Artículos sobre ‘Senge Dorje’

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Víctor M. Flores, der Yogi, der "anderen Seite" war
Geschrieben am 20. Juli 2017

Hace un año, Víctor M. Flores (SengeDorje) renació literalmente al volver a ver la luz después de un aparatoso accidente de tráfico... que le provocó una ECM (experiencia cercana a la muerte). Hoy nos cuenta lo que el Yoga pudo hacer por su total recuperación. Es una entrevista de Heylis Martínez y Jacqueline Lozano para YogaenRed. [1] Víctor M. Flores se describe de un modo parco y estricto: Fundador del Instituto de Estudios del Yoga. Autor de nueve libros de yoga y espiritualidad. Ha pisado 34 tierras y se formó en distintas líneas de hatha yoga, tanto clásico como contemporáneo. Es de los que prefiere pedir perdón a pedir permiso. No es vegetariano. Tiene dos gatas que se llaman Rumi y Carol. Una por el poeta, la otra por la protagonista de WalkingDead. Hace cuatro años Víctor emigró a Nicaragua donde creó la primera formación de profesores del país, además de ser contratado por la prestigiosa Universidad Centroamericana (UCA) como profesor de yoga para la asignatura de "Ejercicio físico para una vida saludable". Fundó el primer congreso de yoga de la Costa del Sol (Málaga), que del 29 de septiembre al 2 de octubre celebrará su XI edición [2]. El 30 de julio de 2016 renació literalmente, cuando volvió a ver la luz después de un aparatoso accidente de tráfico a consecuencia del cual cual sufrió un ECM. Estuvo, simplemente, al otro lado ¿Qué enseñanzas te dejo ese accidente? La primera de todas es la impermanencia. Por fin descubrí una gran verdad: la muerte. Esta no ofrece dudas. Nacemos solos y morimos solos aunque estemos rodeados de gente. He aprendido que no soy inmortal. Que perder la vida es cuestión de décimas de segundo, una maceta que cae de un balcón, un conductor borracho, un resbalón en la bañera… no hay un previo trascendente, una despedida de seres queridos, un cierre de círculos. Simplemente mueres y todo lo que has hecho, todo lo que tienes material y sentimental, todo por lo que luchas, se va contigo La segunda es, sin duda, el sentido de la vida: la búsqueda de la felicidad. La tercera, el sentido del yoga: la salud. Más que nunca mi trabajo se ha vinculado a lo físico. Pero no al mejor apoyo sobre brazos, sino a la rehabilitación. Mira, no quedé igual: una lesión de slap, el traumatismo del nervio del olfato, la pérdida de visión del ojo izquierdo. Mi suelo craneal fue arrasado como se tala un bosque y el sistema cognitivo fue bastante dañado. Tuve que aprender todas las emociones (y como recién nacido la primera que aprendí fue el miedo), hasta mi mismo nombre o mi edad. La memoria también sufrió al punto de que lo que tiendo a olvidar aquello con lo que no tengo un contacto continuo: compañeros de colegio, por ejemplo, o episodios de mi vida comienzan a difuminarse y terminan siendo similares a un sueño. Y la última enseñanza es no escuchar todas esas conclusiones de las que se llenan la boca muchos "maestros espirituales". O vives algo así -o, mejor dicho, o mueres algo así- o no tienes nada que decir salvo tu especulación, tu "yo creo", que habitualmente es categórico. De todo esto doy gracias. Ha sido mi universidad, mi ashram. Cuando no aprendes lo que es la vida, la vida te lo enseña Once años de congreso en la Costa del Sol… Si, once años. Jamás soñé que llegaría tan lejos. En mis expectativas más elevadas había calculado tres años, tal vez siete a lo más… pero cada año ha ido aumentando gradualmente. Lleva años siendo el congreso más visitado de toda Europa, eso por no hablar de su gratuidad, su independencia y de haber sido uno de los más imitados en su formato, dentro y fuera. Este año por segunda vez es dirigido por Julia Castellanos y su equipo. A Julia la conocí como visitante durante el segundo congreso, o sea, hace diez años, y ha sido clave fundamental dentro del Instituto de Estudios del Yoga, [3] que hoy dirige. ¿Por qué Marbella? Siento una especial