vientre-muslos. Así, la postura no solo será suministradora de templanza, sino que para su ejecución requiere asimismo de la ecuanimidad del que es capaz de aceptar su limitación y hacer con ella el mejor trabajo de aproximación posible. Bien ejecutada, es inmensamente beneficiosa para el trabajo espiritual. De ella dice Manuel Morata: “Su principal objetivo es el de hacer circular las energías por la columna vertebral, permeabilizando su canal sutil Sushumna, para abastecer así los distintos centros cerebrales”. La práctica asidua de Yoga, con conciencia, método y armonía, es un entrenamiento diario para la ecuanimidad, la aceptación y la serenidad, como exponente definitorio de su filosofía. Por eso, la brusquedad, la competitividad, la agitación, las prisas, y también la queja, precisan quedar fuera de la esterilla. Ecuanimidad, de principio a fin; templanza. Nota: Estudio y efectos de Vakra Tadasana, Purvotanasana, Ardha Matsyendrasana y Paschimottanasana, en páginas 177, 196, 175 y 141 de Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada, de Manuel Morata. Carmen Viejo Heredero (Ahimsa) Profesora de Yoga, Licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es “Yoga y arcanos: comprensión y práctica”: 1º retiro: del 24 al 30 de julio 2º retiro: del 7 al 13 de agosto En “Casa de los Telares”, Válor, Granada. Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es https://casalostelares.blogspot.com.es [2]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/06/templanza.jpg [2] https://casalostelares.blogspot.com.es

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Arcano n. 13: Halasana, la morte
Pubblicato il 19 giugno 2017

El sentido del ásana toca la esencia del origen mágico del Yoga. Igual que los arcanos del Tarot, los ásanas cuentan mucho más de lo que muestran. Durante 22 semanas iremos presentando los arcanos y su correspondencia con ásanas, a fin reflexionar sobre la geometría sagrada de nuestro cuerpo y su lenguaje oculto. Escribe esta serie Carmen Viejo. [1] Palabra clave: “Transformación” “Bendito es aquel que, habiendo visto estos ritos, toma el camino bajo la tierra, conoce el final de la vida, así como su divino comienzo”. (Pindarus. Misterios eleusinos) Este arcano eriza los pelos de cualquier mortal. Su aspecto, entre aterrador y caricaturesco, parece querer recordar las palabras de Dante en su viaje al inframundo: “Perded toda esperanza al traspasarme”. Pero el iniciado lo traspasará, y perderá la esperanza para volver a reencontrarla, porque el arcano de la Muerte exige esa pérdida para lograr la gran transformación. El cambio, la transformación, es la única forma posible de perduración. Y la gran lección es conocer la naturaleza de ese cambio. El número 13 ha sido un número temido, porque la transformación da miedo. También ha sido un número venerado. Jesucristo era el 13, sumado a sus 12 apóstoles. Tras el doce, podemos hacer un salto cuántico de conciencia en el trece: se dice que se necesitan a trece personas para conseguir una molécula cuántica de transformación. Esta transformación requiere la muerte de todo aquello que ya cumplió su misión y no va a ser útil para el nuevo ciclo. Hay que remover la tierra y este arcano se presenta con una guadaña para segar lo superfluo y preparar el barbecho para la nueva cosecha. El Ave Fénix, capaz de regenerarse de sus propias cenizas, Escorpión y su planeta Marte, son aliados también de este arcano que habla de la necesidad de cerrar ciclos para poder seguir avanzando. Correspondencia en ásanas En Pada Prasarana Vakra Trikonasana, con la pierna derecha delante flexionada y la otra estirada detrás, el torso se gira hacia la izquierda mientras la mano izquierda posa en el suelo y el brazo derecho asciende por el lateral. Ello provoca una renovación de energías que prepara la muerte simbólica que se va a escenificar. Se equilibra la torsión con el otro lado. Naukasana, “Postura de la Barca”, hace referencia al viaje postrero con el barquero que presta el servicio de cruzar a la otra orilla. Esta postura a ras de tierra, requiere de la voluntad y fuerza interna del practicante para elevar brazos y piernas. Una fuerza interna acumulada en vida que permita la elevación sobre las miserias pasadas al cerrar el ciclo. Vrischikasana, “Postura del Escorpión”, toma el nombre de este animal que ha estado asociado a la muerte desde antiguo, como guardián del inframundo, capaz de entrar y salir indemne, capaz de sondear los misterios más profundos, capaz de las máximas pasiones y de su dominio. A nadie deja indiferente su significado ni esta postura impresionante, a la que se puede acceder (siempre que se domine la postura de la cabeza, Shirshasana), utilizando el apoyo de una pared. De Vrischikasana dice Manuel Morata: “Permite superar la aprehensión y los estados de decaimiento, asumiendo con decisión y valor las situaciones de la vida”. Halasana, “Postura del Arado”, ha representado en diferentes culturas el encuentro del ser humano con el más allá. Si la observamos con este significado, podremos sacar alguna conclusión de esa “vuelta sobre sí mismo” que implica su ejecución, en un estado, por otro lado, de inversión. Su nombre, el arado, hace referencia además a esa herramienta necesaria para renovar la tierra al final del ciclo y prepararla para la nueva cosecha. Y cómo no, Shavasana, la “Postura de Relajación o postura del muriente”, tiene que estar presente en este arcano. Si se crea con atención, desde la posición de sentados, tumbándose con conciencia al tiempo que se sitúa cada parte del cuerpo en su lugar, al extenderse totalmente se entra directamente en ese estado poderoso de relajación e interiorización. Entonces, esta postura entregará su tesoro oculto en una apariencia inerte. Shavasana, cuando se realiza al final de una buena sesión, concediéndole el tiempo y cuidado suficiente, ofrece al practicante la experiencia de la muerte consciente, renovadora, luminosa, en paz, y claramente en continuidad con la vida. Sintiendo concluida la obra (si no de la vida, al menos de cada etapa, y en este caso, de esta sesión), podremos sonreír y decir, como el abuelo de la película “The education of Little Tree” en su lecho de muerte: “Ha estado bien; la próxima vez estará mejor”. Nota: Estudio y efectos de Pada Prasarana Vakra Trikonasana, Naukasana, Halasana y Shavasana en páginas 183, 127, 155 y 45 de Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada, y de Vrischikasana en página 365 de Yoga. Ampliación, ambos de Manuel Morata.   Carmen Viejo Heredero (Ahimsa). Profesora de Yoga, licenciada en Ciencias de la Información y titulada por la Yoga Vedanta Academy (Escuela de Sivananda) y por la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Escuela Manuel Morata). Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es Curso “Yoga y arcanos: comprensión y práctica”: 1º retiro: del 24 al 30 de julio 2º retiro: del 7 al 13 de agosto En “Casa de los Telares”, Válor, Granada. Información: ahimsayogandalucia@yahoo.es [2] https://casalostelares.blogspot.com.es [3]   [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/06/MuerteArcano.jpg [2] http://www.yogaenred.commailto:ahimsayogandalucia@yahoo.es [3] https://casalostelares.blogspot.com.es

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