Yoga con Dharma

Es grande la confusión en torno al Yoga. La visión tan superficial que impera ha hecho que su carta de presentación en Occidente, la asana, haya sido rebajada a mera posición física y ello haya contribuido a que el propio Yoga sea identificado principalmente como una disciplina física. Escribe   Javier Aizpiri – Yoga Sanatana Dharma.

Se hace necesario dar a conocer el Yoga en toda su profundidad, lo que obligatoriamente ha de ir de la mano del conocimiento del Dharma.

En un misterioso y antiguo libro titulado La Luz del Sanatana Dharm(Anusthana Chandrika), Sri Bhagavan Narayana, nombre con el que se conoce al Director Espiritual del Mundo, sentencia lo siguiente:

“Escuchad bien con toda atención:
¡Nada hay más elevado que la Ciencia del Yoga!
Todo está enraizado en el Yoga”

Son dos frases que, como bien dice, necesitan de toda la atención de la que seamos capaces. Decir que algo es lo más elevado implica que no hay nada que tenga mayor importancia sobre la faz de la Tierra; es decir, que es algo fundamental, que “nos jugamos la vida en ello”. ¡Esto es muy fuerte!

El Mundaka Upanishad lo apuntilla en boca del sabio Angirasa que reveló que la Ciencia es doble: la Superior, o Ciencia del Ser, y la Inferior, o Ciencia de la existencia cíclica (sámsara). Es decir: la Ciencia del Yoga, que apunta al Atmán, al Ser; y el resto de Ciencias, que nos relacionan con el cambiante devenir de la existencia, desde la mecánica hasta la astronomía.

Afirma Sanatkumara en este último texto:

“Solo el conocimiento del Ser es la fuente de todo conocimiento”

lo cual conecta de lleno con aquello de que “todo está enraizado en el Yoga”.

Puede parecer increíble pensar que la raíz de las matemáticas, del enfado, del envejecimiento, del sufrimiento… se encuentre en el Yoga. Pero, en realidad, pensándolo bien, todos los asuntos mundanos persiguen, a la postre, el desarrollo del individuo, el autoconocimiento, el estado de Yoga. Todas las experiencias vitales, finalmente, nos dejan a solas con nosotros mismos, nos hacen evolucionar, aunque sea a la fuerza.

Por ello hablamos de un “Yoga inconsciente” y de un “Yoga consciente”. Un aprendizaje que propicia e impulsa la propia vida mediante los pares de opuestos: placer-dolor, éxito-fracaso, ilusión-desilusión, etc. y un aprendizaje a voluntad, con sentido, con esfuerzo y dedicación, que es el que promueve el “Yoga consciente”.

Análogamente, podríamos decir que todos somos ‘patadistas de la vida’, todos podemos patear los balones (situaciones y experiencias) que la vida nos pone delante; pero para ser ‘futbolistas de la vida’ (aspirantes al Yoga) deberemos entrenar regularmente, esforzarnos en adquirir destrezas (físicas, emocionales y mentales) y así poder regatear obstáculos y meter goles (despertares, iniciaciones). Pero, además, y esto es fundamental, el ‘futbolista de la vida’ deberá conocer las ‘reglas de juego’, las leyes que gobiernan la vida (el Dharma).

Siguiendo el ejemplo, ¿podríamos entender un futbolista que no conociese el reglamento del fútbol? ¿A qué jugaría? Pero… ¿puede haber fútbol sin reglamento?

Asimismo, ¿podríamos entender un aspirante al Yoga sin el conocimiento del Dharma? ¿A qué jugaría? Pero…  ¿puede haber Yoga sin Dharma?

Es el mismo Narayana quien afirma:

“Pues bien, el Dharma, que no es otro que el permanente Yoga, es el único calificado y capaz de asegurar a los seres todo bien y felicidad”

Como decíamos, la Ciencia del Yoga apunta al Atmán, al Ser y su Realización. Esto es garantía de felicidad y prosperidad material y espiritual; de eso se encarga el Dharma, la Ley, la Ley de leyes, que gobierna todo este proceso mundial y posibilita la evolución de los seres.

Nada hay que esté “fuera de la Ley”, todo está en su seno. Esta no es una ley humana, es Divina; por tanto, es “eterna, imperecedera, inmaculada y benéfica para todos los seres”.

Nuestra tarea como humanos es ajustarnos conscientemente a ella. ¿Cómo hacerlo?

Los agentes de la evolución son tres: conocimiento, deseo y acción. Para propiciar ese ajuste al Dharma necesitaremos ejercitar también un cuarto elemento: la síntesis.

“El conocimiento, el deseo, la acción y la síntesis de estos tres,
son los medios que están al alcance de los hombres
para lograr los purushartas (los poderes del Ser)”

Necesitaremos desarrollar el conocimiento para guiar nuestra vida, darle sentido, discernir, tomar decisiones, planificar, etc. Necesitaremos vivir el deseo, entendiéndolo como elemento motivador, estimulador, movilizador.
Necesitaremos la acción, para concretizar, plasmar, realizar proyectos y así adquirir experiencias, destrezas, dominio, etc.

Pero todo ese desarrollo resulta incompleto e insatisfactorio para el individuo, a no ser que esté “bendecido” por la Síntesis (la Energía del Yoga, la Shakti, Yoga Devi), que es propiciada por el contacto con el Ser y se gesta en la meditación. La Síntesis es el invisible hilo (Sutratma) que engarza las cuentas de un collar; solo con las cuentas no hay collar, por muchas que sean.

Así, con la Síntesis, el Conocimiento adquiere cimiento, Cimiento Átmico; el Deseo se sublima, al ser enfocado en el Principio de Vida, produciendo Devoción, y la Acción se pone al servicio de lo Superior, convirtiéndose en Obra.

La meditación en el Atmán, como diría el Maestro Madhava, es la única técnica de Yoga, donde se da el “estado de Unión”; todas las demás crean las condiciones para que aquella se dé. También, la meditación en el Atmán es considerado por los Rishis el mandato supremo del Dharma; en ella se produce la “parada y fonda”. Paramos para fondear y nutrir nuestro Anhelo; paramos para reparar, para componer y armonizar la personalidad; y, sobre todo, paramos para reparar en la Verdad y Realizarnos (“izarnos a lo Real”).

La Escuela Sanatana Dharma fue fundada con la finalidad de extender la Ciencia del Yoga y preparar a instructores altamente cualificados para realizar este trabajo. Se proporciona a los miembros la instrucción y los medios que les va a permitir conocer y desarrollar armoniosamente su personalidad y los aspectos superiores que conforman el ser humano.

La Ciencia del Yoga nos permite abrir la puerta del conocimiento y, con él, atravesar el umbral que nos separa de la “Esencia Divina”.

Namaste – Sanatana Dharma     https://sanatana-dharma.eu

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Por • 7 Dic, 2017 • Sección: Firmas