debilidad por Marbella. Fue mi casa por catorce años, donde me desarrollé en el yoga y dónde encontré un núcleo fuerte de practicantes y grandes amistades. Cuando expuse la idea de un congreso allí, mucha gente lo criticó porque parte de la fama de Marbella, por desgracia, se la debemos a la prensa amarilla. Y nada que ver. Hay que vivir allí para saberlo y amarla. A Marbella se la ama por sus defectos y se la quiere por sus virtudes. Yo me crié en Madrid, una ciudad a la que adoro y me acompañará siempre. Pero si tuviera que volver a España o vivir en otro sitio del mundo que no fuera donde vivo, volvería a Marbella. Háblanos de tu último libro, Yoga para la mujer El yoga es muy paradójico. Es un arte, una ciencia para la mujer y una forma de adoración de esta… creada por el hombre. El Tantra, por ejemplo, está destinado al hombre pero porque considera a la mujer directamente iluminada. La misma Shakti, la energía, es la que genera Mâyâ, un aspecto fundamental no por el velo que crea sino porque sin ese velo no habría trascendencia. Sin un falso cuerpo físico no puedo alcanzar la verdadera mente sin velos. Este libro aborda disfunciones propias de la mujer. Menstruación, cólico disfórico pre-menstrual, menopausia, cáncer de mama, etc… Ha sido un trabajo muy largo, de mucho estudio y muy bonito, en el que he contado con gran colaboración. Nicaragua es el segundo país más pobre de Latinoamérica. ¿Qué te hace sentir vivir en él y accidentarte en el mismo? Me hace vivir aquí su gente. Es un país maravilloso, lleno de gente también maravillosa. Si, por supuesto que hay gente que no lo es, pero como en todas partes. Se vive muy tranquilo, a veces sufres lo que es un país en vías de desarrollo, pero si he de ser sincero no echo de menos. Al principio era una novedad: el profesor de yoga que viene de España pero ahora ya soy simplemente un extranjero más que se ha quedado aquí. La ley de la gravedad es más fuerte en Nicaragua: todos los nicaragüenses que se van quieren volver y ningún visitante se quiere ir. Me "accidententaron" en un quad mientras recorríamos una antigua isla pirata hermosísima, Ometepe. Iba a escalar por segunda vez un volcán activo, el Concepción. Respecto a la pobreza hay que añadir algo: un país no es pobre por sí mismo. Nicaragua ha sufrido mucho a lo largo de su historia: terremotos, guerras civiles continuas y una dictadura que la saqueó hasta que la guerrilla la quitó de en medio. Gandhi en una ocasión dijo: "Entre la violencia o la cobardía, elijo la violencia". ¿Los practicantes de Yoga nicaragüenses son similares a los practicantes españoles? El practicante es el practicante, universalmente y es lo que hace que el yoga sea una hermandad. Nicaragua está viviendo lo mismo que vivió España hace años: un boom de la práctica. Eso implica mucho entusiasmo y muchas ganas de hacer cosas, pero también mucha dispersión. España se ha vuelto un país muy maduro, con grandes maestros y encuentros. Ya discierne, por ejemplo, que un indio por tener la barba larga y vestir de blanco no tiene porqué ser necesariamente sabio o que el origen norteamericano de un profesor no le hace ser un buen profesor. Eso es importante. La lista de grandes maestros de yoga españoles muy reconocidos en el exterior es enorme, como es el caso de mi muy admirado José María Vigar o el ya multi-reconocido Danilo Hernández… Qué te puedo decir de Ramiro Calle, ya reconocido como el introductor en España del yoga y cuya obra influye en todo el mundo ¿Cuáles son tus expectativas acerca de la profesora nicaragüense que llegará al Congreso de la Costa del Sol? Es obvio que defiendo mucho lo propio: la raza, la sangre y la lengua. Esto no es excluyente, más bien es una reivindicación frente al marketing. No cierra puertas a nadie, sino que las abre hacia dentro. Por eso propongo maestros que tienen mucho que decir o que hacer. Es el caso de esta profesora, Jacqueline Lozano, que forma parte del proyecto de UCA saludable y que con 22 años se está convirtiendo en toda una figura. Espero