Voluntad consciente, divino tesoro

La consciencia, el observador, lo que realmente somos, fluye desde nuestra misma esencia, idéntica a la universal, para iluminar al ego, al ser individual, el mundo interior y el exterior. Pero al hacerlo se identifica con lo que ilumina y padece los males que a lo sensible le es inherente. Este es el gran problema de la vida, y justo el que pretende solucionar el yoga. Escribe Chandra Maya Díez.

voluntadconsciente

En el siglo pasado la ciencia ha verificado experimentalmente algo muy importante, el poder creativo de la observación. Sin ella, sin la presencia de un observador, el mundo físico se mantiene en estado virtual. Y lo sorprendente del caso es que eso ya fue intuido hace mas de veinticinco siglos por la filosofía Shankya, la más antigua de la India y respaldo metafísico del yoga. Sobre estas premisas tan sólidas se levanta el extraordinario edificio teórico-práctico de la filosofía india.

El ser humano tiene tres categorías fundamentales: instintos, consciencia y voluntad. Los instintos generan los deseos, la voluntad nos mueve a realizarlos y la consciencia lo ilumina y activa todo. La consciencia solo ilumina, la voluntad solo lleva a la acción, pero para que la acción sea la correcta se necesita la coordinación de ambas como voluntad consciente, el mayor patrimonio psicológico.

El problema es que esa coordinación solo puede ser puesta en marcha por el yo, por el ego, y no es nada fácil. Por eso la meditación y el yoga no buscan otra cosa que enfrentarse a este problema: cómo vincular la consciencia a la voluntad, y eso es lo que pretendemos hacer con la práctica del yoga o meditativa. Vincular la consciencia a la voluntad es lo mismo que decir aprender a dirigir la linterna de la consciencia hacia aquello que realmente nos interesa, algo fundamental, porque ese es el mundo que vamos a representarnos en la mente y el que vamos a vivir; así configuramos nuestra realidad.

El yoga purifica el cuerpo y la mente, y con ello el ánimo y la voluntad de bien, que siempre acaba apuntando hacia lo universal, hacia lo que todos compartimos mas allá del ego: la empatía, el afecto, la razón, la ética…. Es decir, la felicidad o amor universal.

Chandra Maya Díez Querol. Yoga Integral. Facebook Chandramaya

www.chandramayoga.wix.com/yogaintegral

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Por • 26 May, 2016 • Sección: Firmas