Artículos sobre ‘Avinash Chandra’

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الطريقة الثالثة: العلم والقداسة
Publicado el 13 Mar, 2017

Lo he dicho numerosas veces en las clases que imparto de meditación: “Los científicos saben, pero los místicos saben mucho más”. Sinceramente, yo podría prescindir de Einstein, pero nunca podría hacerlo de Rumí, San Juan de la Cruz o Kabir, que han sido gran inspiración, consuelo y aliento para mi vida de buscador de la última realidad. Escribe Ramiro Calle. [1] Le debemos mucho a la ciencia bien encauzada y humanizada, al servicio genuino del bienestar del ser humano, pero también hay que reconocer, tras un riguroso examen, que la ciencia tiene sus límites y su lado sombrío, y que los científicos a veces han incurrido en un dogmatismo tan rígido como los creyentes y que unos y otros están atascados y no logran tener una visión más amplia o panorámica. Por mucho que se haga gala de la teoría de la evolución de la especie, por ejemplo, ésta no resuelve los grandes interrogantes existenciales de por qué y, sobre todo, para qué. A pesar de tratarse de una dilatada obra, he leído con entusiasmo El científico y el santo [2], de Avinash Chandra. Me gustan los libros de pensamiento profundo, como es éste, que contienen innumerables citas y enseñanzas de sabios, metafísicos, eruditos y grandes maestros. Todo ello es una invitación a explorar no solo hacia afuera sino también hacia adentro. No se trata solo de conocer, sino de, principalmente, conocer al conocedor. Se requiere un tipo de ciencia más “espiritualizado”, por decirlo así, o también más humilde y que se aparte de los parámetros asfixiantemente materialistas. Un científico puede también ser un místico y un místico estar abierto a la ciencia. Mística y ciencia deben matrimoniarse. Por fortuna los científicos de vanguardia ya no le dan en absoluto la espalda a los místicos ni a sus enseñanzas contemplativas. Saben que tienen que aprender mucho de ellos o que por lo menos merecen un respeto profundo. Saben también, si no están cegados por su fanatismo científico, que muchas enseñanzas que se vertieron hace miles de años ahora están siendo comprobadas científicamente, ya sea sobre los misterios del Cosmos o sobre la no menos misteriosa mente y la práctica meditativa. Los científicos corroboran enseñanzas místicas y los místicos iluminan en otros campos a los científicos. Unos y otros tratan, con sus métodos, de penetrar en lo invisible, que es aquello que todavía no ha logrado verse, como lo esotérico es aquello que todavía no se ha tornado exotérico. Avinash Chandra en su obra se hace muchas preguntas, afronta grandes interrogantes existenciales, metafísicos, espirituales y también científicos. No es una obra para leer a la ligera, no solo porque cuenta con más de setecientas páginas, sino porque encierra mucho conocimiento y mucha sabiduría que hay que digerir lentamente, como si se tratara de un ejercicio yóguico. Está salpicada de enseñanzas de los grandes Despiertos de la Humanidad; una herencia espiritual que es como una lámpara que sigue iluminando un mundo convulso y desorientado. En último término, las respuestas no están en la mente humana ordinaria, y por eso Buda declaró: “El que interroga, se equivoca; el que responde, se equivoca”. Más allá de los pensamientos, los conceptos, las fórmulas científicas, está el Silencio que habla. La cuestión es que para los sabios de Oriente, la mente hace el cerebro, y para los científicos, el cerebro hace la mente. Pero una y otra aseveración no se excluyen. Quizá haya una tercera vía y a esa apunta Avinash Chandra. El secreto para seguir avanzando por la larga senda de la autorrealización está en dudar, pero no en dejar que nuestro corazón se endurezca por la duda escéptica (que decía Buda) o sistemática. El libro: http://elcientificoyelsanto.com/ [3] Reseñas y opiniones sobre el libro: http://elcientificoyelsanto.com/resenas-y-opiniones/ [4] Ramiro Calle [5]Más de 50 años lleva Ramiro Calle impartiendo clases de yoga. Comenzó dando clases a domicilio y creó una academia de yoga por correspondencia para todo España y América Latina. En enero de l971 abrió su Centro de Yoga Shadak, [6] por el que ya han pasado más de medio millón de personas. Entre sus 250 obras publicadas hay más de medio centenar dedicadas al yoga y disciplinas afines. Ha hecho del yoga el propósito y sentido de su vida, habiendo viajado en un centenar de ocasiones a la India, la patria del yoga. Mira la página de Facebook de Ramiro Calle: https://www.facebook.com/pages/Ramiro-ACalle/118531418198874 [7] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/12/El-cientifico-santo.jpg [2] http://elcientificoyelsanto.com/ [3] http://elcientificoyelsanto.com/ [4] http://elcientificoyelsanto.com/resenas-y-opiniones/ [5] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/05/RamiroCalle.jpg [6] http://www.ramirocalle.com/ [7] https://www.facebook.com/pages/Ramiro-ACalle/118531418198874

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' العلماء والمقدسة، مقدمة الكتاب أفيناش تشاندرا
Publicado el 12 Dec, 2016