que reciba una calurosa bienvenida y se la preste el apoyo y atención debida siendo muy comprensibles y sin prejuicios con su experiencia, nacionalidad y edad. Su taller es muy físico y divertido, yoga con calcetines para trabajar brazos y abdominales mientras resbalamos. La clase de yoga como asignatura la impartes en la Universidad. ¿Qué sientes al dar clases a prácticamente adolescentes? Lo primero es una sensación de privilegio. Te encuentras ante mentes sin formar del todo y como tales muy permeables a recibir instrucción. Son mentes inquietas, con muchas ansias de aprender y más algo considerado “exótico” o muy ligado, popularmente, a figuras públicas. Es muy divertido. También es notoria la falta de preparación física. Eso es muy preocupante y lamentablemente generalizado en la mayoría de los países. En ese sentido los Estados Unidos son una referencia dónde su preocupación por el deporte es neurótica. No hay una buena higiene postural ni una difusión del deporte y del acondicionamiento físico en gran parte del mundo.La alimentación sigue siendo muy deficitaria generalmente, no por la cantidad, sino por la calidad y su variedad. Y eso sigue siendo universal mientras los refrescos sean la chispa de la vida. ¿Cuáles son tus últimos proyectos? Pues seguir como hasta ahora… Once años de formación en España con más de medio millar de certificaciones. Tres ya en Nicaragua. Y nuevos cursos: rehabilitación deportiva en España con la escuela Shantalay coach alimenticio en Nicaragua basado en que comer verde no es comer sano necesariamente y en el concepto de la bio-individualidad: la dieta es individual y no generalizada. El Congreso de la Costa del Sol en septiembre, del día 30 al 2 de octubre, y en noviembre el Congreso Centroamericano en Managua, 11 y 12 de noviembre… También visitaré Panamá en agosto para una inmersión intensiva invitado por una gran profesora de yoga para niños, Yaoska Espinoza, y Ecuador en noviembre para dos cursos organizados por dos grandes almas blancas. A veces ser profesor de yoga supone tener una maleta en la puerta, buscar quien cuide de tus gatas y tener cactus como plantas. Y encontrar en todas partes maestros y maestras. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2017/07/SergeDorje.jpg [2] http://congresosdeyoga.com/desarrollo/?page_id=857 [3] http://www.institutodeestudiosdelyoga.com/index.php

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Torpedos entfernt! Yoga-Piraten-Interview mit Víctor M. Flores
Geschrieben am 23. Mai 2013

"Hay que tener la mente muy domesticada o te terminas creyendo lo que no eres. De ahí que los profesores de yoga seamos muy ególatras y vanidosos", dice Víctor M. Flores. No es un personaje cualquiera ni un entrevistador cualquiera. ¿Dos perros verdes frente a frente? Juzga tú mismo… O mejor, no; simplemente déjate llevar por el disfrute. Es una entrevista nada formal de Roberto Rodríguez Nogueira. [1] Presenta a Víctor M. Flores, una persona de su equipo en el Instituto de Estudios del Yoga [2], Belinda Christensen (Lee la biografia de Víctor/Senge Dorje aquí [3]). “En el año 2008 asistí al II Congreso de Yoga de la Costa del Sol en Marbella como una practicante de yoga más. La primera clase la impartía el mismísimo promotor, Víctor M. Flores. Mi sensación fue como la de ‘volver a casa por Navidad’. Aquel señor decía que no creía en gurús y que practicaba yoga simplemente para poner orden en su vida caótica. ¿Qué? ¿Hay otros como yo?, me pregunté. Vaya, un perro verde que no vestía de blanco... El último día me acerqué a darle las gracias, y para colmo me pareció una persona cercana. Mi admiración no ha parado de crecer desde entonces, a la vez que se consolidaba una amistad de la que me siento muy orgullosa. Víctor tiene todas las virtudes y los defectos de un genio. Es pasional, irascible, sumamente inteligente, imprevisible, atento y (a veces... tal vez la mayoría...) dulcemente insoportable. No soporta la rutina y es innovador, un auténtico buscador". La entrevista ¿Qué te