Entrevista con José Manuel Vázquez: “El yoga me alinea en una asana y en la vida”

Habla con su propia voz, desde la sinceridad. Para él, el yoga es una herramienta fascinante que no se agota. “Esa fascinación es la que intento transmitir a mis alumnos, no tanto como un entramado de conceptos, filosofía, tradiciones que pertenecen a otro tiempo y cultura, sino como una pasión”.

Jose Manuel

Tiene 42 años, y confiesa que el exceso de misticismo y de gravedad en el yoga le cansa un poco. “El yoga ha pasado ya en este país por muchas etapas, desde los 60, los hippies, Ramiro Calle, los indios, los americanos… A mí me llega el yoga por otro lado, de una manera más práctica, más en contacto con lo que se vive hoy”.

Creó su escuela, Yoga Orgánico, hace 12 años, donde da clases y dirige su escuela de profesores de yoga. Es presidente de la Asociación Shiva-Shakti de Yoga Integral, profesor certificado por Yoga Alliance y la Asociación Española de Practicantes de Yoga (AEPY). Ha escrito un libro, Manual de yoga integral para occidentales (Alianza). Y es que está en su naturaleza vivir las cosas a su modo.

Según leemos en tu web, probaste una lista asombrosa de cosas antes que el yoga…
Lo que me pasó fue que cuando descubrí el yoga, este ponía palabras a cosas que yo experimentaba por otro lado, haciendo meditación budista, danza, chamanismo o cualquier otra técnica de autoconocimiento. No me parece tan fácil que suceda al revés, o sea acceder al yoga a través de toda la parafernalia, de toda la tradición, de la parte bhakti o religiosa…

Iba a cursos todos los fines de semana porque tenía mucha hambre de aprender cosas, pero con los años vi que necesitaba parar para ver dónde me colocaba yo. Y empecé a indagar en todo lo que había recogido. Y el yoga me colocó no solo en una postura, sino mi mente, mis emociones, mi profesión.

Monté un centro de yoga porque sentía la necesidad de encontrarme yo y de tener un centro de operaciones, un laboratorio. Pero a mí no me apetecía tener la responsabilidad de una escuela…

¿Cómo surgió tu maestro de dentro?
Creo que el maestro externo es un reflejo del maestro interno. Tú, lo que admiras en el otro es porque de alguna manera lo estás evocando, buscando y necesitando trabajar dentro de ti. Si admiro tu fuerza, tu independencia, tu seguridad, tu amabilidad, a lo mejor es porque son cualidades que están dentro de mí y no sé muy bien cómo trabajarlas. Me pasó con Danilo Hernández, con Miguel Fraile, que me dieron muchas pautas de trabajo personal. Pero quería saber dónde me situaba yo dentro del yoga. Es lo que intentamos hacer en la escuela con los alumnos de formación, que se miren y que se saquen partido.

Yo no puedo ser otra persona, no puedo ser un gurú de la India, ni Ramiro Calle, ni Danilo. Cada persona es diferente, y cada uno debe encontrar su propia convicción, su propio lenguaje, su propio modo de transmitir la información. A mí es lo que me ha costado más.

Pero ¿qué fue lo que te decidió por el yoga, después de haber probado tantos otros caminos?
Yo provengo del mundo del arte; desde pequeño pinto, compongo música, bailo. Lo que me alimenta por dentro es la creación. Pero el yoga se me impuso. Yo no quería trabajar el yoga, me resistí… Me ofrecieron dar clase, empecé a hacerlo a nivel básico, con cierta cautela, y aquello funcionó desde la primera clase. La gente quedaba muy satisfecha trabajando conmigo y entonces pensé que por qué no continuar con eso…

¿Empezaste a dar clases sin saber yoga?
No exactamente. Empecé a enseñar cosas que yo no las llamaba yoga. Por ejemplo, trabajaba otro tipo de meditaciones, otros ejercicios físicos de conciencia corporal que yo no definía con los conceptos del yoga . Y cuando me encontré con el yoga, vi que había cosas que yo llevaba haciendo cinco años y que el yoga daba nombre y lo conectaba todo. Todo eso que para mí era dispersión se convirtió en concentración. Yoga fue como un crisol donde pude colocar todo lo que había estado haciendo y aprendiendo.