En este libro, el autor explica que la visión que se presenta "oficialmente" de un universo exclusivamente material, ciego y sin finalidad, no es una visión científica sino ideológica. Por otra parte, una larga cadena de santos y sabios ha dado testimonio de una realidad espiritual que constituye la base y la última realidad del mundo. [1] Amigo mío, tú eres un ciudadano de Atenas, renombrada en el mundo por su poder y sabiduría. ¿No te avergüenza preocuparte tanto por amontonar riquezas, reputación y honor, y tan poco por la verdad y la sabiduría, así como por el perfeccionamiento de tu alma? (Sócrates) Tras el rechazo de la visión religiosa, en Occidente la visión del mundo y de la vida se basa implícitamente en lo que dice (y lo que no dice) “la ciencia”, considerada la medida casi irrefutable para determinar lo que es cierto y lo que no. Pero esta estudia únicamente lo cuantitativo y mensurable, y deja escapar el resto (que, por acción u omisión, se considera no existente o “no probado”), y (a pesar de los descubrimientos de la física cuántica) parte de la base de que hay un mundo exterior material hecho de objetos independientes entre sí —y, más importante, del sujeto que los percibe— que se puede investigar de manera “objetiva”, esto es, sin que la consciencia que lo estudia tenga un lugar prominente. Una consciencia sobre cuya naturaleza la ciencia queda, de pronto, muda. La mentalidad cientificista (la ideología que proclama que la ciencia tiene el monopolio del conocimiento) contiene, a menudo de forma inconsciente, muchos dogmas filosóficos y metafísicos. Por otro lado, “la ciencia” no constituye una unidad: las distintas ciencias no convergen en una imagen unificada del hombre y el universo. Las ciencias —de precisión y fiabilidad variables, y de teorías y especulaciones continua­mente cambiantes— descubren muchos conocimientos ciertos desde el punto de vista que les es propio, pero no tienen la capacidad de dibujar una cosmovisión cierta y coherente, dada la multitud de factores que escapan a sus redes. La imagen que se presenta, explícita o implícitamente, de un universo ciego y únicamente material, donde todo sucede por azar y la consciencia es un extraño invitado, es solo una extrapolación filosófica a partir de unos pocos datos científicos acordes con el tipo de preguntas que se le han hecho a la naturaleza. De la misma manera en que no puede hablarse de “la ciencia”, tampoco puede hablarse de “la religión” como de un algo unificado. Lo que hay son distintas religiones que se manifiestan adaptándose a las diferentes sensibilidades y circunstancias socio-culturales de los seres humanos, y cuyos seguidores reflejan o distorsionan en distintas medidas. La ciencia, la religión, la política, son actividades humanas con sus luces y sus inevitables sombras, responsables tanto de grandes bienes como de grandes males. No se puede pretender erradicar estas actividades humanas naturales —que inevitablemente resurgirían bajo otras formas— para evitar los perjuicios que traen consigo; se trata de intentar practicar buena política, buena ciencia, buena religión. Por otro lado, en todos los tiempos y latitudes, una larga cadena de santos y sabios han aseverado conocer el corazón del universo, la última realidad. Esos hombres y mujeres, a menudo las mejores mentes de cada generación, eran las personas más veneradas y consideradas más dignas de confianza hasta tiempos recientes, y han constituido el corazón contemplativo de las religiones. Aunque con muchas variaciones, sus testimonios son asombrosamente coincidentes, o, cuando menos, convergentes. ¿Cómo ignorar lo que todos ellos nos dicen? ¿Es concebible que todos, desde el primero hasta el último, estuvieran alucinados? El significado de la vida no puede hallarse mediante el estudio del mundo exterior, sino profundizando en la consciencia, en el mundo interior del ser humano: el camino de la contemplación, distinto del razonamiento pero no irracional. Este es el mundo en el que se sumergieron los santos y sabios. Este libro de Avinash Chandra es una llamada a la dimensión interior, a la mística que representa el corazón y el significado más profundo de todas las religiones. Muestra también la contribución que el pensamiento de la India puede ofrecer para salir de la confusión y la falta de dirección en que se encuentra actualmente el mundo. Trayendo a sus páginas una cantidad impresionante de citas de muchos científicos, pensadores y santos de todas las tradiciones, este libro, escrito desde la convicción y que trata temas de urgente actualidad, es imprescindible para empezar a desentrañar los retos metafísicos a los que se encuentra enfrentado el mundo moderno. Un libro para la reflexión. El autor Avinash Chandra, profundo conocedor de las culturas de la India y de Europa, expone que la nueva cosmovisión tan urgentemente necesitada no puede ser sino lo que se ha llamado la “filosofía perenne”, las enseñanzas de todos los sabios, siempre y en todo lugar. El libro está traducido por Álvaro Enterría y editado por José J. de Olañeta. Más información, sipnosis y capítulos: http://elcientificoyelsanto.com/ [2] Presentación Este próximo 13 de diciembre a las 13.00 habrá una presentación en Valencia en Barreira A+D (Gran Vía Fernando Católico, 69, Valencia), en la que participarán Álvaro Enterría, Gonzalo Iranzo y Juan Arnau. [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2016/12/El-cientifico-santo.jpg [2] http://elcientificoyelsanto.com/

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