hace creer que puedes dar clase de yoga? No doy clase, sino que comparto mis experiencias y sugiero a mis compañeros que encuentren sus límites, y yo con ellos. Suelo enseñar muchas posturas que yo no puedo hacer porque no puedo basarme en mis limitaciones, que las tengo. Solo imparto clases en un centro de bienestar, O2, donde llevo ya siete años y donde muchos de mis alumnos continúan, por lo que hemos tenido un crecimiento en paralelo. Simplemente yo entreno más que ellos, pero es muy satisfactorio observar cómo han crecido y evolucionado contigo. Al principio, cuando comencé, mi ego era enorme y mi forma de enseñar era igual de egoica, es decir, mucha fantasmada y creyendo que podía igualar a los que habían sido mis maestros... Luego encontré un estilo propio, me liberé de representar un papel para ser quien en realidad yo era, no solo mostrando el aspecto "virtuoso y sabelotodo" que, teóricamente, todo profesor tiene investido. Antes, cuando me pedían consejo sobre esto o lo otro, respondía académicamente tipo "observa y déjalo pasar". Luego aprendí a sincerarme y a decir: "A mí me pasa lo mismo. No tengo respuestas a tu problema". Es decir, asumí y comprendí por qué estaba en el yoga, y era porque estaba perdido. Una persona perdida en un bosque no puede ayudar a otra persona perdida, pero ambos si pueden encontrar juntos la salida. ¿Necesitas ser original y transgresor? ¿Es tu ego o tu esencia? ¿Dónde encuentras la humildad como profesor? No necesito ser trasgresor. La provocación sólo está en el otro, no en uno mismo. Una persona trasgresora lo es porque los demás lo ven como tal. Muchos piensan de mí que lo soy porque, simplemente, me etiquetan. Les guía su prejuicio. Si tú me ves en un restaurante de lujo pensarás: "Vaya profesor de yoga", y si me ves en clase pensarás: "Este hombre se pasa el día meditando". Ni una cosa ni la otra; neti neti, como se dice en el habla de los antiguos. El yoga desde luego no te da humildad. Al contrario: te da un ego exacerbado. ¿Qué trabajo conoces en el que 40 pares de ojos están fijos en ti, sienten admiración, amor, te toman como modelo y al terminar te aplauden? ¡Y además cobras por ello! Hay que tener la mente muy domesticada o te terminas creyendo lo que no eres. De ahí que mayoritariamente los profesores de yoga seamos muy ególatras y vanidosos. Hay que buscar y encontrar la humildad. Se reconoce a un maestro porque su frente es baja, dado que la puerta de la sabiduría es pequeña. Mi referencia son siempre los más grandes, que son los más humildes y sencillos. Los pequeños son dioses de barrio que hablan de su prestigio porque carecen de éste. ¿Cuál es la responsabilidad que asumes como profesor? En abrir la caja de herramientas y buscar la más adecuada para hacer añicos la mente. Para ello intento que mi clase sea siempre nueva, un reinvento, que nunca sepan mis compañeros qué es lo que vamos a hacer hoy y que ningún movimiento sea automático. Busco confundir a la mente, que es astuta, y convertir el trabajo físico en una montaña rusa continua. Llegar al clímax en un movimiento para acto seguido resetear todo el cuerpo derrumbándolo en otra asana opuesta. No entiendo una clase de yoga basada en construir asanas. Mi concepto de yoga físico es una asana en continuo proceso: una postura da paso a la siguiente hasta que ambas se confunden y no sabemos cuál es alfa y cual es omega. Y en base a esto, hacer recordar al cuerpo nuestro potencial. La mente se destruye entonces por sí sola y sientes una explosión de felicidad, de plenitud, como si el pecho pudiera fundir un glaciar. Es similar a un orgasmo. Ahí acaba mi trabajo. Luego llega el gran trabajo de todos mis compañeros, que es prolongar esos 50 minutos de plenitud al resto del día. Ahí comienza el yoga y termina la caja de herramientas. Y ahora un libro con Ramiro Calle. El defensor del “auténtico yoga” y tú en las mismas páginas. Explícamelo, por favor. Respecto a Ramiro, bueno, es un ser complejo, crea filias y fobias con gran rapidez. Hay que conocerle