Con el yoga yo ordené todo el material creativo y expresivo que había en mí que era un poco caótico. A mí el yoga me ordenó primero personalmente y luego profesionalmente. Al final el yoga se ha impuesto y estoy feliz. Y esa parte creativa la he integrado dentro del yoga: he escrito un libro, he hecho un dvd, música, pero siempre en relación con el yoga. De algún modo el yoga me eligió a mí, y no al revés.

Vaya regalazo, entonces.
El yoga me da dado orden y lucidez. Comprendí cosas. Me situó en un lugar en el que no había estado. Con el yoga puedes trabajarlo todo… el cuerpo, las emociones, la mente, las relaciones… Es que hay un lugar dentro del yoga para todo. Eso me ha llevado a trabajar un yoga integral, porque iba conociendo estilos y pensando: no es mi sitio, no es mi sitio. Y al final el rebote me conducía siempre al mismo lugar. Hasta que dije, bueno, organizo mi escuela y estructuro mi sistema.

Hay muchas personas que no acaban de llegar al yoga porque tienen una imagen del mismo con la que no conectan. Y es difícil hacerles ver que el yoga tiene las respuestas que necesitan…

En algún momento tienes que encontrar a alguien que te habla de alguna manera o algo que te haga click por dentro. La información por sí misma siempre queda un poco vacía; es nuestra experiencia la que la traduce. Mi libro está hecho para ese tipo de personas que les pasa lo que me pasaba a mí, que me notaba con la exigencia de meterme en algo que me venía un poco de fuera a dentro, como por obligación, esa exigencia de hacer una asana o determinada técnica tradicional de esta manera, con este mudra y con este mantra… Qué agobio, tantas cosas de una manera tan concreta. Yo siempre he sido un poco rebelde y no, no…

¿Mucho condicionamiento para un camino de liberación?
Exacto. A mí me costó. Porque montar mi escuela y desmarcarme un poco de lo demás era como un salto en el vacío, sin apoyos externos, sin figuras de poder que me dieran seguridad para empezar mi trabajo… Llevo 12 años con mi escuela, y algunos de ellos he estado sin saber si lo estaba haciendo bien o mal. Todo lo he ido construyendo poco a poco en base a mi experiencia con mi alumnos; son ellos los que me han enseñado a hacer bien mi trabajo. Y cada día lo varío, lo cuestiono, lo pongo a prueba, porque si no, me aburro. Es un feedback continuo con el trabajo, con los alumnos. Es en relación con ellos que mi yoga se desarrolla y evoluciona, más que una necesidad mía personal.

A lo mejor también hay vocación de servicio en tu caso.
Es que esas palabras me suenan demasiado grandes. Tienen una connotación como de que soy buenísimo, estupendísimo, supersabio y te estoy haciendo un favor dándote clases. Lo siento pero no. Yo contacto contigo desde mi experiencia, de mi rodaje, y te diré lo que a mí me sugiere lo que tú me cuentas. Creo que hay una parte del yoga que te puede servir. ¿Por qué no intentamos esto, esto y esto, a ver cómo te funciona?

