Principiantes: ¿Tienes lo que hay que tener para ser yogui?

Por mucho que tu compañera de piso intente convencerte de las maravillas de estirar el cuerpo con posturas extravagantes, o que tu novio te proponga que le acompañes al centro de Yoga, solo tú tendrás la llave que te franquea la puerta a este otro mundo. Escribe Víctor Medina.

Stretch

Vas a moverte en un espacio de 1,80 x 0,60 metros
Dentro de esas reducidas dimensiones transcurrirá tu vida como yogui o yoguini practicante de posturas. Durante una hora, o incluso más, el mundo se reduce a lo que ocupa tu esterilla. Eso sí, eres el dueñ@ y señor@ de ese espacio.

Prepárate para dejar a un lado tus preocupaciones, inquietudes, deseos…
Lo que ha pasado antes de ponerte sobre las esterilla, lo que ha de ocurrir después de enrollarla, no importa. En Yoga todo (la postura, el alineamiento del cuerpo, la respiración, incluso hasta donde llevas la mirada) está pensado para que vivas el momento presente.

Disponte a estirar, retorcer y doblar tu cuerpo
Ya sé, ya sé, “Soy cero flexible”… Anda que no he oído esa frase en boca de algún alumno que se iniciaba en Yoga. Son pocos y pocas los privilegiados que vienen de serie equipados con articulaciones de juncos, pero con paciencia y dedicación, los que comenzaron siendo una “tabla” ahora se flexionan desde las caderas y tocan el suelo con las manos. Mejor aún, se han librado de aquel dolor pertinaz de espalda.

Mirarás dentro de ti, aunque no te guste lo que encuentres
Con frecuencia, sin aviso previo, te toparás con el individuo desconocido que acecha dentro de ti. Ese que te hace muecas al otro lado del espejo, al que vapuleas cruelmente, el que está cerca y tan lejos de ti. Salúdale, respétalo y dispónte a descubrirlo.

Apartarás toda ambición, orgullo u objetivo
El Yoga está reñido con metas estilo “quiero que en un mes pueda sentarme con las piernas cruzadas y hacer el loto”. Si es lo que buscas, te auguro un buen dolor de rodillas o, peor aún, la rotura de ligamento cruzado que aterrorizaría a Messi. Paciencia, amig@, todo llega cuanto menos lo persigues. Tu cuerpo es tu guía; escucha los mensajes que te envía. Si duele, para.

Estarás dispuest@ a dejar a un lado inhibiciones y pudores
Las salas de Yoga suelen ser lugares bastante caldeados. Te sobrará ropa y será bueno que practiques con camiseta y pantalón corto. Tu compañero de al lado esta sudando la gota gorda embutido en un short minúsculo. Reconcíliate con los cuerpos ajenos… y con el tuyo propio. Vas a descubrir lugares de tu cuerpo que ni pensabas que existían.

Víctor Medina, profesor de Yoga y periodista.

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Par • 12 Mar, 2013 • Sección: Débutants