para dejase seducir por su mente, que es única, súbita y esclarecida. Y es un hombre libre: dice lo que piensa, con razón o no, e insiste tercamente en ello porque, simplemente, no tiene nada que perder... Llama la atención nuestra amistad porque él es un ortodoxo clásico y a mí todo me vale, que dicen en México. ¿Qué aporta el libro Donde meditan los árboles en una estantería tan saturada? ¿Por qué es indispensable tenerlo? ¿Por qué lo tendrías tú? Indispensable solo es Yoga, libertad e inmortalidad, de Mircea Eliade, y las novelas de Marguerite Yourcenar, la poesía de Ángel González o Neruda. Una estantería saturada es un adorno; los libros están para leerlos, subrayarlos y releerlos, y posiblemente luego perderlos en una cafetería, en el vagón de un tren o el banco de un parque. Yo lo tendría porque aparecen las brillantes respuestas de Ramiro a mis inquietudes, que son las de un practicante de yoga. Es una autobiografía que arranca desde el momento en que Ramiro enferma y se me anuncia su muerte inminente hasta el día en que nos conocimos. Entre capítulo y capítulo se van desgranando muchos aspectos personales que me hicieron entrar en el mundo del yoga, la decepción que tuve con los distintos gurús que se cruzaron en mi camino y algunas correspondencias por sms y mail con el mismo Ramiro. Entre todas esas páginas de flash-back surgen multitud de preguntas que hago a Ramiro y él desgrana , y ese es la verdadero espíritu de Donde meditan los árboles. Es un diálogo largo al estilo del mantenido entre Bhrigu y Viasa en los Shiva Purana, pero cuya temática es la libertad frente a la liberación, la sexualidad profana y divina, la vida inmersa en la confusión, el hombre-masa... Tus alumnos son brillantes, muchos de ellos son excelentes profesores, otros podrían serlo y todos te respetan y te quieren. Se respira un ambiente de crecimiento en libertad, sin fronteras, como en toda buena secta de este siglo XXI que se precie ¿Te has convertido en lo que rechazas? No sé cuánto hay de libertad en una secta. Has hecho una descripción perfecta de mis compañeros, o puedo considerarlos alumnos pues creo que el que más aprende soy yo. La selección de mis profesores procuro que sea muy delicada. Todos son bilingües, pues por el área en el que trabajamos, la Costa del Sol, convivimos con multitud de nacionalidades. Tenemos profesoras finlandesas como Lori Sjomella, suecas como Petra Lindros o danesas como la directora pedagógica, Belinda Christensen. En cada fin de semana que tenemos formación al menos participan tres profesores y cada uno de ellos es de un linaje distinto. Provienen de Anusara, de Iyengar, de Ashtanga... Creo que existe un yoga por cada practicante y que su estilo ha de ser personal. Me limito a desplegarles una gran variedad de estilos y que ellos integren lo que más vibre en ellos. Yo enseño, no convenzo. Respecto a convertirme en lo que rechazo es difícil: deberías ver el carácter que tiene mi equipo... De tus aciertos: ¿cuál es tu marca de fábrica, lo que te gustaría transmitir a tus alumnos? Que no hay verdad absoluta y que el maestro es bastón pero no pies. De tus errores: ¿Cuál muestras más para que tus alumnos no lo comentan? Tu mejor error es… Justo lo contrario de lo anterior. Cuando pensé que era dueño de la verdad absoluta y permití que otros anduvieran por mí esta senda que se recorre en soledad. Píntame, por favor, una imagen bella. En palabras de Clint Eastwood, "Alégrame el día". El mundo está lleno de estampas hermosas. Recuerdo una en especial, un encuentro cósmico, trascendente, irrepetible y muy personal... Había pasado cerca de 15 horas en el Shiva Ganga Express, el tren que divide en dos la distancia entre la muy anglófila Delhi y la ciudad habitada más vieja del planeta, Varanassi. Los 758 kilómetros no son espaciales, sino temporales. Se trata de viajar desde la decadencia orgullosamente colonial a una ciudad que no ha cambiado desde su fundación, y rodeada por pueblos que aún viven en el neolítico. Llegué a la guest house de