¿El conocimiento se alimenta del contacto con los demás?
El conocimiento siempre se genera en contacto con algo. El yoga ascético que habla mucho de la consciencia, del descondicionamiento total respecto a lo que nos rodea, creo que al final se vuelve estéril porque no genera nada, solo consciencia de sí mismo, pero no da frutos si no es aplicado a la vida cotidiana. Por eso hay que bajar de ahí para recibir la parte tántrica que te recuerda que el mundo existe y que tú devuelves cosas. Hay un karma yoga que es inevitable por el hecho de existir. Yo el servicio lo conecto más con encontrar tu lugar, hacerlo lo mejor que puedes, aceptar tus equivocaciones y hacer lectura de ellas…

Y dar…
Creo que dar es inevitable, porque compartes lo que tú eres. Por mi parte hay una necesidad de comunicación sin la cual yo me muero; para mí todo lo que es aislamiento es enfermedad. El conocimiento, la salud y el bienestar en mi caso tienen que estar en relación con el otro. En ese sentido sí que hay una necesidad de dar, pero casi por egoísmo, si me apuras.

En ese sentido yo defiendo mucho la profesionalidad del yoga. El yoga ahora mismo tiene validez y entidad propia en Occidente porque cumple una función social necesaria, pues hay gente que necesita lo que el yoga le está dando. Y en ese sentido los profesores de yoga hacemos una función social, como el dentista o como el mecánico. Por eso lo tenemos que enmarcar y defender.

Creo mucho en la especialización del yoga. Ya no basta con ser monitor como antes; eres profesor pero especializado en un determinado asunto: para tercera edad, para gente joven, terapéutico, más dinámico, más meditativo, de autoconocimiento. Creo que la sociedad está demandando que se cubran determinadas parcelas. Desde Occidente el yoga tiene muchos recursos.

Entonces, ¿no sobra variedad y oferta?
Puedes estar haciendo un tipo de yoga y luego irte a otro sitio a hacer otro tipo de cosas. Las diferentes escuelas y opiniones no tienen que luchar entre sí, sino que se pueden crear sinergias muy interesantes, cada uno responsabilizándose de la calidad de lo que ha elegido dentro del yoga. Yo soy más de sumar que de restar. Todo sirve si está colocado en su lugar, aunque no todo sirve de cualquier manera.

¿Hay sitio para tantos profesores de yoga?
Cada uno se tiene que responsabilizar de lo que hace. Creo que el mercado se autorregula; si se abren muchas tiendas de lo que sea, al final quedan cuatro, que son las que dan buen servicio. Con el yoga sucede que ha habido mucha gente que ha pensado que esto era una salida profesional en la crisis. Pero muchos se van a quedar por el camino porque esto es mucho más duro de lo que parece, no es una vida de fantasía, luz y colores. Mi día a día como profesor de yoga es durísimo, que a veces me levanto a las 7,30 de la mañana y llego a casa a las 11.

Yo no tengo una escuela de formación grande, sino pequeña, casi todos alumnos míos. Lo entiendo como una evolución natural de mi trabajo. Conozco a cada alumno por dentro, por fuera, por arriba y por abajo; tenemos aprecio y admiración mutua, hay una vinculación personal. ¿Qué hay escuelas con 200 alumnos de formación? No es mi modo de entenderlo, pero no voy a criticarlo porque eso es lo fácil. Creo que todos hemos contribuido a que las cosas sucedan. Luego evolucionarán en un sentido y tendremos que ir haciendo las adaptaciones según lo que vaya surgiendo.

Manual de Yoga Integral para Occidentales

yogaIntegralEste libro expone los orígenes y la evolución del yoga, y explica de manera sencilla las técnicas básicas y su finalidad a quienes comienzan a orientarse en el intrincado mundo de estilos y escuelas yóguicas.

Es un texto en el que se ha prestado especial atención al equilibrio entre tradición y contemporaneidad. Para aquellos urbanitas inquietos, el yoga es un modo de estar en forma, física y mentalmente, pero sin duda el mejor modo de encontrar sosiego y recuperar energía y lucidez, y también una excelente herramienta de reflexión y toma de conciencia de uso diario.

Puedes ver la presentación del libro y el taller sobre el silencio y la vida cotidiana en su canal de youtube.

Más información: http://www.yogaorganico.org/la-escuela/

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Por • 20 May, 2013 • Sección: Entrevista