mi amigo Rama. Llevaba ya 20 días en India y estaba cubierto de roña, apestaba a sudor y curry rojo y el andar descalzo sobre estiércol no me causaba ya ningún reparo. Mis sentidos estaban embotados y la embriaguez continua de la India se había apoderado de mí. [4]Comí, compre ropa nueva y sobre las nueve, después de cenar decidí embriagarme con sardai, un lassi mezclado con almendras, hinojo, pimienta, cardamomo y cannabis. La mezcla del bhanga con el cansancio me impidió volver a la guest house. Desperté al amanecer, en el Munsi ghat, como si hubiera dormido un millón de años y al lado de un macho cabrío que me observaba con cierta curiosidad. No era nuevo ese momento. Quiero decir que ya había visto el amanecer, ya había dormido en las calles de Varanassi en más de una ocasión (algunas de ellas al lado del sadhu Baba Sivananda, ya descarnado) y ya había probado los efectos del bhanga. Pero sentía que era la primera vez que observaba el amanecer del mundo sobre el Ganges. El cielo es plomizo, denso, espectacularmente turbio, como si a las lenguas de fuego de Surya le costara traspasar el velo de tinieblas de una noche que se resistía a retirarse. Las aguas eran doradas y los primeros creyentes se sumergían en el río para sus abluciones, ritos y arrojar flores y frutos. Lo había visto muchas veces pero sentía que nunca había visto esa esfera perfecta de fuego que convertía el espejismo en selva, en manglar, en costa y que, paradójicamente, acababa con todo lo que no fuera su extraordinaria visión. Tomé esta fotografía que, cuando la veo, me remite una y otra vez al momento en que descubrí como fue el primer amanecer que observara el hombre. Por Roberto Rodríguez Nogueira [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/05/Victor-Flores.jpg [2] http://www.institutodeestudiosdelyoga.com/index.php [3] http://www.institutodeestudiosdelyoga.com/index-2.html [4] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/05/ganges.jpg

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Programa deI I Congreso Mediterráneo de Yoga
Geschrieben am 23. Januar 2013

Del 15 al 17 de febrero se celebrará la primera edición del Congreso Mediterráneo de Yoga, en el Complejo Deportivo y Cultural La Petxina de Valencia. [1] Este es el programa provisional: El viernes 15, en el Salón de Actos, a las 16.45, acto inaugural; a las 17, "La realización del ser", Sahaja Yoga, y a las 18, "Yoga y nutrición", Patricia Restrepo, y a las 19, concierto de gongs, Pepe Lanau. En la Sala 1, a las 17, "Hot Yoga", Sabrina Daam; a las 18.15, Hatha Yoga clásico, Cosmin Iancu, y a las 19.30, “Introducción a las asanas con masaje yoga-tailandés”, Emilia Nacher. El sábado 16, en Patio Exterior, a las 9.45, “Danzas energéticas”, Escuela de Yoga Witryh; en el Salón de Actos, a las 11, Mantras, Sat Atma Kaur; a las 13, “Despacio”, Gopala; a las 17, Sangita Yoga, Escuela Shiva Yoga; a las 18.30, Bollywood, Shakti Dance - ADIVA. En la Sala 1, a las 10, “Yoga para ti”, Eugenia Sánchez Rodríguez; a las 11.30, "Anusara Yoga", Christine McArdle Oquendo; a las 13, Estilo Iyengar, Silvia Jaén; a las 16, "Ashtanga Yoga"; a las 18, Líneas Contemporáneas, Víctor M., y a las 20, "Yoga con alma", Carmen Broch. En la Sala 2, a las 10, Pranayama, Víctor de Miguel; a las 11.30, “El ancestral y nuevo Kundalini yoga”, Siri Tapa; a las 13, “Energetizar nuestra materia, concienciar nuestra energía y espiritualizar nuestra conciencia. El camino del Yoga Integral", Tao Prajñananda; y a las 16, Yoga Vedanta, Escuela Sivananda Internacional; a las 17.30, "Yoga y salud", Mirenlu Guinea, y a las 19, "Yoga para la vida y la muerte", Escuela de Yoga Dhyana. El domingo 17, en Patio Exterior, a las 9.45, “Danzas energéticas”, Escuela de Yoga Witryh; en el Salón de Actos, a las 10, Mesa redonda "Yoga y salud", INVASA, Guilu Cabalé y Víctor M., y las 13, Urban Yoguis (Amayama). Clausura. En la Sala 1, a las 10, “Yoga en la oscuridad”, Víctor de Miguel, y a las 11.15, "Yoga en pareja", Soham. En la Sala 2, a las 10, "Kundalini Yoga y meditación", Ara Vercher, y a las 11, "Yoga nidra", Danilo Ratti. Organizan el congreso el Instituto de Estudios del Yoga y la revista Tú mismo, auspiciado por la Fundación Deportiva Municipal de Valencia. La inscripción son 40 euros, que permiten la asistencia a cualquiera de las actividades que se realizarán durante todo ese fin de semana. Durante todo el evento se habilitarán stands en el Hall Central del complejo. Los interesados pueden recabar información a través de los teléfonos 963 366 228 y 652 803 027. La página web oficial del Primer Congreso Mediterráneo de Yoga es www.congresosdeyoga.com. [2] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/11/congresoValencia.jpg [2] http://congresosdeyoga.com/desarrollo/?page_id=859

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Mi postura favorita: Utthita Trikonasana, por Senge Dorje
Veröffentlicht am 9. November 2012

En esta sección “Mi postura favorita”, diferentes profesores eligen una asana y explican sus claves de realización y beneficios. Esta vez le toca a Senge Dorje (Víctor M). [1] Una de mis posturas favoritas es Utthita Trikonasana, la Postura Extendida del Triángulo. Existen cuatro movimientos básicos de la columna: la flexión hacia adelante (de hecho es la que más realizamos al conducir, trabajar en el ordenador o realizar la compra), la extensión de columna (hacia atrás, volviendo convexa a la espalda en contra de la concavidad mayoritaria de la espalda), torsión de cintura pélvica y escapular y la inclinación lateral (laterización). Las tres últimas casi nunca las hacemos, porque son movimientos forzados y muy poco económicos energéticamente hablando. Se ahí que se vayan olvidando y oxidando las cadenas musculares implicadas en el ejercicio. La torsión, por ejemplo, solo la realizamos cuando vamos conduciendo y necesitamos coger algo que hemos dejado en el asiento de atrás. Lo más normal en otra situación es retroceder a la distancia del objeto o dar un giro completo. El Triángulo es una intensa laterización. Ejecución: Abre las piernas la longitud de una de ellas. Estira tu columna hacia la coronilla y mantén en el mismo plano las caderas y los hombros, como las alas de una mariposa pegadas a un cristal. Alarga la mano derecha y flexiona 90º la pierna derecha. Asienta bien la planta del pie derecho; es la pierna que va a trabajar a favor de la gravedad, lo que supone tu asiento. Traslada parte de tu peso al pie izquierdo, cuya pierna se encuentra en extensión, preparado para la acción y por lo tanto, dinámico: puede proyectarse, levantarse, lanzar un puntapié... pero nuestra intención es la estática. Endereza la rodilla. saca la cadera izquierda y ve virando hacia el suelo, descendiendo la mano por detrás de la pantorrilla, acercando la mano al suelo hasta que apoyes la punta de los dedos. Piernas, tronco, brazos y cabeza permanecen en el mismo plano vertical. Levanta la mano más cercana al cielo. Fija tus ojos en las estrellas. Mantén neutro al hombro y rota el ombligo hacia la columna. Abre bien el pecho: expándete. No flexiones el tronco. Evita al máxima el desplome de la cadera. Lleva tu dharana (concentración) a Manipura chakra,al centro del poder físico, al guerrero. Respira, afírmate en toda tu soberanía. Niégate a vivir en el mundo de forma ordinaria. De forma irreversible mantente firme en la postura el tiempo que lo desees y deshazla con la misma elegania y poderío como la has realizado, invirtiendo los pasos que has empleado hasta llegar a ella. Observa y siente el flujo de prâna: como el amor o el viento no puedes verlo, pero si sentirlo. Senge Dorje es director pedagógico del Instituto de estudios del yoga. Autor de siete libros de yoga y espiritualidad y promotor de los congreso de yoga con mayor numero de visitantes a nivel europeo. Esta iniciado en distintas lineas de hatha, kriya, kalpa siddhi y tantra yoga. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2012/11/Senje-Dorge-en-el-Triangulo.jpg

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